Un "terremoto" acompañado de fuegos artificiales "dinamita" el San Lorenzo de 2018

Numerosos oscenses acudieron a la plaza de Navarra para vivir de cerca la traca de fin de fiestas



JARA ARNAL
16/08/2018


HUESCA.- Fueron cinco minutos, que muchos estuvieron esperando más de media hora, y casi supieron a poco, porque era el último acto de las fiestas de San Lorenzo. El despliegue de fuegos artificiales desde el centro de la plaza Navarra y sobre el tejado del edificio del Casino encogió a más de uno el corazón y dejó a otros con ganas de más. La limitación de espacio y las medidas de seguridad impiden a la Pirotecnia Oscense realizar un mayor despliegue y sacar todo el potencial a este espacio, pero insisten desde la empresa en que intentan dar "lo máximo", más aún tratándose de su casa.

 

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Quince minutos antes de que comenzara a iluminarse la noche, buena parte del escenario estaba lleno, casi sólo con el espacio justo para que las peñas recreativas se hicieran su hueco. Tras la despedida al santo hicieron el último pasacalles por la calle Berenguer hasta la plaza de Navarra. En un lugar privilegiado estaban las mairalesas, que siguieron el espectáculo desde el balcón principal, mientras en el interior también estaban parte de los integrantes del Consistorio. Pendientes ante cualquier incidencia que pudiera producirse estaban efectivos del Parque de Bomberos y de Cruz Roja, además de agentes de la Policía Nacional y Local controlando los accesos por las calles Zaragoza, Alcoraz y El Parque.

Diez minutos antes del inicio se oyó el primer aviso, como a los cinco minutos, mientras los oscenses aguantaban la espera de pie o sentados en cualquier espacio de la plaza, sobre el mismo asfalto. Los que mejor sitio encontraron se apostaron junto a las fachadas de los edificios, como si fueran a protegerles, mientras que los más atrevidos se arrimaron lo máximo posible a las vallas que delimitaban el espacio de seguridad. Otros eligieron hacerlo desde uno de los pocos veladores que a medianoche aguantaba el tirón de las últimas horas de fiesta. A diferencia de la colección de fuegos de los días previos, en el parque Universidad, la mejor ubicación para ver la de este miércoles era la plaza.

Con ganas de que comenzara, cuando daban las doce, empezaron los aplausos reclamando que se prendiera ya la mecha. En ese momento, la plaza se quedó a oscuras, incluida la iluminación de la fachada del Casino. Ahora sí que las fiestas llegaban a su fin. Pero antes, una descarga de siete mil kilos de fuegos y traca en los que la digitalización hizo que fueran mucho más intensos.

Antes del "desfile" desde el Casino, una primera traca. Luego siguieron los diferentes tiros de batería, con efectos nuevos y colores, sin faltar los "cracker", palmeras o cascadas, que precedieron al momento culmen, con la puesta en marcha de los 400 metros del cableado instalados alrededor de la plaza. Un disparo de 600 truenos más los 200 del "terremoto" final.



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