
Uno de los trenes AVE que llegaron ayer a la estación de la capital oscense. | VÍCTOR IBÁÑEZ
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Por problemas en las puertas, fueron llevados a Tardienta y de ahí volvieron a Zaragoza en bus
El viaje en el AVE entre Madrid y Huesca del sábado por la tarde transcurría con normalidad hasta que llegó a la Estación de Delicias de Zaragoza. La puerta de uno de los vagones no pudo abrirse por una avería y, a pesar de que los pasajeros trataron de hacerlo, tuvieron que esperar a la parada de Tardienta para apearse y permanecer en esa estación más de una hora hasta que un autobús vino a recogerlos prolongando su viaje desde Madrid hasta cuatro horas. Este afección apenas afectó a los usuarios que llegaron a Huesca con un retraso mínimo, según explicaron fuente de Renfe.
HUESCA.- Una avería en la puerta de uno de los coches del tren, en concreto
el número once, impidió que ésta se abriera de forma automática
al llegar a la capital aragonesa. Una zaragozana, Paz Aragüés, que se
encontraba en ese vagón, explica que esperaron alrededor de un minuto y, al
comprobar que no se abría, presionaron uno de los botones que había junto
a la puerta para accionarla pero tampoco funcionó. El tren se puso de nuevo
en marcha en dirección a Huesca, por lo que los viajeros activaron la alarma
de emergencia y "no nos hicieron caso".
Según relata esta joven, trataron de localizar al revisor recorriendo el tren
con las maletas a cuestas y cuando le encontraron éste les dijo que "supuso"
que habían bajado porque no vio a nadie al comprobar el andén y al comunicarse
con la centralita le explicaron que "no había ningún problema técnico
y que todo había funcionado correctamente". Una justificación que
indignó a los 35 viajeros afectados. Consideran que Renfe les "echó
la culpa a los viajeros" y les dio un "trato indignante" facilitándoles
una solución que creen que fue "absurda", ya que en lugar de llevarlos
hasta Huesca, donde no tendrían problemas para coger un autobús de regreso
a Zaragoza, tuvieron que apearse en Tardienta.
En la estación, un operario de Renfe les informó de que un autobús
procedente de Huesca les recogería allí. Sin embargo, el vehículo
tardó en llegar más de lo esperado, ya que los pasajeros, entre los que
había dos bebés, estuvieron alrededor de hora y cuarto en la pequeña
sala de espera en la que sólo había un banco para sentarse, mientras que
la cafetería permanecía cerrada. Finalmente, llegaron a su destino cerca
de la medianoche, cuando en sus billetes reflejaba que era a las 20,35. Así,
un viaje de una hora y media se duplicó.
La compañía ferroviaria reconoció ayer que fue un error suyo y devolverá
"íntegramente" el importe del billete a los clientes afectados. Estos,
de todas formas, asesorados por una de las usuarias que es abogada, redactaron un
escrito común detallando lo ocurrido, que adjuntarán a sus respectivas
denuncias.
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