El pasado año murieron 17 personas y se realizaron 350 actuaciones
ARAGÓN.- El número de víctimas mortales en el Pirineo en 2009
ha descendido un 32 por ciento respecto al año anterior, hasta las 17 personas,
aunque las intervenciones de rescate llevadas a cabo por los grupos de montaña
de la Guardia Civil de Huesca han aumentado un 12 por ciento, superando las 350.
Así lo han explicado en una conferencia de prensa en la capital oscense el
subdelegado del Gobierno, Ramón Zapatero; y el teniente coronel de la Comandancia
de la Guardia Civil de Huesca, Carlos Crespo, en la que han presentado el balance
de rescates realizados en los Pirineos durante el pasado año.
Así, en las intervenciones llevadas a cabo en 2009 fallecieron 17 personas,
253 resultaron heridas y 306 fueron rescatadas ilesas, mientras que en 2008 los
fallecidos fueron 25, las intervenciones 334, los heridos 264 y los ilesos 241.
De las 17 personas que murieron, cuatro sufrieron algún accidente en barrancos,
uno mientras hacía senderismo, nueve en alta montaña y tres desarrollando
otro tipo de actividades.
El 44 por ciento de las intervenciones se desarrollaron en los meses de julio y
agosto (84 en agosto y 69 en julio), por lo que hubo que hacer un esfuerzo importante
para dotar a las unidades de la Guardia Civil del personal necesario, mientras que
el 78 por ciento de los rescates se hicieron entre mayo y octubre.
Los recates en alta montaña se han incrementado este año un 40 por ciento,
y en este sentido se ha pedido a todos los montañeros que no olviden que es
una zona de riesgo por lo que hay que ir preparados y saber abandonar cuando las
condiciones no son buenas.
De todas las actividades que se pueden hacer en el Pirineo, el esquí de travesía
en zonas de alta montaña es el que supone un mayor riesgo, y por ello se ha
recomendado a quienes los practiquen que tengan la preparación física
necesaria, que conozcan perfectamente las técnicas del esquí, que lleven
material de calidad, ropa de abrigo, crampones, comida y bebida.
Se recomienda asimismo no practicar este deporte en solitario y disponer de un aparato
llamado ARVA, un receptor de víctimas de avalancha que emite ondas en frecuencia
estándar y facilita así el rescate.
En caso de avalancha los grupos de rescate disponen de entre 20 y 30 minutos para
encontrar a una persona con vida, y por ello se recomienda consultar el riesgo de
aludes y extremar la precaución.
Si un esquiador se ve afectado por un alud lo más importante es tener tranquilidad,
despojarse de las correas del esquí para tener más movilidad y cubrirse
la cara con las manos para evitar la asfixia en caso de nieve polvo.
Se debe intentar bajar en descenso en diagonal y por uno de los laterales, para
intentar salir de la trayectoria de la nieve, y una vez se tenga encima mover los
pies y manos para mantenerse los máximo en la superficie y facilitar así
el rescate.
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