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Sociedad

Mariano Constante, una de las grandes conciencias morales de nuestro tiempo, nos ha dejado

Mariano Cosntante junto a su familia en una fotografía realizada en el año 2005.
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Por Jesús INGLADA ATARÉS
05/02/2010

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Se nos ha ido Mariano en este sanguinario 2010. Nos parecía inmortal por su vitalidad, por su energía, por su temple valiente. Se ha ido una de las grandes conciencias morales de nuestro tiempo, uno de esos seres que pertenecen -como reconociera Muñoz Molina- "al linaje más esclarecido del siglo, el de quienes se rebelaron contra la unanimidad de la obediencia, contra la marea negra de las ideologías homicidas". Se ha ido uno de aquellos jóvenes republicanos que, en aquellos momentos críticos en que la humanidad entera yacía exangüe víctima de la barbarie -primero en España y después en casi toda Europa- no dudó en ofrendar su generoso esfuerzo para reanimarla. Sobre el dolor y sufrimiento de toda aquella legión de jóvenes idealistas españoles martirizados por el fascismo rampante -primero en la guerra de España y después en los campos de concentración de Francia, en las Compañías de Trabajadores Extranjeros, en la Resistencia, en los campos de prisioneros de guerra (stalags), en los campos de la muerte nazis y en los más importantes teatros de operaciones de la Segunda Guerra Mundial- fue emergiendo la esperanza. Su sacrificio no fue estéril. Su joven sangre derramada se ha erigido en recordatorio permanente de la barbarie y en exhortación a la defensa de la vida.

LOS GRANDES ESCRITORES SUPERVIVIENTES DE LA MASACRE

Otro superviviente de los campos de la muerte nazis, el químico y escritor italiano Primo Levi, escribió poco antes de suicidarse: "si morimos en silencio, como nuestros enemigos desean, el mundo no sabrá lo que el hombre ha sido capaz de hacer y lo que todavía puede hacer: el mundo no se conocerá a sí mismo". Otro superviviente, el poeta austríaco de origen rumano, Paul Celan, que también sufrió el zarpazo nazi, que quiso luchar con la palabra poética contra ese gran crimen que el nacionalsocialismo pretendía ocultar, manifestó: "si la poesía se calla, el mundo de los vencidos y muertos enmudece". El nazismo, además de su apocalíptica masacre genocida, emprendió una "guerra contra la memoria", como certeramente indicó Primo Levi. De ahí que para evitar que Auschwitz, Mauthausen, Buchenwald, Dachau y tantos otros infiernos fueran silenciados o banalizados era imprescindible incorporar el testimonio de las víctimas a la memoria de toda la sociedad. Mariano Constante -como Primo Levi, Paul Celan, Jean Améry, Robert Antelme, Jorge Semprún y algunos otros supervivientes- ha consagrado su vida al deber ético del testimonio que él mismo se impuso en aquella larga noche de la deportación. En Mariano Constante, como en todos estos otros supervivientes que comparten con él su vocación de narradores del horror nazi, el deber de recordar ha adquirido el carácter de un nuevo imperativo categórico: el deber de pensar y actuar de modo que ese horror extremo no se repita. Como escribiera magistralmente Horkeimer, "nosotros, intelectuales judíos, supervivientes de la muerte en los suplicios hitlerianos, sólo tenemos un deber. Actuar para que lo atroz no se reproduzca ni caiga en el olvido, asegurar la unión con quienes han muerto en tormentos indecibles. Nuestro pensamiento, nuestro trabajo les pertenece; el azar por el que hemos sobrevivido no debe cuestionar la unión con ellos, sino hacerla más palmaria; todas nuestras experiencias deben situarse bajo el signo del horror que nos estaba destinado como a ellos. Su muerte es la verdad de nuestra vida, estamos aquí para expresar su desesperación y su nostalgia".

