Cosme CASTÁN Presidente de la Asociación Cultural Ball Axén, de Campo 17/03/2009
A título personal, me siento aludido en el artículo de Carlos Barrull
Perna, publicado en esta sección el pasado 6 de marzo y por tanto, en la obligación
de realizar varias puntualizaciones sobre el tema. En primer lugar, objetar sobre
el título del artículo "La lengua catalana en Aragón". La
verdad y en eso le doy la razón, soy un profano no sólo en cuestión
de lenguas, sino en otras ya que no he tenido la suerte de una educación universitaria,
cuestión que no ha influido para desarrollar varias inquietudes culturales
durante más de treinta y cinco años de los cincuenta y nueve que tengo.
El título da por hecho que el habla de la francha oriental de Aragón procede
del catalán, aseveración muy discutible y que no por venir de fuentes
académicas debemos darla por buena. Sobre esto tengo mucha información,
aunque no es reciente porque son documentos anteriores a la fundación del Reino
de Aragón. Como el espacio obliga, le daré una opinión de las más
recientes que data del año 1899 y es de Ramón Borrell sobre el dialecto
lemosín en Ribagorza.
"Creo oportuno dedicar un párrafo al dialecto lemosín que desaparece
del Condado de Ribagorza merced a la enseñanza oficial de la lengua castellana
y al mayor trato y comunicación con los pueblos de Navarra y Bajo Aragón.
Del origen de este dialecto o lenguaje lemosín dice Fermín Caballero (1),
"una corrupción de la lengua romana en la Francia meridional produjo la
lemosina, llamada así porque procede de la ciudad de Limoges, capital del antiguo
Limosina ahora del departamento del Alto Vienne. Sin duda porque en aquel territorio
se habló primero, y con más pureza, aunque se extendió también
por la Auvernia, el Languedoc (2) y la Provenza.
Fue la lengua erudita y de la poesía en los siglos X y XI, de manera que en
los palacios y en las diversiones hacía un gran papel la ciencia alegre de
los que se llamaban trovadores o poetas provenzales. Del lemosín se derivaron
desde luego el catalán, el valenciano y el balear, dialectos que, no obstante
sus actuales diferencias, no pueden ocultar su origen común, razón por
la que los consideramos reunidos bajo el título de la matriz".
Nada extraño es, por tanto, que siendo vasallos del rey de Francia, los Condes
de Ribagorza y con ellos el Condado, por lo menos desde el año 835 a 1015,
en que el rey Don Sancho El Mayor los incorporó a su Corona, se introdujera
el referido dialecto lemosín en Ribagorza. En mi opinión, si el dialecto
que todavía se habla y como digo, acaba de desaparecer, no es el verdadero
lemosín, es derivado de él y se le parece más que el catalán
y valenciano, que son más ásperos en la pronunciación.
He querido hacer esta advertencia para que se entiendan bien algunos nombres o palabras
castellanizadas en historias modernas, que en historias antiguas aparecen en el
lemosín dicho o en latín. Como ya he comentado al principio, ésta
quizás sea la opinión más reciente que poseo en el concepto de lenguas.
Pueden parecer opiniones muy pasadas, sobre todo en el tiempo, pero pienso que las
posteriores han sido condicionadas con lo comentado en mi escrito del pasado 21
de febrero.
Es decir, con el mayor potencial político, económico y social que tiene
Cataluña, factores importantes pero que, a mi modo de entender, no deben influir
en la verdad histórica. Dicho este manifiesto de apoyo incondicional a la Asociación
Lo Timó a la que me adhiero en todas sus puntualizaciones, en especial en lo
referente al aragonés hablado en la francha oriental.
1: Nomenclatura española. 2: País colindante con los Pirineos de
Ribagorza.
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