
Siete de los ocho atletas que participan este domingo en el maratón de Nueva York. | VÍCTOR IBÁÑEZ
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Ocho atletas del grupo participan el domingo en el emblemático maratón
HUESCA.- Ocho deportistas del grupo Corredores Oscenses viajan hoy a Nueva York para disfrutar el domingo del maratón "más emblemático del mundo". Madrid en 2006, París en 2007 y Roma en 2008 han sido citas de altos vueltos en las que las camisetas "naranjas" han recorrido estos magníficos escenarios. Un grupo también participó durante la primavera pasada en Vitoria y otro en San Sebastián hace justo un año. La ciudad de los rascacielos es como hablar de un "paseo" por las nubes. "Cada año nos fijamos en una prueba importante y éste nos planteamos como gran reto el maratón de Nueva York", señala Mariano Santafé, portavoz del grupo, ansioso por cruzar el charco y estar en la línea de salida. "Por historia, por participación y por todo lo que signifca la ciudad, ya que la carrera discurre por los cinco estados de Nueva York, pensamos que es la más emblemática de todas". Los Corredores Oscenses compartirán la salida con 42.000 atletas, de los cuales acabarán unos 39.000 (por las referencias de ediciones precedentes). Las mujeres también ocupan una porción importante ya que son el 35 por ciento de las inscripciones, cifra muy superior a la que se observa en carreras como la de Madrid (94% hombres y 6% mujeres) o Barcelona (89% hombres y 11% mujeres). Es una prueba marcadamente popular ya que la mitad de los que la terminan lo hacen con un tiempo superior a las cuatro horas. En el caso de los oscenses, los hay que tienen tiempos entre 2,56 y 3,10 horas y también hasta las 4 horas. No resulta fácil hacerse con un puesto en la línea de salida ante la extraordinaria demanda que hay (hasta 300.000 solicitudes se contabilizaban) y los diferentes métodos. Uno de ellos es el sorteo, otro a través de una agencia y un tercero en la denominada "participación de calidad", cuyo coste es excesivamente elevado ya que obliga a realizar una donación a una organización reconocida por los promotores de la prueba. Corredores Oscenses recurrió a una agencia especializada en acceder a estas carreras, que garantiza el dorsal en función de la edad y los tiempos. Si no hay marca acreditada, la participación cuesta 280 euros y si la hay el precio de la inscripción asciende a 190 euros. El "descubrimiento" de América es una oportunidad de combinar todas las maravillas que hay en los 42 kilómetros de carrera y en el "antes y después" de la misma. De hecho, los oscenses van a permanecer una semana de vacaciones. Un recorrido para saber combinarlo todo. "Es importante la participación por estar como un grupo de Huesca y nos lo vamos a pasar igual de bien que cuando entrenamos. Lo que queremos es disfrutar en grupo de la ciudad. Y en Corredores Oscenses hay también una "rama" que se denomina "Comedores Oscenses", referida al aspecto lúdico". Aunque la organización es estricta y estructura la salida en tres zonas (azul, verde y naranja) y estas a su vez tienen su denominados "corrales", con tres horarios diferentes de partida, el deseo de nuestros representantes es hacerlo todos juntos y a la misma hora, aunque para ello tendrán que hacer algún "quiebro". "Lo que queremos es disfrutar todos juntos", señala Santafé, quien anticipa que a lo largo del recorrido esperan encontrarse con alguna sorpresa en forma de avituallamiento aragonés, con productos de la tierra, gentileza del hermano del hermano de Jesús Bosque, uno de los integrantes del grupo. La sensación que tienen es que van a vivir una experiencia imborrable. "Es un maratón muy especial. Como en todas las carreras, el ganador levanta los brazos y se alegra por la victoria. Pero aquí todos tienen la emoción de acabar y la sensación de victoria porque todos levantan los brazos al cruzar la línea de meta. Va a ser muy emocionante". Los ocho Corredores Oscenses que acuden son Isabel Casasús, Marta Cortés, Paco Laliena, Zacarías Panzano, Jesús Lucas, Luis Arias, Jesús Bosque y Mariano Santafé. El grupo tiene un recuerdo muy especial hacia los compañeros que no pueden ir y a quienes les habría gustado compartir esta experiencia. La gran antelación con la que es necesario hacer las inscripciones ha impedido que la nómina fuese más amplia. "Pero estarán todos en nuestro corazón", apuntan.
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