DÍA INTERNACIONAL DE LAS MUJERES Y LAS NIÑAS EN LA CIENCIA
 

De princesas consumidoras a reinas creadoras

Las oscenses Cristina Aranda, de Mujeres Tech, e Irene Luzán, de Shu Digital, dos ejemplos de campo tecnológico. La Asociación de Mujeres Empresarias de Huesca y el IAM organizan una jornada sobre la igualdad en este terreno

Poca gente sabe que la poetisa Ada Lovelace inventó el algoritmo; la actriz, ingeniera y espía Hedy Lamarr, el wiffi; que el ordenador personal fue obra del equipo de mujeres Eniac Team, o que el primer libro electrónico fue un ingenio de los años 50 que ideó la maestra Ángela Ruiz, que tiene la patente. Y hay otras cuestiones que ampliarían los interrogantes, como a quién debemos la cirugía de las cataratas, la propulsión de los cohetes, la fusión nuclear o el primer diccionario del uso de la lengua.



MYRIAM MARTÍNEZ
09/02/2018


HUESCA.- La ciencia y la tecnología deben muchos de sus avances a la mujer, aunque su protagonismo ha sido silenciado en una sociedad marcada por los estereotipos que atribuye determinados roles a cada sexo. Su presencia en estos campos, no obstante, todavía es muy escasa (menos del 20 % en la empresa digital) y están un 23 % peor pagadas, como se denunció ayer en una jornada desarrollada en el Parque Tecnológico Walqa, con motivo del Día Internacional de las Mujeres y las Niñas en la Ciencia.

La finalidad del acto, organizado conjuntamente por el IAM y por la Asociación de Mujeres Empresarias de Huesca (Amephu), tenía como objetivo visibilizar a las mujeres en la ciencia y la tecnología, así como abordar los retos que quedan pendientes para seguir avanzando en la igualdad de género en este campo.

La directora del Instituto Aragonés de la Mujer (IAM), Natalia Salvo, se sumó a esta cita, que se desarrolló en el Planetario bajo el lema La ciencia con sello femenino y en la que intervinieron la cofundadora de Mujeres Tech, Cristina Aranda, y la directora de Shu Digital, Irene Luzán. Su presentación corrió a cargo de la Coordinadora de Tercer Milenio, Pilar Perla Mateo, y también estuvieron presentes la presidenta de Amephu, Carmen Fernández, y la responsable del IAM en Huesca, Elena Pérez.

Cristina Aranda se refirió a varios estudios que reflejan la escasa presencia femenina en el ámbito científico y tecnológico e invitó a las mujeres a "hackear" los estereotipos y a pasar "de princesas consumidoras a reinas creadoras". La oscense aportó diversas cifras que aventuran un mercado tecnológico (móvil, internet de las cosas, software, videojuegos, ciberseguridad) con un gran futuro ya a corto plazo, tanto desde el punto de vista económico, como de creación de empleo.

Sin embargo, según dijo la oscense, "hay muchas empresas que tiene problemas para encontrar talento", debido en parte a la rapidez con la que se desarrolla la tecnología en contraposición a la lentitud de los cambios de los planes de estudios.

Parte de esa baja oferta se entiende también "por la escasa promoción" de la mujer en este terreno y Cristina Aranda miró directamente a la educación. "Qué se cuenta en las aulas, hay referentes femeninos de tecnología en los libros de texto", interrogó a la audiencia, para responder ella misma que, "ni en esta ni en otras áreas de conocimiento".

En su opinión, "la sociedad está contaminada por su inconsciente, por la manera que fue educada en estereotipos" y, por ejemplo, "ante la misma actitud de líder, al niño se le valora y la niña es tachada de mandona".

Eso explica que "una niña no se sienta poderosa para decir que está aquí" y cuando sea mayor "negociará un 20 por ciento menos de salario y no se presentará como líder de equipos".

