
Matías Candeira. | S.E.
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Matías Candeira, autor de "La soledad de los ventrílocuos"
No concibe escribir un texto sin "la pasión suficiente", y esta puede ser una de las claves del éxito de este joven madrileño, que tras acumular numerosos premios literarios, ha publicado recientemente con la editorial aragonesa "Tropo" su primer libro en solitario, "La soledad de los ventrílocuos", un conjunto de relatos en los que se sumerge en realidades cotidianas como "una nevera que se muere" o "una ciudad que bombardean con flores", imágenes con "la nitidez y la sencillez" necesarias para contar sus historias.
HUESCA.- Asegura sentirse "muy ligado emocionalmente" al género del relato, y aunque en la actualidad centra buena parte de sus esfuerzos en la escritura audiovisual, tomando clases de Guión en la Escuela de Cinematografía y del Audiovisual en Madrid, Matías Candeira, no renuncia a escribir esas pequeñas historias que le han permitido cosechar a sus veintitrés años numerosos premios y reconocimientos, entre ellos, el Premio Provincial de Guadalajara de Narrativa 2007, gracias al cual, ha publicado recientemente con "Tropo Editores" su primer libro de relatos, "La soledad del ventrílocuo". "Estoy encantado, es un libro que me costó mucho sacar adelante, casi tres años de trabajo, porque son relatos", trazos de imaginación que no siempre surgen cuando uno quiere, señala Candeira, que se vale de historias como "la de una nevera que se muere, una ciudad que bombardean con flores o un hombre que vive en un barreño en vez de en una casa" para dar lugar a un relato uniforme, donde "el hilo conductor lo asumen unos narradores un poco especiales", que lejos de guardar la "objetividad" que se les presupone, cobran presencia para convertirse "en un personaje más". "De ahí el título del ventrílocuo", explica el autor, porque el narrador "está siempre muy presente, incluso cuando aparece en tercera persona". Y es que a Matías Candeira le gusta cuidar todos y cada uno de los detalles de sus relatos, un género que no considera "un campo de ensayo" y en el que se siente especialmente cómodo trabajando, aunque no renuncia a descubrir nuevos horizontes. "Lo ideal es escribir de todo", asegura este joven escritor, quien considera que "hay poner la pasión suficiente a todo lo que se hace". "Lo que uno hace, tiene que hacerlo completamente convencido de que es lo mejor posible", ya sea un relato, una poesía, una novela, o un guión cinematográfico, ya que todo sirve para seguir sumando experiencias. "A mí mis clases de guión me han servido para mejorar en otros campos, porque en realidad se emplean una serie de técnicas que vienen tanto para la literatura como la narrativa audiovisual", comenta el escritor, que por el momento prefiere no cerrarse "ninguna puerta" y que considera que "el talento es una cuestión de trabajo". Quien la sigue, la consigue.
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