
Algunas de las obras de Paco Rallo expuestas en la Librería Anónima. | VÍCTOR IBÁÑEZ
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El diseñador zaragozano Paco Rallo inauguró ayer dos exposiciones en la capital oscense
Considera que el "diseño es el arte del siglo XXI, una forma más de expresarse" y de dar cauce, como con cualquier otra disciplina, a la creatividad que encierra dentro de sí. Paco Rallo ha dedicado los últimos cuarenta años de su vida a este "arte", del que muestra estos días en Huesca una amplia representación a través de las dos exposiciones que inauguró ayer en la Librería Anónima y en la Escuela de Arte de la ciudad.
HUESCA.- En la primera de ellas, titulada "Esos signos gráficos
llamados letras", el autor rinde homenaje a una decena de tipógrafos, "grandes
maestros que diseñaron en su tiempo tipografías que han marcado" el
devenir de esta disciplina y que abarcan un periodo tan interesante como extenso.
"Es una serie compuesta de diez obras, todas del mismo formato, 70 por 50 centímetros.
El tipógrafo más antiguo es del siglo XVIII, Joaquín Ibarra y Marín,
contemporáneo de Goya e impresor del Rey Carlos III, y el más joven Paco
Bascuñán, que acaba de morir hace un mes de un infarto", explicó
a este periódico Paco Rallo. "Son unos trabajos que yo he hecho en base
a ellos de una forma totalmente libre. Son trabajos en los que la única presencia
que tienen los tipógrafos es la utilización que yo he hecho de su tipografía,
a veces solamente para poner su nombre", pero llenando de personalidad cada
rincón de la composición. De esta manera, Rallo presenta una especie de
"juegos" al espectador que van desde una singular lectura de las creaciones
de "Cruz Vidal, un diseñador que hizo una serie de ornamentos de arabescos,
a parte de tipografías" y que ha "tratado como si fueran tatuajes",
hasta la interpretación, también particular, de las creaciones de Hermann
Zapf.
"Lo que traigo a esta exposición es de un homenaje que se le hizo en Valencia,
y me he centrado en el metro de la ciudad. He hecho como un "happening"
con las estaciones del metro de Valencia y les he cambiado el nombre para ponerle
el de sus tipografías; ahora se llaman Italic, la Bold, la Medium. Es como
un juego", comentó Rallo, que también deja algo de sí mismo en
esta exposición.
"La composición sobre Joaquín Ibarra y Marín alude a mi memoria,
al momento en que fui a Italia y vi la pintura del Renacimiento con mis propios
ojos. Y entonces explico que yo había estudiado el arte en blanco y negro,
en diapositivas, y cómo de pronto lo vi en color. Tiene mucho de juego también,
hay guiños ahí que están bien", añadió Rallo, que con
esta exposición trata de poner en valor un campo, el de la tipografía,
que no siempre ocupa, a su juicio, el lugar que merece.
"Para nosotros, que nos dedicamos al mundo del diseño, la tipografía
es algo esencial e importantísimo, es la composición que equilibra absolutamente
todo", comentó el autor, que reúne en esta muestra obras elaboradas
entre los años 2002 y 2009.
"Es una selección gráfica de lo más interesantes que he hecho
en este periodo", comentó Rallo, que hizo extensiva esta afirmación
a la exposición que inauguró unos minutos después en la Escuela de
Arte de Huesca, una exposición "completamente diferente" a la primera.
"En este caso son imágenes independientes, no se parecen entre sí,
y cada una de ellas se ha realizado para un soporte diferente, pero aquí las
he unificado", explicó el autor, que destacó el formato, ocho en total,
de estas composiciones. "En este caso también son trabajos con los que
he sido invitado, a nivel nacional o internacional, para participar en exposiciones
sobre temas concretos, y son formatos mucho más grandes, tanto que incluso
he tenido que retirar dos que no cabían. Miden 1,75 por 1,20 metros, el tamaño
de los carteles publicitarios grandes de la calle", apuntó Rallo, que se
decanta en esta exposición, titulada "Un vocabulario sin fórmulas",
por temas de "conciencia social: contra la violencia de género, sobre el
medio ambiente, la dificultad del momento en que vivimos".
Para ello, se vale de trabajos "más abstractos, más genéricos",
que suelen tener además un mismo punto de partida: "Todos responden a un
encargo libre sobre un pensamiento colectivo para formar parte de una exposición
que casi siempre ha sido en la calle", señaló Rallo, que aprecia una
mayor complejidad en estas composiciones que en las de la Librería Anónima.
"Es más completa, porque utilizo técnicas más complejas. Hay
momentos que utilizo la fotografía como mensaje, como impacto, hay momentos
que utilizo el dibujo, otras veces empleo la tipografía, y creo además
que, para el ciclo formativo que tiene la Escuela, resulta mucho más didáctica
por la variedad de formas de concebir las obras".
Paco Rallo regresaba así a una ciudad en la que no exponía desde el año
2002 y en la que asegura sentirse especialmente cómodo, como muestra el hecho
de que haya regresado por partida doble.
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