
Portada del documental. | S.E.
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Carlos Tarazona presentó el documental sobre estos emigrantes
El Oeste norteamericano fue el reclamo para al menos medio centenar de pastores aragoneses que emprendieron el viaje entre los años 1940 y 1970 del siglo pasado. Medio siglo después, su historia la recoge en forma de DVD el realizador Carlos Tarazona en "Borregueros, aragoneses en el Oeste americano", título que ayer presentó en la DPH el director del documental junto a Elisa Sanjuán, diputada provincial de Cultura.
HUESCA.- Tarazona y su equipo recorrieron cinco estados del Oeste norteamericano
(California, Arizona, Idaho, Washington y Nevada) tras la pista de los quince borregueros
que aparecen finalmente en el documental relatando cómo fueron sus primeros
años en Estados Unidos y su integración.
Los pastores altoaragoneses que emigraron a Estados Unidos en la segunda mitad del
siglo XX procedían mayoritariamente de las zonas comprendidas entre Ansó
y Fago por un lado, y Villarreal de la Canal y Berdún por el otro. En cuanto
a los zaragozanos, el grueso de la emigración pastoril era originaria de las
Cinco Villas.
Antes de esta emigración se había producido otra oleada, ésta fechada
en el primer tercio del siglo. Tarazona explicó que gran parte de ella se quedó
en California, mientras que a otro gran porcentaje "se le perdió la pista"
tras llegar a Nueva York, puerta de entrada de la emigración europea por aquel
entonces.
Vascos y navarros eran el principal grupo de este flujo migratorio. Cuando comenzó
la segunda emigración, los primeros "reclamaron gente del País Vasco,
de Navarra y, por cercanía geográfica, de Aragón". Entonces "hacía
falta un contrato de trabajo para entrar en Estados Unidos", explicó Tarazona,
y la West Rangers Association, encargada de gestionar la contratación y con
muchos inmigrantes vascos y navarros entre sus miembros, llamó a gente de sus
localidades y de las cercanías para trabajar.
La producción, de 45 minutos de duración, se grabó entre los meses
de mayo y junio de este año. Pero todo comenzó año y medio antes,
con el trabajo de campo realizado en España. Sobre él, el director apuntó
que durante esos dieciocho meses se tuvo que "ganar la confianza" de los
familiares de los borregueros estadounidenses que residen en España. El proceso
de documentación, además de "imprescindible por la extensión
de Estados Unidos", fue "bastante costoso", algo que Tarazona achacó
al "carácter montañés y la desconfianza inherente al mismo".
Además, acontecimientos como el asesinato de Miguel Grima en Fago, localidad
de la que también partieron vecinos hacia Estados Unidos, se sumaron para complicar
todavía más la investigación previa. Tarazona recordó que durante
los días que intentaba recopilar información en Fago "aún estaba
candente el suceso y la gente del pueblo escapaba pensando que quería informar
sobre el asesinato". Al final, y después de "unos cuantos viajes",
el equipo de "Borregueros, aragoneses en el Oeste americano" logró
ganarse la confianza de las familias de los emigrantes a EEUU.
Esa desconfianza inicial volvió a surgir en Estados Unidos, afirmó Tarazona.
Al final, quince borregueros accedieron a participar en el documental. "Todos
tienen en común", dijo el director, "que fueron y no volvieron, sino
que se instalaron definitivamente". Al principio firmaban contratos de tres
años, regresaban a España por unos meses al acabar y volvían al Oeste
por otros tres años. La razón para esto es que "si estaban cinco años
seguidos en EEUU tenían derecho a la residencia".
Finalmente, muchos de los borregueros (como se les llamaba en Estados Unidos a causa
de la palabra empleada por los mexicanos para pastores) acabaron dejando ese oficio
y dedicándose a otros "muy dispares", mientras sus familias, mitad
altoaragonesas, mitad estadounidenses, crecían.
Por su parte, Sanjuán destacó el carácter de "documento histórico
de primer orden y estudio sociológico" que supone el trabajo, en el que
ha colaborado la DPH, Adecuara, el GA, la Fundación Pié, Leader y la Comarca
de la Jacetania.
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