Según dijo, en Wikipedia solo hay un 15 % de presencia de mujeres, aunque ya se han puesto en marcha iniciativas para que aumente este porcentaje como la Wikimujeres. También nombró otras iniciativas como "Visibilízalas" que pretenden reivindicarlas. "Si se contrata a todo el talento femenino, las empresas serían un 36 % más productivas y el PIB de la UE se incrementaría en 9.000 millones. Por qué no "hackeamos" todo esto entre todos, por qué no desaprendemos. No hablemos de culpabilidad, hablemos de soluciones".

TECNOLOGÍA 3D

La oscense Irene Luzán es un ejemplo significativo de una mujer que trabaja en tecnología y, además, un buen número de los proyectos en los que ha participado han tenido una gran repercusión. Desde muy pequeña entró en contacto con la escenografía y la tematización por el trabajo de su padre en la empresa familiar, Tecmolde, una persona que según dijo ayer, ha sido "un ejemplo" y le ha echado "una mano muy grande".

Irene Luzán, que se licenció en Comunicación Audiovisual, trabajó varios años en Tecmolde, donde se ocupaba de tareas de pintura, escultura y lijado. Pero cuando comenzaron a aplicar la tecnología 3D al proceso de producción, vio la posibilidad de explotar ese mercado fuera de la empresa.

Con esa idea se creó Shu Digital, que lleva tres años arraigada en Walqa y funciona bajo su dirección. Explicó que es una empresa muy joven, en la que están implicadas tres chicas y un chico de entre 21 y 28 años. "Yo soy la vieja con 31", bromeó. Hay perfiles de ingeniería y arquitectura, "una fusión de técnica y creatividad".

Ofrece servicios de escáner 3D, fotogrametría, modelado 3D, desarrollo de la técnica 3D, levantamiento 3D, impresión 3D y renderizado. Sus principales encargos les llegan del campo de la arquitectura, ingeniería, arte, patrimonio, diseño, cine y de parques temáticos y acuáticos.

"El equipo humano es muy importante, pero también el técnico, porque hay que estar siempre innovando y pendientes de la evolución de la tecnología", señaló.

Entre otras cuestiones, Shu Digital se diferencia de Tecmolde sobre todo en la forma de producción. En la primera hay impresoras 3D de filamento y de polvo cerámico y en la segunda, robots de mecanizado. "Las impresoras de Shu Digital se utilizan para volumen de hasta un metro y las de Tecmolde, a partir de ese tamaño. Por otro lado, las impresoras van creando las figuras por capas, mientras que el robot de Tecmolde trabaja a partir de un bloque y crea el objeto por desgaste del material", indicó.

Luzán agregó que donde más trabajan es en el mundo del patrimonio y el arte, y citó algunos encargos como el claustro de San Pedro el Viejo de Huesca, para una posible restauración, cristos para que los pasos de las cofradías no sean tan pesados, restos óseos de una fosa común a petición del Departamento de Arqueología de Aragón, la reconstrucción del cráneo de Ramiro el Monje o el molde para una escultura homenaje a Doña Sancha, que luce en la plaza del pueblo navarro de Aibar. Generalmente utilizan poliespán para sus figuras y con la pintura imitan la textura de diferentes materiales.

La mayor colaboración entre Shu Digital y Tecmolde se produce en el terreno del cine y de los parques temáticos. Irene Luzán citó el trabajo que han realizado para la escenografía de tres películas de Juan Antonio Bayona, Lo imposible, Penny Bed Full y Un monstruo viene a verme, y para otras como Astérix y Obélix, y Exodus: Dioses y reyes, esta última de Ridley Scott; para un anuncio de Jean Paul Gaultier o series como Crossed y Juego de Tronos.

Han realizado importantes intervenciones en Port Aventura, la más reciente Ferrariland, y se refirió con mucho orgullo a otro de sus trabajos más recientes, Support, las manos esculpidas por Lorenzo Quinn, que figuradamente sujetan un edificio en Venecia. Iban a estar hasta el pasado mes de noviembre, pero ha sido tanto lo que han gustado que se ha alargado el periodo de exposición y después irán a Los Ángeles.

Irene Luzán aseguró que en Tecmolde hace muchos años que se cuenta con las mujeres, porque para esta empresa, simplemente, "lo importante es hacer el trabajo bien".



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