
En la plaza de Navarra no quedó ni un espacio libre para ver la llegada de las carrozas de la cabalgata y a Sus Majestades. | VÍCTOR IBÁÑEZ
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Pocos niños quisieron perderse ayer la llegada de los Reyes Magos, que recorrieron el centro de la ciudad en sus carrozas
La ilusión pudo ayer más que las bajas temperaturas que se registraron por la tarde en la capital oscense y los niños no renunciaron a dar la bienvenida a los Reyes Magos y a todos los integrantes que participaron en la cabalgata que partió de la avenida Monreal, siguió por el Coso Alto, Porches de Galicia hasta llegar a la plaza de Navarra.
HUESCA.- Sus Majestades se hicieron esperar unos minutos pero lo más
pequeños no se impacientaron y esperaron apostados en las aceras del recorrido
o subidos sobre los hombros de los padres; otros más afortunados lo hicieron
en balcones y alguno más ocurrente se llevó hasta una escalera para ver
el espectáculo.
Entre los que esperaban el paso de las carrozas de los reyes estaba Ana, nerviosa,
que en cuanto comenzó la cabalgata se sentó en la calzada. A su lado estaban
Jorge y Miguel, de 5 años y David de 3. Todos aseguraron que habían sido
buenos para hoy encontrarse con todas las peticiones que habían hecho en sus
cartas. "Yo ya he escrito la mía", confirmó Jorge. Una de las
madres, Asun, comentó que experimenta casi las mismas sensaciones que los pequeños
la noche de Reyes: "Al vivirlo con ellos recuerdas lo de otros años y los
ves a ellos ilusionados... Se aguanta lo que haga falta".
Abrieron la cabalgata un grupo de traviesos duendecillos vestidos de blanco que
sobre patines, zancos o andando fueron saludando a los que encontraron a su paso
mientras les preguntaban si habían sido buenos durante el año. Detrás
de ellos fueron los integrantes del Club Patín, ataviados como pastorcillos
y pajes reales y la AMYPA del Colegio Sancho Ramírez, vestidos de ángeles,
que portaban la estrella de Belén que guió a los Reyes Magos hasta el
portal donde nació Jesús. También participaron los clubes parroquiales,
convertidos en pastores de Belén, angelitos y regalos, y el Club CAI-tú.
Tampoco quisieron perderse la llegada de los Reyes Magos las mairalesas infantiles
de los barrios y las peñas, que se subieron a una carroza vestidas con trajes
regionales y lanzaron caramelos, aptos para celíacos, al público.
Casi la misma expectación que sus Majestades generaron los jugadores de la
Sociedad Deportiva Huesca que pasearon con su autobús oficial, al ritmo de
la canción "Yo soy del Huesca", acompañados de sus mujeres e hijos.
Ninguno quiso perderse la oportunidad de saludar a Melchor, Gaspar y Baltasar para
agradecerles el gran año que han vivido y prometieron dar más alegrías
a la afición. Mientras los futbolistas regalaron productos de merchandising,
los verdaderos regalos llegaron custodiados por un coche de bomberos que hizo sonar
la sirena a su paso. Y antes de las carrozas reales circularon una cargada de más
sorpresas y otra con personajes mágicos.
Mientras, en la plaza de Navarra, cientos de personas aguardaron la llegada de las
carrozas y, sobre todo, de los Reyes Magos. Especialmente para ellos se había
preparado un gran recibimiento, con un espectáculo de luces y música,
incluido un grupo musical con integrantes disfrazados de personajes de cuentos infantiles.
Una mujer vestida de maga ejerció de maestro de ceremonias y estuvo animando
a las personas que esperaron cerca de una hora el final de la cabalgata y al "momentazo",
la entrada de los personajes llegados de Oriente.
Antes de subirse al balcón del Casino, los Reyes ofrecieron sus regalos, oro,
incienso y mirra, al niño Jesús que esperaba junto a la virgen María
y San José en el portal instalado en la terraza. Un momento cargado de emoción,
al que siguió otro más intenso, el saludo de los tres reyes. Y para recibirlos
con energía, una cantante animó a los niños a cantar y aplaudir al
ritmo del villancico "Ya vienen los Reyes Magos".
Baltasar fue el que se llevó la mayor ovación, aunque hubo aplausos sin
descanso para los tres protagonistas de la tarde. El rey negro saludó a los
niños en árabe y Melchor, que hizo de portavoz, explicó que entre
los regalos de este año había muy poco carbón. "¿Estáis
allí?", preguntó el rey de la barba blanca que saludó a todos
los niños, incluidos los que estaban en casa enfermos. Además, se disculpó
por si se olvidaban algún regalo porque la noche era muy dura y tenían
que atravesar muchos países en pocas horas. Melchor recordó a los pequeños
de la casa que los regalos no son lo más importante, sino la bondad y el espíritu,
y les invitó a renovar sus promesas de cara al nuevo año, que no olvidaran
compartir sus juguetes, tratar con respeto y cariño a padres y compañeros
y acordarse de los que pasan hambre. "¡Todos a los cama!", finalizaron
sus majestades su mensaje y uno por uno se despidieron hasta el próximo año.
VISITA POR LA CIUDAD
Y antes de comenzar el reparto, los reyes de Oriente acudieron a distintos puntos
de la ciudad como el Centro Cultural del Matadero, locales de las peñas recreativas
o asociaciones de vecinos para saludar a los pequeños que recibieron ya algunos
de sus regalos. Pero después de la larga noche que han tenido, los Reyes Magos
no renuncian a visitar a los oscenses que ayer no tuvieron la oportunidad de acercarse
a la cabalgata.
A las 9 horas estarán en la Residencia Sagrada Familia y una hora después
en el aulario nuevo del Colegio Sancho Ramírez. A partir de las 10,30 horas
acudirán al Centro Aspace y a las 11, al Convento de las Miguelas. Las tres
últimas visitas antes de despedirse hasta el año que viene serán
al Centro Sanitario "Santo Cristo de los Milagros", a las 11,15 horas, Residencia
de Mayores "El Parque", a las 12 y al Centro Cultural Genaro Poza, donde
saludarán a los niños de los funcionarios de la Delegación de Hacienda,
a las 12,30 horas.
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