
Plasma ofreció nuevamente una actuación contundente y llena de fuerza. | MIGUEL GARCÍA
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Plasma, Kiev Cuando Nieva y Bigott actuaron en el Bleep Unplugged
Pedro J. GÁLLEGO 26/10/2009
HUESCA.- Periferias celebra sus diez años de existencia, toda una década de aire fresco en la ciudad, siendo absolutamente fiel a los parámetros que inspiraron su creación. Si en su primera edición, el festival se autodefinía como una exploración de los nuevos espacios de creación y tomaba como puntos cardinales "Polos Creativos, Conexiones, Colisiones y Radar", se puede decir que, diez años después, sigue moviéndose orgullosa y apasionadamente entre esas coordenadas, alimentándose de novedades, sorpresas, recuperaciones y dedicando siempre una mirada muy especial, y exhaustiva, al entorno más cercano. El sábado se dedicaba en lo musical al Bleep!, la sección que más ha crecido en estos años hasta el punto de abarcar una jornada completa del festival. Primero fue un pequeño muestrario de la creatividad oscense que se extendió posteriormente a toda la provincia, dando salida a multitud de proyectos y retroalimentando una escena que hoy luce más viva que nunca. Luego se abrió al resto de la Comunidad aragonesa, con ocasionales aportaciones foráneas, y ahora se divide en dos partes: una acústica e intimista para la tarde y otra más hedonista para encender la noche. Y se abrió el fuego con un tridente compuesto por Bigott, Kiev Cuando Nieva y Plasma tomando al asalto el Centro Cultural del Matadero. El zaragozano Bigott venía con "Fin" bajo el brazo, su último disco, grabado en los estudios de Paco Loco, y en su primera presentación en esta ciudad ofreció un recital exquisito, interpretando sus estupendas canciones con emoción, sensibilidad a flor de piel y una niebla de melancolía envolviendo el ambiente. Aunque entre su música y su aspecto físico pueda parecer un Devendra Banhart sin aderezos latinos, lo cierto es que Bigott bebe de las fuentes originales y consigue una mezcla muy personal de estilos y épocas, del country al folk recorriendo fácilmente la distancia que va de un Nick Drake a un Bonnie Prince Billy, pero tampoco le importa tomar un desvío hacia la Velvet Underground cuando canta a dúo con la bajista que lo acompaña, que también toca un teclado Omnichord con reminiscencias velvetianas, cuya voz recuerda mucho a la de Nico. Inmejorable apertura para el festival que continuaba con la presentación exclusiva del nuevo disco de unos Kiev Cuando Nieva en plena forma y sonando más sólidos que nunca. El nuevo disco, "Todos los ademanes", una auténtica delicatessen que interpretaron casi al completo, es una ventana abierta a su universo particular, una ventana por la que ha entrado también la luz y el aire a su música: las melodías se dibujan perfectamente resplandecientes, los excelentes juegos vocales aportan un aire de folk pastoral a su sonido, es un lujo poder contar con tres voces bien empastadas, el banjo y la armónica se abren paso en las canciones sin dificultad y el teclado Moog les acerca en ocasiones a los alrededores del krautrock. Un concierto redondo. Plasma, por su parte, se mostraron como un grupo en plena evolución, asimilando saludablemente diversas influencias: Los Planetas, Deluxe, Piratas, Radiohead, Muse, Vetusta Morla... Se nota que van creciendo rápidamente y que se están curtiendo en unos directos contundentes, llenos de fuerza y de garra. Terminaron con sorpresa, dedicando a Will Spector & The Fatus como inventores de la jota-rock, su personalísima visión del género con su "Jota triste", en el inicio de una edición dedicada a lo comercial que también quiere lanzar una mirada sobre su propia historia, una especie de retorno al principìo para rebobinar algunos de sus mejores momentos.
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