EDITORIAL
 

Un mandato permanente de concordia




Diario del Altoaragón
07/12/2018


El rey Felipe VI, arropado por su padre, don Juan Carlos I, y un porcentaje muy elevado de la representación parlamentaria, definió con una expresión tajante la importancia de la Constitución Española que ayer cumplía 40 años: "Es un mandato permanente de concordia entre los españoles". Difícilmente se puede encontrar mayor decisión sobre el espíritu que alumbró a los creadores de la carta magna, en realidad no sólo sus "padres" o los responsables en aquellos momentos de las instituciones, sino toda una ciudadanía anhelante de dejar atrás tiempos pretéritos oscuros y abrir las puertas y las ventanas para interactuar con un aire fresco, limpio y fructífero.

Un documento, por cierto, nada inmovilista, como se ha apreciado a lo largo de estas cuatro décadas, porque su concepción fue tan abierta que, incluso, fue en su tiempo tachada desde algunos sectores que pretendían una mayor concreción como "ambigua". Calculadamente ambigua, de manera que cupieran todas las sensibilidades territoriales e ideológicas, que estuvieran cómodos los españoles de toda condición y que, en el momento en el que se apreciara que las corrientes reclamaban una adecuación para no perder comba en el trazado sin fin del futuro, se pudiera proceder a cualquier reforma sin necesidad de perder el gran espíritu de convivencia que fragua esta personalidad colectiva de todo un país, diverso y plural, pero sin dejar resquicio alguno a las arbitrariedades rupturistas.

La Constitución goza de buena salud, como acreditaron ayer sus majestades, tanto que puede asimilar cualquier cambio que obedezca a criterios racionales establecidos sin presiones ni intereses de parte. El lustre democrático que atesora presagia una larga vida con el motor inquebrantable de la concordia.



Volver


diario del Altoaragon
® Copyright Publicaciones y Ediciones del Alto Aragón S.A. | Diseño y Desarrollo: WEBDREAMS