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CUADERNOS ALTOARAGONESES

Malgudgued

Contrastes en Malgudgued
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Toponimia altoaragonesa (116)

Por Bienvenido MASCARAY
21/06/2009

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He aquí uno de los topónimos más hermosos de entre los muchos miles de ellos a que me he enfrentado. Es raro, muy distinto a todos, difícil de recordar y hasta de pronunciar; tiene, en definitiva, una acusadísima personalidad. Para mí, precisamente por su forma que parece tallada a golpes destemplados de escoplo, tiene un valor especial: con él no caben medias tintas pues, o se deja por imposible manteniendo todas las dudas que suscitan sus variantes, significado y origen, o se ilumina hasta el último detalle, en cuyo caso obtendremos una joya de la Lingüística ibérica, tan espléndida y eficaz que se constituirá en un mazazo (no hablo de prueba para quien, por sistema, no está dispuesto a aceptar ninguna) para cuantos ignoran la lengua y la cultura ibérica, para quienes sustentan el bodrio del latinismo a ultranza y exclusivista, para los celtistas que siguen anhelando el influjo indoeuropeo por entender (inmenso error) que procede de gentes racialmente superiores a las norteafricanas del Neolítico, para los euskaldunes que siguen soñando con su origen ancestral, puro e incontaminado, antes y muy lejano de España… Y de entre todos los golpeados, quiero resaltar a la Real Academia de la Lengua, que sigue hablando, impertérrita, "de la lengua española", que nos castiga periódicamente con una nueva edición (van veintidós) de su Diccionario plagado de errores monumentales en la etimología sustentada, que permanece anclada en la trayectoria del nacional-catolicismo que ensombreció la vida de los humildes-gran-mayoría de los españoles hasta 1.978, que impedirá, desde dentro, la gran revolución cultural pendiente en este Estado plurinacional, poseedor de la más antigua y espléndida cultura de Occidente, soterrada, ignorada, despreciada, con la mojiganga de que "la lengua ibérica no se entiende en absoluto".

Vamos con Malgudgued. Precisamente por su forma un tanto rara y difícil de fijar en la memoria, han surgido a lo largo de la Historia diversas variantes que coexisten con otras anteriores, creando confusión. Nos apoyamos en la obra de Antonio Ubieto Arteta Los pueblos y los despoblados II, que dice de forma sucinta: Malgudgued, en 1.495. Malgurgued, en 1.609. Malburgued, desde 1.646. Margudgued, desde 1.857. Pero no acaban aquí las manifestaciones de la inventiva popular: pensando en un calificativo mal, suele añadirse el diminutivo de burgo (voz bastante extraña al habla de la zona) burguet o burgué, con lo que surgen otras dos: Malburguet y Malburgué, sin mencionar otras que parecen, simplemente, errores de pronunciación: Marmurgué, Marmurgued… A fin de no complicar en exceso la exposición, adelantaremos que, con arreglo a su etimología, hay dos formas correctas por igual: Malgudgued y Malgurgued, dualidad en la que radica una parte del encanto de este topónimo.

Pero hay mucho más. Cualquiera de estas dos composiciones correctas, integradas por tres formas y un "apósito", presenta hasta cuatro notas muy reseñables, de modo que, exponiéndolas una a una, obtendremos el análisis completo de este bello nombre de lugar. Procedamos: 1.M inicial protética. Se trata del "apósito" que acabamos de mencionar. A estas alturas de la serie publicada por el Diario del AltoAragón (nº 116) ya nos hemos referido repetidamente a este curioso fenómeno fonético tan particular de la lengua iberovasca, pero será útil, al menos para algún lector, recordarlo. En esta lengua, la M inicial tiene siempre carácter protético, esto es, consiste en un elemento fonético sin valor semántico alguno, que no añade nada, por tanto, al significado de la descripción. Dicho de otro modo, la lengua iberovasca carece de formas simples, derivaciones y composiciones que se inicien con una m, por lo que bien podemos "levantarla" sin que "lo que sigue" experimente ninguna alteración de significado. Malgudgued vale lo mismo que Algudgued. Un breve vistazo a lo ya publicado nos evidenciará la realidad del principio: Monzón < (m)ontison, Montanuí < (m)ontan-ui, Mascún < (m)azko-une, Munia <(m)uni-a, Morrano <(m)orre-ano, Malaía < (m)ala-iga, Maladeta < (m)ala-deta, Mulleres < (m)bul-eresi. En todas mis obras anteriores aparecen multitud de nuevos ejemplos, hasta conformar una larga lista, a la que cabe añadir, desde hoy, Malgudgued.

2.Algu, voz ibérica pura, que vale por el castellano "algo". Observemos, en primer lugar, su terminación en u, en la misma línea que mundu (mundo), gustu (gusto), ortu (huerto) y otras muchas. Después, la autoridad que le confiere el excelente Diccionario Retana de Autoridades del Euskera, el cual nos presenta la voz alguzian, "todo lo posible", a partir de la cual un cambio de valor semántico, siempre en la línea de existencia positiva, la condujo desde "todo" a "algo". Por último, y definitivo, la inscripción monetal del Denario de plata de la Carpetania IGALGU < IGALI ALGU > igal(i)algu, por elipsis al final del primer término, y después ig(al) algu por haplología, "todos los frutos posibles". La RAE, al igual que Corominas, Cuervo, Covarrubias, etc. lo hacen derivar del latín aliquod, neutro de aliquis y, por supuesto, ni mención del ibérico algu, por lo que, deduzco, en la mente de los hispanorromanistas la secuencia será la siguiente: los iberos, que traen la civilización neolítica a la Península ya en el VIII milenio a. de C., utilizan la voz algu hasta la llegada de los romanos en el 218 a. de C., momento en el cual, cegados por el esplendor de Roma, todos a una y hasta el último rincón, firman la capitulación total, renunciando incluso a su memoria e inician el uso de aliquod; van pasando los siglos y aliquod da alico y, por último, algo, momento en que un peligroso disidente, que ha conservado la manía de leer y entender los textos epigráficos ibéricos, se topa con el milenario algu y, dándose una palmada en la frente, exclama: "¡Anda, qué casualidad!, igual que hace 8.000 años".

