
Grupo de ex gimnastas del club oscense. | N.L.A.
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Club 90 Huesca celebró ayer con una gala sus veinte años de vida y recordó viejos tiempos
"Que 20 años no es nada", dice el tango de Carlos Gardel, que Mamen Tornil, fundadora, entrenadora y alma mater del Club 90 Huesca, recordó ayer al comienzo de la Gala XX Aniversario de la entidad oscense. En el Pabellón del Parque se dieron cita familiares y amigos del casi centenar de gimnastas que integran actualmente el Club 90, pero también un buen número de las deportistas que han pasado por la entidad a lo largo de estas dos décadas.
HUESCA.- No faltaron, entre otros muchos, las otras dos impulsoras del club,
Natividad Mendiara y Laly Laliena, ni el concejal de Deportes del Ayuntamiento de
Huesca, Domingo Malo.
Mamen Tornil tomó la palabra al principio para hacer un balance de estos 20
años. La emoción le obligó a detenerse en varias ocasiones, mientras
las lágrimas afloraban en gimnastas, exgimnastas y público al evocar una
historia llena de recuerdos y nombres, como el de Salas Navales, Paula Lalaguna
o Jara López, "la gimnasta más completa que ha tenido el club",
entre otras muchas gimnastas, alguna de ellas ya desaparecida pero muy viva en la
memoria. Pero, por encima de todo, de "trabajo, trabajo y más trabajo,
una manera de vivir", la que ha caracterizado su trayectoria como entrenadora
y la de su primera alumna, después pupila y ahora compañera en las tareas
técnicas, Cristina Perea.
Después, la celebración se trasladó al tapiz. Allí, las gimnastas
que integran actualmente el Club 90 rindieron un homenaje a esas dos décadas
de historia recordando músicas, montajes y coreografías que han jalonado
los éxitos del club en las distintas citas nacionales y autonómicas: desde
el oro en el Campeonato de Aragón Escolar logrado en 1991, todo un impulso
para el recién creado club, hasta la primera medalla en un Campeonato de España,
el bronce conseguido en el Nacional de Base de San Javier.
Las más pequeñas, el grupo de babys-promesas, abrieron las actuaciones.
Lo hicieron con una música "parisina" que el Club 90 Huesca a llevado
a varias citas nacionales –en 2004, 2006 y 2009-, que dio paso a los sones de Mediterráneo
y las cintas, con el que las juniors del Club 90 se doctoraron como gimnastas en
el Campeonato de España celebrado en 2008 en Zaragoza. Benjamines, alevines,
infantiles, cadetes... por el tapiz –muy distinto al suelo de cemento del patio
de la residencia de Niños sobre el que entrenaba el conjunto formado por Cillas
Morlán, Clara Barreña, Pilar López, Susana Arpal, Sonia Cortías,
Salas Navales, Paula Lalaguna y Patricia y Maribel Grasa, primer campeón de
Aragón del club-, fueron recordando antiguas coreografías y músicas,
evocando recuerdos en el público y constatando la progresión de la rítmica
oscense con los distintos aparatos: mazas, cintas, aros, pelotas, cuerdas...
Y, si las más pequeñas habían sido las encargadas de abrir la gala,
el cierre correspondió a las más veteranas, al grupo de entrenadoras que,
con música de Rasmaninov y seis pares de mazas, ejecutaron la coreografía
con la que el Club 90 se proclamó campeón de Aragón Escolar en 1991.
Fue el primer gran triunfo, el primero de una larga historia en la que no han faltado
podios en diferentes Campeonatos de España, en los que el Club 90 ha estado
de forma ininterrumpida desde 1996.
Y llegó el momento de los homenajes. El primero, el tributado a Natividad Mendiara,
impulsora de la gimnasia rítmica en Huesca, iniciativa en la que la secundaron
Mamen Tornil y Laly Laliena, que se fundieron en un emotivo abrazo tras recibir
un recuerdo de manos de la actual directiva del Club 90. Después, fue el turno
de las entrenadoras, las que estuvieron y las que están, en definitiva las
que han contribuido a que la rítmica oscense esté en el nivel en el que
está. Y, finalmente, las gimnastas: ante la atenta mirada de las que son el
presente y futuro de la entidad, fueron desfilando algunas de las decenas de deportistas
que han defendido el nombre del Club 90 a lo largo de estas dos décadas de
historia.
Y es que parece que fue ayer y han pasado dos décadas, veinte años de
trabajo, esfuerzo y horas y horas de entrenamiento sobre el tapiz. En 1990 y en
2010, porque ese es el gran secreto del crecimiento y progresión del Club 90
Huesca: el emblema y buque insignia de la gimnasia rítmica en el Alto Aragón.
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