
José Manuel Vidal, Pablo Martín de Santa Olalla, José Bada y Javier Ortega. | MIGUEL GARCÍA
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Una mesa redonda recordó a Javier Osés en la sociedad de su tiempo
Un hombre íntegro, sencillo, comprometido y sin ambiciones de poder. Con estos elogios y muchos otros definieron ayer a Javier Osés cuatro personas que conocieron muy bien al que fue obispo de Huesca entre 1969 y 2001. Cuando se cumplen cuarenta años de su llegada a Huesca, el Instituto de Estudios Altoaragoneses quiso ayer recordar acontecimientos decisivos de la época, con Osés como figura de referencia. Participaron en la mesa redonda el historiador Pablo Martín de Santa Olalla, José Bada, doctor en Teología, el periodista y escritor Javier Ortega y el periodista José Manuel Vidal.
HUESCA.- En diciembre se cumplen cuarenta años de la llegada de Javier
Osés a Huesca, el comienzo de más de treinta años al frente del Obispado
que ayer se recordaron en una jornada muy especial. El Instituto de Estudios Altoaragoneses
reunió en una mesa redonda a cuatro personas que conocen muy bien a una persona
muy querida y recordada en la ciudad. Prueba de ello fue la enorme asistencia de
público, que llenó el salón de actos de la Facultad de Ciencias Humanas
y de la Educación. Bajo el título "Javier Osés y la Iglesia española
de su época" se habló del obispo, pero también de lo mucho que
sucedió a nivel político y social durante su estancia en Huesca.
Como ponentes participaron José Bada, doctor en Teología por la Universidad
de Munich, sacerdote y autor de numerosos libros y publicaciones, Javier Ortega,
periodista y escritor, autor del libro "Así en la Tierra como en el Cielo",
José Manuel Vidal, director de Religión Digital y corresponsal de El Mundo
para asuntos religiosos, y Pablo Martín de Santa Olalla, historiador y autor
de una exitosa biografía de Javier Osés patrocinada por el IEA. Presentó
el acto José María Nasarre, director del área de Historia del Instituto.
José Bada recordó a un obispo "con los pies en el suelo, sencillo,
que iba a comprar el periódico y el pan, y conducía su utilitario".
De él dijo que fue "antes cristiano que obispo, y después de ser obispo,
cristiano también. Un hombre de fe, algo que estuvo por delante de su cargo".
Su cercanía y apoyo fue importante "en un momento en el que las cosas no
estaban en absoluto claras". La escisión entre la iglesia preconciliar
y postconciliar y los desencuentros con el Estado fueron motivos de tensión.
Bada recordó "el caso Añoveros, los curas en la cárcel en Zamora,
manifestaciones de jesuitas en la vía Laietana, el "telón de incienso"
que decíamos entonces, en tiempos del Telón de Acero".
En el contexto de la transición, llamó la atención sobre el "trasvase"
de sacerdotes a partidos políticos y sindicatos. El libro "La izquierda
¿de origen cristiano?" da fe de candidaturas de izquierda con altísimo
porcentaje de miembros con gran vinculación con movimientos cristianos. Ese
es a su juicio el primer paso de la secularización, entendida como "meterse
en harina en el mundo y empezar a trabajar. Salir un poco del rito para tomar la
situación sin pretensión de crear una cristiandad de izquierdas, aunque
pudo haber alguna tentación".
Entre lo poco escrito de Javier Osés, destacó el librito "Institución
y profetismo", que invitaba a la Iglesia a escuchar todas las voces, incluidas
las contrarias.
José Manuel Vidal inscribió la figura de Javier Osés en la época
que le tocó vivir. "Se dijo que era progresista, para algunos de izquierda".
De 1969 a 2001, Vidal analizó el comportamiento de la Iglesia en la transición.
"Prácticamente todas las asociaciones de vecinos surgieron en torno a las
parroquias, que jugaron un papel muy importante, igual que al crear sindicatos",
apuntó. Mencionó también la fuerte presencia de personas de origen
cristiano en los partidos políticos de izquierda, así como en organizaciones
agrarias. Los "curas obreros" fueron a veces expulsados por sus ideas, dando
lugar a escándalos como el "caso Fabara", en el que treinta curas apoyaron
a un compañero expulsado. "Javier Osés los cobijó para que se
reunieran y fue acusado de injerencia", recordó. Como dato, Ortega recuerda
que alguien llamó a las iglesias "la trastienda de la oposición al
régimen", porque muchas cedieron locales para encuentros sindicales.
Pablo Martín de Santa Olalla publicó en 2007 "Javier Osés: un
obispo en tiempos de cambio", investigación centrada en su época en
Huesca. Primero hubo una etapa como obispo auxiliar, hasta 1977, y después
como residencial, hasta 2001, año en que cumple 75 años y renuncia a su
cargo, falleciendo dos meses después. "Entro en la visión de las cuestiones
morales, su pensamiento social, visión de la Iglesia en el último cuarto
de siglo y temas como la confrontación entre capitalismo y comunismo".
Cuestión importante es el motivo por el que no promociona más, "por
su falta de ambición personal, una de sus grandes virtudes, y por el cambio
de vientos en Roma con el fallecimiento de Juan Pablo I y la llegada de Juan Pablo
II, que apuesta por una línea más conservadora".
José Manuel Vidal dirige Religión Digital, web de temática religiosa
con un éxito avalado por dos millones de visitas mensuales. "Coincidí
con él en muchas cosas, como congresos de Teología en el que era asíduo
y bendecía a los progres, hasta reuniones y Congresos". De él dijo
que fue "un obispo de los que ya no hay, que no cambió de chaqueta, era
del Concilio y siguió siendo del Concilio durante toda su vida, y por eso no
salió de Huesca. No se amoldó a los nuevos vientos involucionistas que
venían de Roma y siguió siendo un hombre íntegro y cabal, que dijo
siempre lo que pensó, sin esperar recompensas".
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