
Casi un centenar de religiosos acudió ayer a la celebración de la vida consagrada. | VÍCTOR IBÁÑEZ
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Casi un centenar de religiosos asistió ayer a una misa y una merienda en Las Miguelas
HUESCA.- Los doscientos religiosos asociados a la (CONFER) celebraron ayer el día de la vida consagrada en el Convento de Las Miguelas en Huesca. El acto consistió en una misa y una merienda a la que asistió casi un centenar de personas y donde se compartieron sus vivencias y celebraron su dedicación a los demás. Juan Ignacio Vela, presidente de la Conferencia de Religiosos y de Cruz Blanca, explicó que el día de la vida consagrada "es una jornada que celebra la Iglesia en todo el mundo para que toda la comunidad cristiana dé gracias a Dios por que haya personas que eligen dedicar su vida a los demás". "Nosotros somos hombres y mujeres que siguiendo el evangelio queremos de alguna manera transformar nuestra sociedad en un mundo más solidario y justo trabajando en diferentes ámbitos como la acción social, la educación, el hambre o la salud", detalló. "Aunque parece que estemos muy en silencio, la realidad es que los religiosos y religiosas de la Diócesis de Huesca somos muy activos y tenemos una labor muy importante en la ciudad". Además, no sólo se reúnen en este día, ya que durante el año también realizan actividades en común. "Nos juntamos a rezar, en cuaresma y en adviento preparamos retiros, ofertamos formación para los religiosos y religiosas, organizamos debates sobre temas que nos preocupan, y sobre todo hablamos mucho de cómo va el mundo y de las acciones solidarias que podemos hacer", señaló Vela. Por último, el presidente de la CONFER aseguró que, aunque son muchos mayores, no han perdido la ilusión y la fuerza por seguir trabajando. La superiora de las Misioneras Dominicas del Rosario también expresó su visión de la vida consagrada. "Es algo grande, significa entregarte totalmente a Dios y a los demás. Al principio pensaba que le ofrecía toda mi juventud y toda mi vida, pero después me he dado cuenta de que no he hecho más que recibir y vivir con alegría esta entrega". Por su parte, María Pilar Polo, directora de Cáritas y religiosa salesiana, reveló que la vida consagrada es para ella "la donación a Dios para el bien de la humanidad". "Sobre todo mi vocación es para los jóvenes y los más pobres, regalar esperanza siempre es gratificante. Yo siempre digo que no he engendrado hijos, pero aún así me siento muy madre", concluyó.
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