UNA GRAN OBRA DE DENUNCIA DE LA BARBARIE

El deber de recordar lo ha mantenido este monegrino universal -nació el 18 de abril de 1920 en Capdesaso- hasta el último día. Recuerdo ahora la urgencia con que Mariano me enviaba, en unas pequeñas cuartillas y con una letra diminuta, los originales -para que se los pasara al ordenador y los corrigiera- de lo que luego sería su último libro Tras Mauthausen. Los envíos iban acompañados siempre de algún "recordatorio" del insoslayable compromiso que había contraído hacia sus compañeros muertos de testimoniar lo que había sido la lucha constante de los republicanos españoles. Las invocaciones de este disciplinado y vigoroso joven casi nonagenario iban acompañadas de las consabidas alusiones a la fugacidad de la vida: "¡date prisa, Jesús, que el tiempo se me acaba y quiero que todos sepan lo que fue nuestra lucha tras salir de Mauthausen!" Afortunadamente, y con la inestimable ayuda de Irene Abad y Teresa Sas, conseguí que ese "mandato imperativo" -que tenía bastante de sacrosanta tarea- llegara a buen puerto. Luchaba contra el cronómetro. Pero esta maratoniana carrera la empezó tan pronto salió de Mauthausen. Su ingente labor como memorialista de los horrores de los campos de exterminio incluye algunos libros imprescindibles: Triángulo Azul. Los republicanos españoles en Mauthausen (escrito con Manuel Razola), Los años Rojos, Yo fui ordenanza de los SS, Los cerdos del comandante (escrito con E. Pons Prades) y Republicanos aragoneses en los campos nazis: Mauthausen. Muchos de estos libros han sido editados y reeditados en diferentes sellos. Ya hemos mencionado su último libro Tras Mauthausen, en el que Mariano relata otra de las batallas que tuvieron que librar él y todos los supervivientes de la deportación: la adaptación a un nuevo mundo que la guerra había transformado de forma irreversible; la recomposición de los lazos con la sociedad después de lo vivido en Mauthausen, y además con el desarraigo inherente a su condición de errantes. Pero la deportación a los campos nazis no fue más que la cumbre de la áspera montaña que el estallido de la sublevación del 18 de julio le obligó a subir. Por ello, la gran tragedia de nuestra guerra, acta fundacional de todos los horrores sufridos por los republicanos españoles, fue objeto del interés de Mariano en dos obras: La maldición -donde narra en primera persona, de forma retrospectiva, sus experiencias ayerbenses de los dos primeros años de la guerra civil y los desgarros originados en su familia por esta contienda fratricida- y Semblanzas de un combatiente de la 43ª División. De Broto a Puigcerdá, 1936-1939 -que el propio autor definió como "una descripción sin fraseología literaria, simple, de lo que fue la vida de un joven aragonés arrastrado por la riada demencial de la guerra civil que avanzaba avasallándolo todo"-. Esta impresionante labor memorialística de esa convulsa década (1936-1946) y del tiempo que sobrevino tras la deportación, la completó con sus Crónicas de un maestro oscense de antes de la guerra, en las que narra las vivencias a lo largo de todo un año, 1935, de un maestro de escuela, don Manuel -que no es otro que el padre del propio autor, don Mariano Constante Arán-, en el pintoresco lugar de Riglos.

LA DIFÍCIL SUPERACIÓN DE LAS HERIDAS DE LA DEPORTACIÓN

Esta defensa de la dignidad humana -primero en la trinchera, después en los campos de concentración y de muerte, y más tarde con la pluma- obtuvo el reconocimiento institucional de toda la comunidad con la concesión en el 2002 de la Medalla a los Valores Humanos del Gobierno de Aragón. Su larga y fecunda vida ha permitido que su voz haya llegado a todos los confines de España. Para Mariano -como para Levi, Améry, Celan…- escribir fue una terapia liberadora. Como Levi, Mariano también fue reclamado continuamente para comentar sus experiencias. Y como Levi, siempre respondió afirmativamente. Pero a diferencia de Levi, de Améry, de Celan, Mariano pudo cicatrizar las heridas de la deportación y sortear su trágico destino. A Paul Celan los desgarros sufridos lo condujeron al suicidio: se arrojó al Sena desde el puente de Mirabeau en París el 20 de abril de 1970. Primo Levi, después de confesarle al gran rabino de Roma que el rostro cadavérico de su madre enferma de cáncer le recordaba a los compañeros que viera yacer moribundos en los camastros de Auschwitz, se arrojó por el hueco de la escalera del domicilio familiar el 11 de abril de 1978. Jean Améry decidió poner fin a su vida en una habitación de hotel de Salzburgo el 17 de octubre de 1978. Muchos otros deportados que habían llegaron con vida al momento de la liberación de los campos no pudieron después sobrevivir debido a las incurables heridas morales de la deportación… ¿De dónde sacó las fuerzas Mariano para resistir, reinventarse en un mundo hostil, aprender un trabajo con el que ganar el sustento para la familia que forjó y completar además esta increíble obra memorialística Muñoz Molina, en el prólogo que escribió en la reedición para Círculo de Lectores de Los años rojos en 2004, aporta algunas pistas. Según infiere el novelista de las declaraciones de Améry y Primo Levi, en el campo de exterminio era una gran ventaja tener convicciones políticas fuertes o creencias religiosas sólidas que permitieran conservar cierta inteligibilidad del mundo en medio del horror. El militante y el creyente podían eludir la soledad del apolítico, del escéptico, del ateo… Podían encontrar en sus ideologías o credos no sólo unos principios en los que aferrarse contra la desesperación, sino además la solidaridad de las redes clandestinas que se fueron urdiendo en casi todos los campos y que "contrarrestaban aquella lucha cruel de todos contra todos que alentaban los nazis y que contribuía tanto a la debilidad y al envilecimiento de las víctimas". Améry era un ser completamente solo en Auschwitz; Primo Levi pudo encontrar la amistad de algún otro deportado, pero se enteró después de la liberación de la existencia en Auschwitz de organizaciones clandestinas de resistencia. En cambio, Mariano Constante nunca estuvo del todo solo en Mauthausen. De hecho, participó activamente en la génesis de la importante organización resistente en el interior del campo y ostentó puestos de responsabilidad en la misma -recuérdese el celebrado episodio del robo de las fotografías-. Por ello, como señala Muñoz Molina, "en su relato el cautiverio no es un largo infierno que se sufre pasivamente, sino una lucha sin descanso en la que la derrota es la condición más común, pero en la que también suceden pequeñas victorias, actos de resistencia, de rebeldía tenaz, de sabotaje contra los verdugos. Es cierto que Constante y sus compañeros españoles, no siendo judíos, no llegaron al último círculo del infierno concentracionario, pero también estaban destinados al exterminio, y la condición de republicano español no era precisamente beneficiosa en una Europa dominada por los mismos nazis que habían ayudado a la destrucción de la República".

