
Julio Ramón Sanz. | VÍCTOR IBÁÑEZ
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Julio Ramón Sanz, conservador del Museo de Huesca
Licenciado en Filosofía y Letras en la especialidad de Historia del Arte, en octubre de 2005 accedió, por oposición, al puesto de conservador del Museo de Huesca. Natural de Sástago, Julio Ramón Sanz habló de su trabajo y del Museo de Huesca en una charla enmarcada en la Semana de Aragón del Espacio Ibercaja Castillo Montearagón, en la que destacó la importancia de los fondos que se conservan en ese museo, tanto arqueológicos como de bellas artes, y que actualmente se están digitalizando.
HUESCA.- "Gestionar la colección y estar al tanto de la misma para garantizar su preservación a generaciones futuras". Así define Julio Ramón Sanz su trabajo como conservador del Museo de Huesca. Natural de Sástago, llegó a la capital oscense en octubre de 2005 para ocuparse "del control de las piezas que posee el Museo de Huesca, para que estén en unas condiciones óptimas de conservación". El Museo de Huesca celebra este año el décimo aniversario de su reapertura, tras una gran reforma en sus instalaciones que supusieron "la entrada de la modernidad en cuanto a condiciones climáticas y de salas, que se adaptaron a las necesidades actuales", pero Julio Ramón sigue trabajando en la recuperación de los fondos "tanto de arqueología como de bellas artes", y cita como ejemplo la exposición que se hizo el año pasado con motivo de la recuperación del patrimonio pictórico del Museo de Huesca, y en arqueología "por el enriquecimiento de los fondos, ya que las excavaciones que se hacen en el casco urbano aportan mucha cantidad de material que hay que ir restaurando, componiendo e incorporando a la exposición permanente". Julio Ramón reconoce que los fondos del Museo de Huesca, "aunque no son grandes en número", tienen gran valor. De hecho, entre 2007 y 2008 "el Museo de Huesca estuvo prestando fondos para exposiciones temporales para toda España. Esa es una forma de difundir la riqueza de esos fondos", entre los que hay obras "muy señeras, muy importantes que son requeridas de otros museos para conformar el discurso expositivo". De esas piezas señeras del Museo de Huesca, Julio Ramón destaca varias. "Dentro del mundo arqueológico, está el tapiz islámico de Colls, del siglo XI, un estandarte en seda realmente espectacular; y, dentro de las bellas artes, desde las tablas del retablo mayor de Villanueva de Sijena o las cuatro litografías de los Toros de Burdeos de Goya, que son de la primera tirada". Frente a ese gran legado del pasado que Julio Ramón conserva con esmero, otro de los quehaceres más de este siglo XXI en el que el conservador trabaja es en la digitalización de los fondos, "una labor ingente pero muy gratificante, que te permite ir revisando la colección, volver sobre piezas y ponerlas a disposición de todo el mundo a través de la web del museo".
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