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FÚTBOL - SEGUNDA DIVISIÓN "LIGA ADELANTE"

Derbis en tiempos revueltos

Cromos con la alineación del Huesca que jugó el derbi el 31 de diciembre de 1950.
Cromos con la alineación del Huesca que jugó el derbi el 31 de diciembre de 1950. | P.A.S.
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Hasta el 18 de julio del 36 y durante la Guerra Civil, el Huesca disputó varios encuentros



Jesús INGLADA ATARÉS
08/12/2008

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HUESCA.- En la página web de la Sociedad Deportiva Huesca se dice que una "sanción de la Federación Española de Fútbol –motivada por la retirada del club oscense de la competición oficial durante la temporada 1933-1934– y el escaso interés de la gente por el equipo provocó su desaparición a mediados de la década de los 30. Huesca se quedaba sin un Club de Fútbol representativo hasta después de la Guerra Civil, ya que en 1940 vería la luz un nuevo Club llamado Unión Deportiva Huesca." Pero, esto no es del todo cierto. Como ahora veremos, hasta el 18 de julio de 1936, e incluso durante la guerra, el equipo de fútbol de la ciudad se enfrentó –deportivamente, claro está– a diferentes conjuntos. ¿Habrá que apelar al juez Campeador para que exhume estas verdades deportivas ocultadas y desaparecidas por oscuros intereses Nosotros no vamos a inhibirnos en este proceso. Y presentaremos las pruebas documentales de estas inicuas desapariciones deportivas en sucesivas entregas. Hoy nos ceñiremos a varios derbis que enfrentaron al equipo oscense y al zaragozano en los años 1936 y 1939, antes y durante la guerra.

Es verdad –como reflejó la prensa del 4 de octubre de 1936– que la Federación Española de Fútbol había decretado la suspensión de la temporada oficial dadas las circunstancias " que conmueven el suelo hispano, considerando que en el momento en que se están batiendo los hijos del pueblo en los frentes de combate no parece oportuno la organización de competiciones de fútbol". Pero no es menos cierto que la Federación dejó en libertad a las federaciones regionales para organizar campeonatos locales e incluso super-regionales, como ha señalado Julián García Candau en El deporte en la Guerra Civil. Y con respecto a los jugadores profesionales que hallándose en zonas leales pertenecieran a clubs situados en zonas rebeldes, se tomó la decisión de permitirles jugar provisionalmente en otros equipos de las zonas bajo control de la República, si bien deberían incorporarse a sus clubs de procedencia tan pronto como se normalizase la situación.

PRIMER DERBI DE 1936

Pero casi tres meses antes de la contienda fratricida, tuvo lugar el primer derbi del año. El Diario de Huesca del 26 de marzo de 1936 informaba en su sección deportiva de la reanudación del campeonato amateur de fútbol de Aragón con un partido de la máxima rivalidad regional: el que enfrentaría, el domingo 29 de marzo en el césped de Villa Isabel, al equipo local con el potente e invencible hasta ese momento Zaragoza F. C. En las jornadas previas al interesante choque el mencionado periódico fue calentando el ambiente con noticias diversas. El mismo día del choque, el inefable comentarista deportivo Senegal instaba a los jugadores que defendían el pabellón azulgrana a que jugasen bajo este lema clásico: "¡Ala! ¡Ala! ¡Si hemos de ir! Todo por Huesca y para el Huesca". Tras esta infalible jaculatoria, pasaba a informar de las mejoras realizadas en el estadio de Villa Isabel. Entre otras, la colocación de una valla para aislar al público del terreno de juego, y la reparación de las porterías, "dándoles las medidas reglamentarias". (¡Ojo al parche, señores Borraz, Lasaosa y Petón!).

