
Retrablo de Blasco de Grañén. | S.E.
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HUESCA.- La subasta pública de una Crucifixión del Cristo del siglo XV perteneciente a un retablo de Blasco de Grañén no se llevó a cabo el pasado miércoles en la sala Delvaux de París, como se había anunciado, según explicó el artista Ángel Orensanz, quien hizo saber al Gobierno de Aragón que esta importante obra iba a salir a subasta. Orensanz destacó la importancia de conocer si esta obra de Lanaja, cuyo rastro se perdió en 1936, fue robada, ya que ésto permitiría parar la subasta y ejercer el derecho que corresponda sobre el retablo. Reiteró la trascendencia de recuperar el lienzo, "algo que corresponde a los aragoneses". Por su parte, Apudepa indicó ayer que ha constatado "con enorme preocupación la falta de recursos políticos y la incapacidad administrativa del Gobierno de Aragón, que dice pretender que sean las casas de subastas las que le informen de sus ventas en vez de tener controlado todo el mercado en lo que se refiere al patrimonio emigrado". "Nos resulta también esperpéntico que a estas alturas no sepa si compró o no la tabla de Lanaja, cuando es normal que las administraciones se hagan con la obra que les interesa, como frecuentemente hace el Ministerio de Cultura", agregó.
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