
Eva Sarasa, en el centro, con Joaquín Casanova a la izquierda y Javier Arrieta a su derecha. | VÍCTOR IBÁÑEZ
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Eva Sarasa presentó ayer una guía con actividades para retrasar los síntomas del alzhéimer
HUESCA.- "Terapia ocupacional y enfermedad de Alzheimer" (Mira Editores) es una guía de actividades para mejorar la calidad de vida de estos enfermos y suavizar en lo posible la aparición de los síntomas. La terapeuta ocupacional Eva Sarasa se basó en su experiencia en los dos centros de día del IASS en Huesca para elaborar este libro, a la venta desde hace dos semanas y presentado ayer en Huesca. Junto a la autora estuvieron presentes Javier Arrieta Longas, director de la Residencia Ciudad de Huesca del IASS, y su editor, Joaquín Casanova. Aunque inicialmente pensó en profesionales, la autora considera que la guía puede ser útil a los familiares de enfermos, porque su abundancia de ejemplos y casos prácticos hace muy fácil la lectura. "Está explicado de forma tan sencilla que aunque no entiendan algo pueden sacar actividades para aplicarlas en casa. Otra cosa es tener tiempo, porque es una enfermedad que desgasta bastante", señaló Sarasa. En seis capítulos incluye una amplia gama de actividades para practicar sobre todo en grupo. "Nos basamos en unas exploraciones cognitivas o de conducta, y se trata de estimular y controlar ciertas conductas anómalas", indicó. Como el alzhéimer afecta a todo el cerebro, la guía incluye ejercicios muy diversos. "Hay actividades de memoria a corto plazo con ejercicios determinados de seriaciones y automatización, conocimiento corporal con actividades de psicomotricidad en grupo, conocimiento de objetos, para que no pierdan el lenguaje. Trabajamos la escritura, porque pierden incluso la escritura automatizada de su nombre y su firma, actividades de relaciones con sus iguales, ocio y tiempo libre, como jugar al bingo o actividades que les puedan gustar. Es muy variado", señaló. Con estos ejercicios se quiere hacer frente a una sintomatología global. "Hay un deterioro del lenguaje y de cualquier actividad de la vida diaria, porque tienen afectada la ejecución. Hay alteración en las relaciones personales, en la memoria, de la orientación en los espacios... Estos procesos cognitivos afectan a la funcionalidad del enfermo en la vida cotidiana. Por eso al final son totalmente dependientes de otra persona". Aunque la ayuda profesional es esencial, la autora valora el gran esfuerzo de la familia y entorno cercano. Reconoce también la gran labor de las asociaciones de familiares. "En cualquier pueblo del Pirineo donde tienen un enfermo de alzhéimer y no hay acceso a estos recursos, pienso que la familia hace todo lo que puede. El cariño y el afecto hace muchísimo, y tener a la familia al lado puede hacer que la enfermedad avance más despacio", aseguró. MEJORAR LA VIDA DIARIA La terapia ocupacional busca la rehabilitación de enfermos y personas dependientes. En el caso de la enfermedad de alzhéimer, más que una recuperación física se incide en actividades de la vida diaria. "El cometido de la terapia ocupacional es siempre la actividad. Esa es la base de este libro: estimularles mediante estas actividades y que al final ellos se sientan productivos", explicó. Tras valorar la disfunción de la persona se trata de aplicar técnicas que a través de la ocupación aporten más funcionalidad en la vida diaria. "En el enfermo de alzhéimer se hace estimulación cognitiva y de las funciones cerebrales superiores que han perdido", concluyó Eva Sarasa.
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