
Jaime Orench, coordinador de UPyD, moderó el debate entre Miguel Ángel de Uña y Julián Naval. | PABLO SEGURA
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Miguel Ángel de Uña y Julián Naval debatieron en Huesca sobre la norma
HUESCA.- La sección local de UPyD celebró ayer un debate sobre la Ley de Lenguas de Aragón, cuyo anteproyecto aprobaron también ayer las Cortes autonómicas. Julián Naval, de la plataforma "No hablamos catalán" y vicepresidente de Facao (Federación de Asociaciones Culturales del Aragón Oriental), y Miguel Ángel de Uña, portavoz de UPyD en Huesca, analizaron el anteproyecto de ley, del que criticaron especialmente la denominación de catalán a las lenguas que se hablan en La Franja y la "territorialización" lingüística que, a su juicio, se creará si se aprueba la ley en sus actuales términos. También estaba prevista la asistencia al debate de Chuse Inazio Nabarro, presidente del Consello d"a Fabla Aragonesa, quien finalmente declinó la invitación. Tanto Miguel Ángel de Uña como Julián Naval, que además también es presidente de la Asociación Amics de Tamarit y vocal de la Academia de la Lengua Aragonesa, explicaron a este periódico sus posturas. Miguel Ángel De Uña, basándose en el decálogo que su partido ha elaborado sobre las lenguas aragonesas y en el Manifiesto en defensa de la lengua española que UPyD promovió a nivel nacional, se manifestó totalmente en contra de una ley que, en su opinión, es "improcedente en este momento" y que "parece un capricho personal", además de "no obeceder a ninguna necesidad social" e "introducir elementos de división en la sociedad aragonesa". Entrando en detalle, De Uña calificó de "absurda" la zonificación lingüística que se establecerá con este proyecto de ley: "Es artificial y artificiosa y no tiene ningún sentido". El portavoz de UPyD también se refirió a la "imposición" del catalán en La Franja, un hecho del que aseguró que se realiza "en contra de los criterios lingüísticos y el sentimiento de la población de la zona". El texto habla de la preponderancia de las lenguas en ciertos lugares, algo que, a juicio, del portavoz de UPyD, causará "problemas", entre los que citó los relacionados con el funcionariado, las comunicaciones con otras administraciones o el "gasto desmesurado" en las traducciones. De Uña se mostró a favor de que la ley proteja las lenguas, pero no de que el catalán o el aragonés "tengan contenido educativo", un aspecto que debe quedar reservado al castellano. Siguiendo con el ámbito educativo, afirmó que, de salir adelante la nueva ley, "extraña y de difícil comprensión", "iría en detrimento de la lengua castellana", lo que comparó con "la deriva a nivel nacional". ARGUMENTOS HISTÓRICOS El apartado histórico quedó en manos de Julián Naval. Apoyándose en numerosos textos históricos de época medieval, sostuvo que lo que "hoy se llama catalán de Aragón es, en realidad, aragonés medieval". Entre esos documentos históricos, Naval citó los Fueros de Aragón de época de Sancho Ramírez, los documentos del Concejo Municipal de Jaca o el "Establimentz de la Ciutad de Iacca". Naval explicó que el cambio sufrido por el lenguaje aragonés desde esa época hasta hoy se debió al proceso de castellanización iniciado tras la muerte de Alfonso I. En los años posteriores a este deceso, el uso del aragonés medieval se fue arrinconando hasta quedarse relegado a La Franja. En cuanto al proyecto de ley, el vicepresidente de Facao se mostró contrario a que en las Cortes autonómicas se pueda hablar en catalán -"que no es propio de Aragón"- o fabla -de la que afirmó que es una "lengua artificial que no tiene nada que con la histórica"-, continuando el castellano como único idioma permitido. En cambio, sí se declaró a favor de que en las zonas en las que se hablen estas otras dos lenguas se permita su uso en ayuntamientos y sedes comarcales. Aseveró asimismo que el texto presentado ayer "se basa en dos pilares falsos": la Ley de Patrimonio, "que la Comisión Jurídica de las Cortes declaró inconstitucional", y que "el catalán es propio de Aragón".
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