Cientos de solteras acuden durante toda la jornada de ayer, día de San Antón,
a una ermita de la localidad malagueña de Mijas para lanzar piedras a los genitales
del santo para que les conceda novio, según una tradición que data del
siglo XV y cuyo origen se desconoce.
En la entrada de la ermita, todos los años, el día de San Antonio Abad,
el anacoreta que siempre defendía a los animales y que es conocido como San
Antón, patrón de los animales, es sacado de su urna tras la misa. Con
el toque de una caracola comienza una jornada especial en la que se invita a los
vecinos y visitantes a acudir a misa.
Tras la celebración religiosa, las mozas aprovechan para lanzar pequeñas
piedras al santo y, si éstas le caen en la entrepierna, la creencia dice que
tendrán la posibilidad de encontrar novio y casarse. La ancestral tradición
procede de un antiguo ritual y el rito se ha transmitido de generación en generación.
Hay constancia escrita de que ya en 1490 iban las mujeres al templo a pedir marido.
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