
La cestería centró una de las demostraciones. | VÍCTOR IBÁÑEZ
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Asapme celebra desde ayer y hasta hoy su ya tradicional mercado medieval
Quesos, utensilios de cocina, juguetes con el sabor de antaño o dulces de diversa clase y condición se dan cita desde ayer en la plaza López Allué de Huesca para celebrar una nueva edición, la octava, del mercadillo tradicional con el que la Asociación Oscense Pro Salud Mental, Asapme, trata de fomentar cada año la comprensión y la integración de un colectivo que el próximo 10 de octubre celebrará su Día Mundial.
HUESCA.- Numerosos oscenses se acercaron ayer hasta esta céntrica plaza
para disfrutar de una oferta que, en esta ocasión, se ha visto reducida "por
causas ajenas" a la voluntad de los organizadores, según explicó ayer
a este periódico Nuria del Río, presidenta de Asapme. "Normalmente
contamos con unos sesenta puestos, pero este año no hemos podido llegar ni
a cuarenta, y eso se nota, porque la calle, ya en el arranque mismo, suele estar
más llena", apuntó a este respecto la gerente de Pirámide Art,
Sol Pérez, que colabora en la organización de este evento desde el año
2004.
Ambas lamentaron las dificultades que han encontrado este año a la hora de
organizar la cita, y critican que desde el Ayuntamiento oscense se les haya "avisado
tarde de la documentación que había que presentar" para que los artesanos
pudieran estar presentes, un año más, en este mercado. "Lo llevamos
planificando desde principios de año", comentó del Río, "y
ya en febrero presentamos el proyecto" en el Consistorio. Sin embargo, la respuesta
se ha hecho esperar demasiado, y ello ha obligado a trabajar con una premura que
ha perjudicado notablemente, aseguran, tanto a la organización como a un número
importante de artesanos que querían estar presentes en la cita.
"Había mucha gente interesada en venir", explicó la presidenta
de Asapme, que no ha podido cumplir con los plazos impuestos por el Ayuntamiento,
ya que los últimos requisitos, aseguró, se les hicieron saber hace apenas
quince días. Pese a esta situación, lo cierto es que decenas de oscenses
visitaron ya por la mañana el mercadillo de Asapme, que sólo espera que
el año que viene las administraciones muestren "más interés y
avisen con tiempo suficiente si hay que hacer alguna solicitud o modificación"
para obtener la documentación necesaria.
Desde Asapme lamentan asimismo no haber tenido respuesta hasta el momento en torno
a las subvenciones que han solicitado para la organización de este mercadillo,
lo que ha impedido contratar espectáculos o actuaciones musicales que amenizaran
aún más esta cita.
Con todo, lo cierto es que un amplio número de oscenses se animó ya desde
ayer por la mañana a visitar este mercado medieval que, pese a las dificultades
descritas por Del Río, ha vuelto a llenar del sabor más tradicional un
año más la plaza López Allué con un único y claro objetivo:
"Que se conozca Asapme y lo que se ha conseguido hasta ahora", fomentando
"la integración tanto del colectivo de salud mental como de las distintas
discapacidades que encontramos en la sociedad", recordó Nuria del Río,
quien reconoció que "aunque ahora no hay tanta discriminación, y han
ido disminuyendo ideas como que los enfermos mentales son personas agresivas, sí
que es cierto que sigue habiendo un gran desconocimiento". Por ello, con este
tipo de iniciativas se quiere reforzar la idea de que "estas personas, con un
seguimiento adecuado, con el apoyo de profesionales y con la medicación adecuada,
pueden estar totalmente integradas".
Para conseguirlo, continuó, "sólo hace falta disponer de los medios,
porque no hay que olvidar que hay personas que requieren una atención especial,
ya sea en centros de día, de noche, ocupacionales o de cualquier otra índole".
Y esa es, precisamente, su principal reivindicación de este año, seguir
dotando a la provincia de Huesca de los recursos necesarios para que estos centros
sean una realidad, un objetivo que reivindican con su propio trabajo a través
del stand que han instalado en la feria, y en el que se pueden adquirir los diversos
productos que se elaboran en los talleres ocupacionales de la asociación y
que son, en definitiva, la mejor muestra de que "la normalización"
de estas personas es cada vez más una realidad. Elementos decorativos o pequeñas
fundas de tela para cojines comparten espacio con otros stand asociativos de la
ciudad como el de Atades, en el que usuarios de la entidad, entre ellas Inma y Sofía,
se encargan de atender al público y explicarles cuál es la labor que se
realiza cada día en el Centro Manuel Artero. Uno sólo tiene que interesarse
por alguna de las plantas que lucen en su puesto para que tanto ellas, como cualquiera
de sus compañeros, le hagan partícipe de las peculiaridades de la planta
en cuestión y le transmitan esa pasión que ellos sienten por su trabajo.
También Cadis está presente en esta feria con un stand en el que se pueden
encontrar desde divertidos juegos de velas hasta completos servicios de papelería
elaborados en los talleres de las diversas asociaciones que se integran en la coordinadora
oscense.
Junto a ellos, entidades como la Cruz Blanca o la Asociación Down, muestran
su labor en sus respectivos stands junto a artesanos llegados de diversos puntos
de la geografía española que, un año más, han acudido a esta
cita, que se completa con una exposición de juegos tradicionales y que cuenta
además con diversas exhibiciones a cargo de artesanos expertos en el ámbito
de la cestería, de un picapedrero llegado de Alicante y de una escultora de
barro que mostrarán "in situ" los entresijos de una labor que, en esta
ocasión, luce su cara más solidaria.
Hoy habrá una nueva oportunidad para disfrutar de este mercado medieval, que
no cerrará sus puertas hasta esta tarde.
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