El comentarista adelantó las alineaciones más probables. Por el Zaragoza formarían Inchausti, Iruretagoyena, Eizaguirre, Bustamante, Bastardes, Marcos, Amestoy, Bona, Escosa y Archenco. De la calidad de este equipo son buena muestra el portero Inchausti y el delantero Amestoy, integrantes ambos de la selección nacional franquista en varios partidos jugados durante la guerra. Así por ejemplo, los dos fueron titulares en uno que se celebraría el 11 de octubre de 1937 en San Mamés, y que enfrentó a dos combinados integrados por jugadores seleccionados de la zona bajo dominio nacional. El partido fue arbitrado por Iturralde, el hombre que ayudó a salvar al famoso futbolista Lángara del barco Quilates donde estaba prisionero de los republicanos. Hoy, su nieto Iturralde González es árbitro de primera división e internacional. (García Candau dixit).

Pero volvamos al derbi de aquel 29 de marzo de 1936. El equipo azulgrana formó con Bueno, Enrich, De Mur, Mora, Laborda, Campos, Oliván, Garcés, De Mur II, García y Moreso. El partido concluyó con un empate a cero, meritorio resultado para la escuadra oscense teniendo en cuenta la diferencia de potencial entre ambos equipos. Sin embargo, el cronista Senegal –un alter ego de Miguel Ángel Blasco and Pardina– carga con virulencia contra el equipo oscense en su crónica publicada en El Diario de Huesca del 1 de abril de 1936: " el once azulgrana fracasó ruidosamente, a excepción del trío defensivo; no ligaron una jugada de concepción y ejecución perfecta; pasaban la pelota al jugador contrario; los extremos no centraron ni una sola vez en toda la tarde y los interiores desperdiciaron ocasiones magníficas para marcar…; el medio centro Laborda no dio el rendimiento que se esperaba; creemos está con exceso de entrenamiento de cuero…; triste es decirlo, pero es así. No podemos ir a ninguna parte". ¡Crítica constructiva se llama eso, sí señor…! Quedaba todavía el partido de vuelta, el que se celebraría en el estadio de Torrero el domingo siguiente, 5 de abril. Al igual que ahora, la prensa local de 1936 fue caldeando el ambiente los días previos al partido. Senegal asegura que "el próximo domingo ganará el Huesca el partido de Torrero porque se desplazarán cientos de aficionados para animar a los suyos". ¡Les suena…! El encuentro estaba previsto para las diez de la mañana –¡está claro que no existían las televisiones!– y el equipo vencedor pasaría a la fase final del campeonato amateur de Aragón.

El anhelado día llegó pero las ilusiones de la hinchada oscense se desvanecieron al concluir el encuentro con la victoria zaragozana por 3 goles a 1. Pese a todo, en esta ocasión Senegal no cargó contra los jugadores oscenses. Sus disparos se dirigieron a otro blanco –¡que en este caso iba de negro!– : " correspondió la victoria a los zaragocistas, ayudados por la desdichada actuación de un señor que vestía el uniforme de colegiado aragonés. Su labor fue tan desgraciada que desmoralizó al once azulgrana. No comprendemos cómo personas así tienen cabida en un Colegio de árbitros; para ser árbitro de fútbol hay que tener dignidad profesional y honor deportivo, cosa que carecen la mayoría de los jueces de nuestro colegio regional. Por eso tienen tanto prestigio en las otras regiones, que los quieren… pero por el cuello, y si no que se lo pregunten al Valencia y al Betis". Por cierto, el nombre de este trencilla era Marqueta…

LA ODISEA DE LOS PARTIDOS EN GUERRA

Pero hubo otros derbis. Nos detendremos en uno que tuvo lugar cuando no había concluido todavía la guerra. Como certeramente ha señalado García Candau, los dos ejércitos utilizaron los partidos de fútbol para mantener a las tropas distraídas en los momentos en que el frente estaba callado. Llegaron incluso a celebrarse partidos entre equipos de ambos bandos, como relató Miguel Gila, que participó en uno disputado en la sierra de Madrid, y en el que ganaron a los nacionales y como contrapartida les persiguieron a tiros. El propio Lister formó equipos en el frente. Se ha podido documentar la celebración de encuentros en Corbalán, en plena batalla de Teruel. En la retaguardia hubo campeonatos entre las diferentes armas.

