
Uno de los titiriteros, Paco Paricio, anima a los niños del público a bailar. | PABLO SEGURA
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Niños y mayores cantaron y bailaron al ritmo del espectáculo "Que llueva, que llueva"
HUESCA.- Niños nerviosos, corriendo por la pista, otros ansiosos porque
les corten en tique para acceder al Palacio de Deportes y los demás, sentados
bien formales en la primera fila. Estos son los síntomas que generan Los Titiriteros
de Binéfar en los pequeños y no tan pequeños que ayer esperaban el
espectáculo "Que llueva, que llueva" con el que se ponía cierre
a las actividades de este año de Guirigay y al mismo tiempo el ciclo "Menudo
Teatro".
Hasta el fondo del mar, llegaron estos artistas vestidos como plantas y desde el
primer momento movilizaron al público para que se pusiera de pie e hicieran
el corro de la patata, se convirtieran en olas del mar subiendo y bajando al ritmo
de la música y pasearan por una peligrosa selva. Sonaron todas las canciones
más populares, "Una sardina, dos sardinas", "El baile de la pedigüeña",
"Una, dola, tela, catole...", todas ellas referidas a la relación entre
el agua y la vida y, cómo no, la famosa historia de la rana cantando debajo
del agua, interpretada con títeres.
No sólo los niños, sino los mayores bailaron y cantaron al ritmo de Los
Titiriteros, demostrando que se conocen bien sus canciones, como Marcos, que subió
al escenario con una seguridad como si lo hiciera todos los días, igual que
hizo la pequeña Ariadna y su madre, Victoria. Ninguno de ellos quiso marcharse
cuando los músicos se despidieron y entre los bises no faltó un villancico.
Más de un millar de niños, acompañados por padres, madres o abuelos
disfrutaron de más de una hora de un espectáculo con el que siempre está
asegurada la diversión. De "estupendo" lo calificó Manolo Álvarez,
que siguió con su hijo de 3 años la actuación que, a pesar de su
corta edad, no paró de aplaudir. "Quizá estaría bien hacer más
cosas así todo el año a precio reducido", declaró. Lo mismo comentaron
Pilar Nogueras y su hijo Pablo, de 7 años, que, aunque no se lanzó a la
pista a bailar con el resto de niños, dijo que le gustó mucho el espectáculo.
Como la mayoría de los que estuvieron ayer en el Palacio, estos niños
han acudido al Guirigay, "Está muy bien -según Pilar Nogueras-. Así
les entretienes porque, si no, en casa con este tiempo tan malo, no sabes qué
hacer".
BALANCE
Aunque todavía no se tienen datos concretos del número de niños que
han pasado estos cuatro días por el Guirigay, el desarrollo y la afluencia
puede decir que ha sido como en años anteriores, comentó la concejala
de Infancia y Juventud, Amalia Aso. El sábado pasado y el lunes fueron, quizá,
los días en los que hubo más afluencia de público. Tan sólo
se han visto empañadas algunas de las actividades previstas en el exterior,
como el paseo en caballo o los karts, que tuvieron que suspenderse por la lluvia.
Ésta también ha obligado a intensificar la limpieza en las zonas situadas
bajo alguna de las goteras del Palacio.
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