3.Uda y ur, sinónimos que significan "agua". El que un concepto tan básico como el de agua tenga en una lengua hasta cuatro o cinco voces distintas para expresarlo, no puede sorprendernos en absoluto. Recordemos aquí la voz ibérica iz, presente en Isuela, Isábena, Isaba, etc; asimismo, aigua, que también vale por "agua", aunque más corrientemente domine la acepción de "corriente de agua": Aiguapasas, Aiguacari, Aiguatorta, etc. Llegamos a uda y ur: si en una composición de tres elementos utilizamos uda en un caso y ur en otro manteniendo constantes los otros dos, el resultado será que tendremos dos composiciones con una cierta diferencia formal pero con idéntico contenido o significado, puesto que uda y ur son sinónimos. Estamos ante "topónimos equivalentes", que no iguales, por sinonimia. Si no frecuentes, tampoco son raros, tal como vimos en Escusaguat < ez ikus aguate y Escusabot < ez ikus abotz, en las que los sinónimos son aguate y abotz, ambos con valor de "aguaje"; igualmente. Isabena- Isabana, Sanarta-Senarta, Benasquen-Benascon…; espectacular será el ejemplo de Barcelona-Barquinona. En el caso que nos ocupa, se produce lo siguiente: M-algu+uda> Malg(u)ud(a), por elipsis al final del primer término (vocales iguales), y M-algu+ur > Malg(u)ur, por elipsis al final del primer término (vocales iguales).

Queda probado que Malgudgued y Malgurgued son topónimos equivalentes.

4.Alternancia r/l. Muy normal en lengua común, con voces como ara-ala, manera; kare-kalo, cal; borbor-bolbol, ebullición, ha dejado muchísimas improntas en Toponimia: fara-mairu-etxe que debía dar framaire da Flamaire; moro-a que debía dar mora da Mola; tza-anta-eremu que debía dar santerm da Santelm; kar-biar que debía dar carbia da Calbiá, etc. Este fenómeno fonético tenía la suficiente fuerza como para pervivir a lo largo de los siglos hasta el lenguaje popular actual: arbañil-albañil, armario-almario, Balbastro-Barbastro, Barbarrosa-Balbarrosa… En el topónimo que estudiamos explica, aunque no legitime, las variantes Margudgued y Margurgued.

Antes de concluir el análisis y dar la traducción de Malgudgued o Malgurgued, debemos examinar el lugar. Si procedemos de Aínsa, poco antes de llegar a Boltaña giramos a la izquierda tomando el puente que salva el río Ara. Ya en la orilla derecha, aguas abajo, tenemos inmediatamente a la izquierda el magnífico hotel Monasterio y la carretera que asciende hacia Sieste y La Valle; a la izquierda, en corto recorrido, Malgudgued. Nos decía Ubieto Arteta que este lugar contaba con 4 fuegos en 1.495, 4 fuegos en 1.543, dos en 1.690, 4 en 1.646, 46 habitantes en 1.857 y 51 en 1.970. En la obra Comarca de Sobrarbe se habla de 47. Pero esta cifra tan reducida no casa bien con el volumen edificado ni con el aspecto general: desde el límite del río hacia el interior una buena cantidad de nuevos edificios albergan a una población residencial que, si no influye en el padrón del lugar y del municipio de Boltaña a que pertenece, sí explica aquel desarrollo y óptimo aspecto. Nosotros debemos acercarnos al río y buscar las casas antiguas, por cierto, sumamente próximas al cauce para, según me dicen, tener el abrevadero y el suministro de agua para usos domésticos muy cercano. Las cuatro casas antiguas, por su volumen y empaque (puertas doveladas, patios con prensa, cocina típica aragonesa, grandes tinajas de piedra para el aceite, etc.) son sin duda las que hoy se conocen como Cambra, Broto, Ziprián y Torres. Eran además poseedoras de la mayor parte de las tierras de cultivo, que proporcionaban "de todo un poco": cereal, vino, aceite, pastos y forrajes para el ganado (vacuno, en especial, pero también ovino y algunos cerdos para el consumo doméstico, huertos…). El río, tan próximo, produce un fragor considerable que, sin embargo, es muy inferior al que se percibía antes de su canalización y de la formación de escolleras, habiendo desaparecido las grandes piedras y los pequeños saltos.

Ahora ya podemos cerrar el análisis. Tras M-algud o M-algur aparece la voz gedar, grito, que procedente de un río debe ser sustituida por ruido o fragor. Resumiendo, m-algu-uda-gedar > malg(u)ud(a)ged(ar) = Malgudgued, y m-algu-ur-gedar > m-alg(u)urged(ar) = Malgurgued, con idéntico significado de "todo el fragor posible del agua".



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