Localizan por azar un asentamiento prehistórico cerca de Quicena

En el yacimiento han encontrado material con unos 7.500 años de antigüedad

La casualidad quiso que un aficionado a la arqueología diera con un antiguo asentamiento prehistórico en el termino municipal de Quicena. Tras ponerse en contacto con un grupo de expertos y después de que éstos realizaran las pertinentes excavaciones, se ha determinado que los restos encontrados en este yacimiento podrían contar con "unos 7.500 años de antigüedad" y que corresponderían a "la última fase de los cazadores recolectores", etapa que se conoce con el nombre de Mesolítico Geométrico.



V. ALLUÉ
25/07/2013


HUESCA.- Así lo explica la arqueóloga oscense Lourdes Montes, profesora de la Universidad de Zaragoza y directora de la excavación en Quicena junto a su colega Rafael Domingo.

No es un yacimiento único por su cronología, ubicación u organización, pero sí supone la confirmación de una certeza: "Estas ocupaciones prehistóricas no sólo se dan en la montaña, también se hallan en zonas del llano, lo que ocurre es que son más difíciles de localizar porque la erosión y los trabajos modernos que se realizan en el campo han acabado con ellos".

Además, prosigue la arqueóloga, "confirma que el trabajo continuo produce resultados. Lo que sabemos ahora de esta etapa es mucho más de lo que se conocía hace veinte años".

El lugar en el que se encontró el yacimiento es conocido en Quicena como "Espantalobos", "un antiguo abrigo rocoso que se ha visto muy alterado por la erosión del tiempo y, sobre todo, por las tareas de cantería que se han hecho siempre en esta zona", indica Montes.

Pero, a pesar del desgaste del tiempo y de las intervenciones, "hay un antiguo asentamiento prehistórico que se ha conservado".

Fue localizado gracias a los paseos de un aficionado que recoge fragmentos de sílex, cuenta la directora de la excavación, quien apunta que tras ponerse en contacto con su grupo de trabajo fueron a ver el terreno y descubrieron "una mancha cenicienta en la ladera que indicaba restos de antiguas hogueras, lo que apunta a que hubo ocupación humana".

La tipología y el formato de los restos que aparecieron señalan que el asentamiento corresponde "a la última fase de vida de los cazadores recolectores que poblaron esta zona y que se conoce con el nombre de Mesolítico Geométrico".

Montes explica que es "la última etapa en la que la humanidad todavía era sólo cazadora y recolectora, aún no era agricultora ni ganadera, vivían de la ocupación del territorio de una forma semi nómada. Tienen algún establecimiento mayor, con cabañas pequeñas que concentra al grupo prácticamente todo el año y del que se desgajan pequeñas pandillas que van a sitios concretos a explotar unos recursos determinados". Precisamente, éste es el caso del hallazgo de Quicena. "Es un yacimiento para la explotación de un recurso concreto, no sabemos exactamente cuál, podría ser cazar animales en una época del año, o que fueran a recolectar algún tipo de vegetal", comenta la experta.

La materia orgánica no se ha conservado pero sí que ha quedado "el instrumental de piedra que utilizaban". En el yacimiento han encontrado cuchillos (láminas de sílex que servían para cortar) y armas, como las puntas de los proyectiles que usaban al cazar, explica Montes.

Además, han hallado restos de antiguas hogueras que han dejado manchas cenicientas en el terreno, apunta.

Este tipo de yacimiento es frecuente en la zona de la cuenca del Ebro, y la arqueóloga cuenta que en la actualidad hay en torno a "treinta o cuarenta" de esta misma época. "Lo curioso es que en la zona central de Huesca no quedaba ninguno".

UN TRABAJO QUE CONTINUARÁ

Un grupo de doce personas, dirigido por los arqueólogos Lourdes Montes y Rafael Domingo, ha trabajado en el yacimiento de Quicena. Las tareas se han desarrollado durante dos semanas y el equipo estaba formado, fundamentalmente, por alumnos de Doctorado, de Grado o de Licenciatura de Historia.

Tras la excavación, que finalizó a finales de junio, el equipo está "lavando el material extraído para hacer un inventario", explica Montes. En cuanto cumplan esta tarea mandarán unas muestras para que sean datadas, aunque la experta calcula que "darán una antigüedad de unos 7.500 años".

Lo siguiente será "dibujar el material, hacer un informe sobre lo que se ha obtenido y presentar en alguna publicación algún avance". También tienen previsto hacer alguna conferencia en Quicena y Huesca para explicar lo hallado, apunta Montes, quien no da por cerrado el trabajo, pues todavía hay trabajo que desarrollar en este yacimiento.

Por último, Montes agradece la colaboración de las administraciones, que les han facilitado su tarea "enormemente". Desde el Ayuntamiento de Quicena hasta la Comarca de la Hoya de Huesca y la Diputación de Huesca, "todas han permitido que este trabajo sea posible".



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