Emilio UBIETO AUSERÉ (Portavoz del Grupo Municipal CHA de Ayerbe) 09/11/2009
Con estas líneas, el Grupo Municipal CHA, desea responder a la belicosa carta de don José Antonio Sarasa Torralba, Alcalde de Ayerbe, tratando sobre libros para jóvenes, publicada en su Diario el pasado día 30 de octubre. El escrito rezuma intencionalidad política, al reducir la actividad de nuestro grupo a simples y constantes protestas sobre asuntos culturales en los Plenos, cuando hemos desarrollado trabajo en todas las áreas municipales. Con diferencia somos los que más Propuestas de Resolución han presentado y algunas se han aprobado. Hemos participado, con trabajos concretos, en la elaboración de los Presupuestos que luego hemos apoyado. Somos quienes más sugerencias y aportaciones han presentado al PGOU, algunas aceptadas y otras no. Pese a estar en la oposición hemos colaborado con diversos eventos y proyectos, física e intelectualmente. Hemos aportado ideas en todas las comisiones de trabajo, sean de cultura, ordenanzas cívicas, tributos, servicios públicos, urbanismo, sociedad, asociacionismo, escuela, sanidad o juventud. Lo demuestra el que algunos de nuestros planteamientos hoy forman parte del funcionamiento municipal, incluyendo la remodelación de la plaza Aragón. Por ello pedimos al señor Sarasa que no nos criminalice por trabajar por la cultura. Al contrario, le pedimos que vuelva a sus raíces políticas y nos apoye en nuestro empeño por conseguir una Casa de Cultura y un lugar, que no sea un bar, donde los jóvenes puedan emplear su tiempo libre. En cuanto a la prisa por solicitar la subvención de libros para jóvenes, requiere poca explicación si tenemos en cuenta que los problemas toxicológicos y de orden público de nuestra juventud, han sido motivo de reuniones frecuentes que han concluido con una Ordenanza Cívica. Además se olvida decir que él mismo solicitó la subvención fuera de plazo, al olvidar hacerlo dentro de sus fechas. Aunque podemos intuir algún significado, no comprendemos el alcance que quiere dar a su frase "él sabrá por qué tanta urgencia en solicitarla". Por ello, vaya por donde vaya la oscura imaginación o mala intención del señor Alcalde, nos remitimos en forma general al refrán "piensa el ladrón que todos son de su condición". Respecto a los libros recibidos como premios, lotes perfectamente seleccionados por sus patrocinadores, nuestro ayuntamiento se ha conformado con lucir su triunfo en la prensa, porque los volúmenes siguen en sus cajas desde 2008, en la Sala de Concejales, con un cartel de no tocar y sin que ningún vecino haya tenido acceso a ellos. Esperemos que no sigan el ejemplo de las obras sobre el sabio Cajal, que llevan ocho años encerradas en una habitación. Personalmente y con conocimiento de causa, le pueda asegurar que nuestra biblioteca no se encuentra, ni mucho menos, entre las punteras de Aragón. Piense, señor Alcalde, que a la biblioteca de Ayerbe y pese a que Vd. crea tener una de las mejores, raro es el joven que acude más de una vez al no hallar los libros adecuados. Le pido también que confirme con la Bibliotecaria, antes de afirmar que hace años que no piso la Biblioteca. Ella le indicará que sirvo de recadero gratuito en pequeños pedidos y devoluciones de libros a proveedores, desde mucho antes de ser concejal. Sí que mantiene total razón el señor Sarasa, cuando afirma que no utilizo los servicios de préstamo de la biblioteca. En mi descargo le diré que no gasto mucho en fiestas, viajes y caprichos, pero suelo adquirir la mayor parte de los libros con los que me entretengo, estudio o trabajo. Tengo posibilidades logísticas para ello ya que, durante 30 años, he sido profesional del libro, dedicando los 20 últimos al asesoramiento bibliográfico de bibliotecas y organismos públicos. Aunque el desinterés y uso nulo de la Biblioteca debe reprochárselo a Vd. mismo, cuando públicamente explica que no lee un libro, añadiendo que no desea hacerlo por ser muy libre y no querer recibir influencias de nadie. Respeto su forma de pensar, aunque le ruego que, con esa misma libertad intelectual que concede a sí mismo, nos permita no hacer ni caso a esa curiosa manera de valorar los efectos de la lectura.
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