
Raúl Bartolomé, sujetado por dos rivales en la línea de seis metros | MIGUEL GARCÍA
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El equipo de Txema Senosiain, con una gran labor colectiva y brillantes actuaciones individuales, superó al Teucro y se sitúa entre los mejores de la liga
El de ayer era un partido para confirmar las buenas expectativas que había sembrado Obearagón Huesca en semanas precedentes. Tres semanas sin perder, dos victorias fuera y un empate ante Anaitasuna en casa alimentaban el optimismo, pero era necesario ganar en casa y a un equipo de renombre para no dejarlo en un espejismo y poder empezar a asentarse en los puestos altos y reclamar por derecho la condición de favorito para estar entre los cinco mejores al final de la liga.
OBEARAGÓN HUESCA 32
TEUCRO 29
Obearagón Huesca: Jorge Gómez, Aramburu (2), Decsi (2), De Arma (1), Bartolomé
(10), Vidal (1), Cano (2) - equipo inicial- Hiliuk (6), Ruesga (2), Saubich (3,
1p), Escribano (1), Sergio García, Manolo Rodríguez (ps) y Álex Álvarez
(2).
Teucro: Martinovic, Toño Fernández, Dasilva (6), Benaches (5), Calderón
(4), Rajic, Carrera - equipo inicial- Borrás (2), Álvarez (2), Carlos
García (3), Tsybanev (5, 5p), Bozalongo, Mouriño (ps), Borja Fernández
(2, 2p).
ÁRBITROS: Blázquez y Valero. Excluyeron a Bartolomé (2) y Ruesga
(2), por Obearagón y a Borrás, Calderón y el entrenador Modesto Augusto,
por el Teucro.
PARCIALES: 1-2, 3-4, 7-7, 10-9, 14-10, 16-12 (descanso), 18-15, 20-17, 24-20, 25-23,
29-25 y 32-29.
INCIDENCIAS: Aceptable entrada en el Palacio de Deportes.
HUESCA.- Y Obearagón lo hizo con una merecida y trabajada victoria ante
un buen Teucro que quedó algo empequeñecido por el buen hacer de los de
Txema Senosiain. Fue un triunfo colectivo, al que contribuyó toda la plantilla
y en el que brillaron prácticamente todos.
El partido comenzó vivo. Obearagón defendía bien en 6:0, pero falló
varias finalizaciones desde los extremos, mientras que el Teucro estaba más
fino para adelantarse (1-4). El equipo oscense siguió insistiendo en el contraataque,
también de segunda oleada, pero ahora con más acierto para nivelar el
choque y tomar la delantera (7-6).
El ataque del Teucro se basaba en las acciones de Rafa Dasilva en el lateral izquierdo
y en la conexión con el pivote Benaches, mientras que en otro lado sus iguales
Hiliuk y Bartolomé eran también protagonistas, aunque con un juego más
colectivo por parte oscense. El lateral de Obearagón estuvo de nuevo brillante
para sacar a relucir su lanzamiento, pero también su visión colectiva
del juego, sobre todo para surtir a Bartolomé, que se hizo dueño y señor
en la línea de seis metros. Pero por encima del protagonismo goleador de ambos
hubo una labor colectiva, en la que Guillermo de Arma volvió a cumplir perfectamente
en su labor de central y los extremos tuvieron momentos de lucidez para resolver
con clase balones que llegaban a las esquinas, especialmente Saubich, pero también
sus compañeros de posición.
En defensa, el equipo estuvo excelente. No era labor fácil frenar a Dasilva
y a Calderón en los laterales o sujetar a Benaches, pero el equipo fue lográndolo
(excelente De Arma en la labor) según pasaban los minutos y llegado el minuto
20 se provocó un apagón del Teucro para pasar del 10-10 al 16-12 del descanso.
A ello contribuyeron en gran medida las paradas de un Jorge Gómez en estado
de gracia.
En la segunda mitad Obearagón insistió en la fórmula y también
lo hizo el Teucro, encomendado a Dasilva, que empezó a tener más efectividad
con sus lanzamientos constantes. En el otro lado de la pista de nuevo Bartolomé
se mostraba intratable e Hiliuk, igualmente sólido y efectivo. Más problemas
encontró Agustín Vidal, algo fuera de sitio (24-20). Varios errores oscenses
facilitaron que el Teucro se metiera en el partido, con los goles de Dasilva y los
penaltis que sacaba Benaches y en las penetraciones (24-23).
Txema Senosiain ya había tirado de Álex Álvarez por aquel entonces
y el central estuvo incisivo en momentos claves, lo mismo que Juanjo Ruesga. Se
unieron los dos al festival goleador de Bartolomé, que acabó con diez
goles y varios fallos consecutivos del Teucro y, también varias acciones de
Manolo que tomó el relevo de Jorge Gómez con el mismo acierto, permitieron
que el equipo oscense acabara de matar el partido con un 27-23, que fue definitivo
al alargarse las tendencias. Obearagón no pasó apuros y supo redondear
el duelo ante un Teucro que lo intentó a las deseperada con mixtas a Álvarez
y una 5:1 que ya resultó inútil.
Al final, gran victoria oscense que celebró con alegría el público
y, sobre todo, una sensación de que el equipo está llamado a empresas
grandes. Parece que este año puede ser el bueno y hay algo que predispone a
ello especialmente: el que todos los jugadores estén sintiéndose importantes
con su aportación al equipo y estén cumpliendo e incluso superando las
expectativas con las que se les fichó. Ahora toca visitar al poderoso Sagunto
y después se allanará el camino para tomar velocidad de crucero.
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