Con la guerra surgieron los equipos militares, como el San Fernando F. C. del Regimiento de Pontoneros, o el Santa Bárbara de la 44 Batería del II Regimiento, o el Aviación Nacional, acaso el equipo de mayor predicamento. Aunque el periplo de estos equipos militares tuvo que ver con la marcha de los acontecimientos bélicos, estos tres equipos citados recalaron durante bastante tiempo en tierras zaragozanas. El más célebre de todos ellos, el Aviación Nacional, había nacido en 1937 en Salamanca por iniciativa del capitán José Bosmediano y el alférez Paco González. En junio de 1938 el Aviación Nacional hubo de trasladarse, por motivos bélicos, a Zaragoza. Y llegó a participar, con sede en Zaragoza, en la primera Copa del Generalísimo, disputada en 1939, y en la que participaron equipos de las federaciones regionales de Guipuzcoa, Vizcaya, Galicia, Cantabria, Navarra, Aragón, Castilla y Andalucía.

Los dos equipos aragoneses que participaron en esta primera Copa, el Aviación Nacional y el Zaragoza, cayeron eliminados por el Sevilla y el Oriamendi, respectivamente. La final, con el general Moscardó presidiendo en el palco, se jugó en Montjuic entre el Sevilla y el Racing de Ferrol. Ganó el Sevilla, con su temible delantera stuka, por seis tantos a dos. Este Aviación Nacional se fusionaría poco tiempo después, en septiembre de 1939 con el Athlético de Madrid, que estaba en apuros y, lo más importante, en Segunda División… Se produjo el interesado enlace entre un equipo, el Aviación Nacional, que había sido montado durante la guerra en la zona nacional, y que no tenía club ni existía como Sociedad, con el Athletic, que estaba sin equipo y sin estadio. Con este matrimonio de conveniencia los colchoneros refundaron el club.

El año sabático que se pidió un club de Primera, el Oviedo, por tener el campo deshecho a consecuencia de la guerra, permitió al Athletic, que había descendido a Segunda en la temporada 35-36, acceder a la primera división tras ganarse el derecho en un único partido con el Club Atlético Osasuna, otro de los equipos que había descendido con el Athletic y que reclamó el ascenso por méritos de guerra. ¡Pero esta otra batalla de defender el honor del equipo colchonero se la dejamos a su más ferviente hincha, el omnipresente Petón, sumo hacedor también del equipo azulgrana! Pues bien, Aviación Nacional fue uno de los equipos que jugaron el campeonato regional aragonés que se disputó en Aragón a partir de finales de enero de 1939. Se organizó en dos grupos. Uno estaba integrado por el mencionado Aviación Nacional y otros dos equipos también militares: Recuperación de Levante y 80 Compañía de Automovilismo.

ESPERADO DUELO DE 1939

El otro grupo lo formaron Zaragoza F. C. Huesca y la División 105. De todos los partidos celebrados nos detendremos en los dos derbis. El 29 de enero de 1939 se celebró en Torrero el esperado encuentro. El Zaragoza alineó un equipo plagado de estrellas, más o menos como ocurre ahora: Inchausti; Uriarte, Gómez; Salas, Soladrero, Pelayo; Ruiz, Amestoy, Olivares, Gabilondo y Primo. Nada más y nada menos que 10 tantos a 1 nos endosó el equipo zaragocista.

Tal vez fuera preferible haber omitido dicho resultado en esta crónica escrita poco antes del derbi que tiene conmocionada a la ciudad oscense. El partido de vuelta registró un tanteo más presentable para nuestros colores: perdimos por la mínima, 0-1. Cualquiera que fuere el resultado del partido de La Romareda, y por si acaso, concluiremos –como hiciera Senegal– con las palabras pronunciadas en los tiempos del César por los vencedores magnánimos: "¡Honor a los vencidos!".



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