En caso de intoxicación, hay que acudir al médico urgentemente
HUESCA.- La llegada del otoño y la riqueza fúngica de los bosques
aragoneses, en los que están presentes casi todas las especies de setas existentes
en Europa, propicia que un gran número de aficionados vayan a coger setas.
Por ello, el Departamento de Salud y Consumo del Gobierno de Aragón ha elaborado
una lista de recomendaciones.
La primera y más elemental es que no se deben consumir setas que no se conozcan
perfectamente. Si se recolecta una seta que genera dudas, debe ser únicamente
para su clasificación e identificación, no para su consumo. En caso de
duda, las sociedades micológicas ayudan al aficionado a identificar los ejemplares
recogidos.
Si con anterioridad una seta nos ha provocado intolerancia, no se debe volver a
consumir. Además, debido a la escasa digestibilidad de las setas, es recomendable
no tomar una gran cantidad de éstas.
Hay especies de setas, como la "Morchella spp.", que sólo pueden comerse
si han sido cocinadas y se ha eliminado el agua sobrante de la cocción, por
lo que hay que informarse antes de consumir un ejemplar crudo.
En cambio, otras especies, como la "Coprinus atramentarius", no pueden ser
consumidas acompañadas de ninguna bebida alcohólica, ya que su interacción
ocasiona una peligrosa reacción (taquicardia, hipertensión, taquipnea
y síntomas de intoxicación enólica). Por otra parte, las "Tricolomas
ecuestres", aunque comestible, ocasionan intoxicaciones graves en casos clínicos.
A nivel general, hay que ser selectivo recogiendo setas, esto es, ni coger las que
no vayamos a comer ni las envejecidas, inmaduras o parasitadas. Además, no
hay que conservarlas demasiado tiempo ni recoger las que crecen en cuentas, zonas
industriales, setos, parques o suelos enriquecidos con abonos químicos, porque
suelen acumular metales pesados. Tampoco es recomendable la elaboración de
conservas caseras.
Finalmente, en caso de intoxicación, hay que ir un centro sanitario urgentemente,
teniendo en cuenta que los efectos pueden aparecer varios días después.
Si es posible, se llevarán restos de las setas consumidas.
CREENCIAS POPULARES FALSAS Y NORMAS IMPRESCINDIBLES
El Departamento de Salud y Consumo también ha elaborado una lista con una serie
de prácticas y creencias populares que deben desterrarse. Algunas de ellas
son el pensar que las setas que crecen sobre madera, en laderas y márgenes
de bosques o en los prados y dehesas donde pace el ganado sean comestibles, o que
únicamente sean tóxicas aquellas que cambian de color al cortarlas. También
es falso que las setas que tienen anillo son tóxicas por sí mismas. De
hecho, los champiñones comestibles o las grandes y deliciosas macrolepiotas
y amanitas comestibles, como "Amanita caesarea", se pueden comer a pesar
de tener anillo.
Otras creencias extendidas pero falsas son el pensar que si el sabor y olor de la
seta es agradable, ésta no es tóxica. También carece de fundamento
afirmar que la cocción elimina todas las toxinas, así como la maceración
con vinagre o sal, o que las setas tóxicas ennegrecen las cucharas de plata
o los dientes de ajo.
Por otra parte, y entrando en el terreno de las normas imprescindibles, está
la de no remover el suelo con rastrillos u otros utensilios para dar con ejemplares
ocultos, ya que se altera así la capa vegetal, destruyendo el micelio del hongo.
Tampoco deben dañarse las especies, que ya sea por desconocimiento o por su
toxicidad, no se recolecten, ya que incluso éstas son necesarias para el desarrollo
y conservación de los bosques.
Asimismo, los ejemplares que se recojan para su consumo deben ser cortados por la
base del pie con cuchillo o navaja y extraerse íntegros. Tampoco se deben coger
setas ni muy viejas ni muy jóvenes.
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