
Convento de las Capuchinas, situado en la carretera de Jaca, junto al Centro Comercial Coso Real. | D.A.
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La congregación cede su propiedad a la Diócesis, que ya tiene proyecto
HUESCA.- Una de las congregaciones religiosas que más tiempo lleva en la capital oscense, la de las monjas Capuchinas, deja la capital oscense después de 361 años. Tras su marcha, la Diócesis asumirá la propiedad del terreno y el convento, al que tienen previsto trasladar el Seminario. Para despedirse de esta religiosas y agradecer su labor, el obispo Jesús Sanz oficiará mañana la eucaristía, a las 18 horas, en el convento. Ahora eran sólo cinco las hermanas que vivían en el Monasterio de Nuestra Señora del Pilar, mayores y, en algún caso, enfermas, con lo que la congregación ha decidido trasladarlas al convento con el que cuentan en la capital aragonesa. Pero antes han ofrecido estos terrenos en los que la Diócesis ha proyectado hacer una intervención y adaptación de las instalaciones para el futuro Seminario de la Santa Cruz, donde vivirán y tendrán su sede los seminaristas y la Casa Diocesana, destinada a las reuniones de la pastoral o la escuela de formación cristiana. "Esperemos que sea un espacio propio -explicó el vicario general, Nicolás López- para realizar encuentros más masivos" que hasta ahora hacían en el Colegio Santa Rosa o las Misioneras del Pilar. Los orígenes del convento de las Capuchinas se remontan a 1645, cuando Ana María de Latrás, condesa de Latrás, se quedó viuda del segundo duque de Plasencia. En ese momento renunció a los títulos de condesa y tomó el hábito de religiosa capuchina, en Zaragoza. Escribió una súplica al Senado de Huesca solicitando fundar en el palacio condal un convento de capuchinas, cuyo permiso obtuvo en 1647. Un año después se instalaron cuatro monjas. En 1652 compraron unas casas por valor de 2.913 escudos, en donde estuvo el viejo convento, en el Coso Alto. La primera piedra de la iglesia, que aún vemos hoy en pie, la bendijo el obispo Fernando de Sada y Azcona, el 13 de abril de 1668, y se consagró el 3 de septiembre de 1671, un año después de la muerte de la fundadora. La construcción del actual convento comenzó en 1967, sobre una superficie de 3.906 metros cuadrados y por un precio de 8,5 millones de pesetas. Este mismo día, el obispo Jaime Flores bendijo la primera piedra, procedente del presbiterio de la vieja iglesia. Hace 40 años, las religiosas Capuchinas se trasladaron al nuevo convento, cuya iglesia bendijo el obispo Javier Osés, el 28 de mayo de 1970.
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