LOS REPUBLICANOS ESPAÑOLES: LOS GRANDES OLVIDADOS

De cualquier forma, sobrevivir en los campos de la muerte fue un milagro, el fruto de un azar supremo, el resultado de los arcanos más insondables. No debió resultarles tampoco fácil sobrevivir tras salir de los campos. Conviene recordar, como señalara Enzo Traverso, que a estos deportados les acechaba una tentación autodestructiva -a la que sucumbieron como hemos visto, por ejemplo, Celan, Améry y Primo Levi- fruto de ese sentimiento de vergüenza y culpabilidad típico que obsesiona a menudo a los supervivientes. A todos estos estigmas se añadía, en el caso de los supervivientes españoles, el no poder tener un lugar en el mundo en donde recalar. En la España franquista no podían encontrar otra cosa que la cárcel, si no era el paredón de fusilamiento… Por eso, cuando Mariano Constante y su inseparable amigo Tomás Martín -que también se suicidaría tiempo después. se disponían el 15 de julio de 1945 a coger un tren tras recoger en Ager (Francia) la documentación de su licenciamiento definitivo, no pudieron por menos que interrogarse con contenida desolación: "tomar el tren… ¿para ir adónde Nos daba igual. De todas formas sería un tren que nos conduciría a una vida de emigrantes, de exiliados." Pero no sólo la madre patria les fue esquiva. El propio partido comunista, a cuyo servicio se habían consagrado en los momentos más difíciles y por el que lo habían dado todo, y del que esperaban su reconocimiento, los acogió no como héroes sino como posibles traidores, pues el simple hecho de no haber muerto los volvía sospechosos, como les ocurrió a tantos brigadistas internacionales.

LA ETERNA SOSPECHA QUE SE CIERNE SOBRE EL SUPERVIVIENTE

Desde hace un tiempo parecen volver a soplar en esta España cainita esos vientos de sospecha e inquina sobre estos desdichados supervivientes españoles -y yo diría que con especial ahínco sobre Mariano-, vertiéndose sobre él pérfidas, vagas y nunca demostradas acusaciones de falta de verosimilitud en lo narrado cuando no de cosas peores. El carácter asombroso y singular de los hechos narrados por Constante, en combinación con el vigor expresivo de su prosa, les induce a dudar de su veracidad. El historiador Antonio Ubieto Arteta ya comprobó hace mucho tiempo la historicidad de los hechos narrados por Mariano en La maldición. Por otra parte, si hubieran leído más testimonios de supervivientes sabrían que para muchos el miedo a no ser creídos les atenazó siempre. El reputado escritor francés, superviviente de Buchenwald, Rober Antelme reconoció en el prólogo de su obra La especie humana que "era imposible colmar la distancia que descubrimos entre el lenguaje del que disponíamos y esta experiencia. Apenas empezábamos a contar, nos ahogábamos. Lo que teníamos que decir empezaba a parecernos a nosotros mismos inimaginable". El propio Muñoz Molina, que se ha tomado el tiempo de leer y analizar como sólo él sabe hacer la obra de Constante, no cree que sea incompatible la narración verídica de unos hechos terribles y cruciales en la historia europea con un estilo que recuerda algo a las antiguas novelas de aventuras. Parece como si para ser verdadero todo relato del pasado debiera ser obligatoriamente sombrío. Necrófagos consumados, para ellos todo superviviente es sospechoso de colaboracionismo. Resulta muy fácil jugar a dar lecciones de heroísmo desde la comodidad burguesa, ejerciendo de inquisidores de la recta verdad y condenando alegremente de antemano, en aras de la exigencia de una insoslayable pureza, a gente que sí ha sufrido de verdad y en propias carnes los espantos de la historia.

LA VOZ QUE NUNCA SE DEBILITARÁ

Nosotros nos contentamos con celebrar la gran dicha de haber disfrutado de su amistad. Estamos seguros de que, además de los factores antes señalados, en el sino de la vida de Mariano influyó ese carácter indómito, valiente, bravo, casi temerario, de que hizo gala siempre. Desde el mismo 18 de julio cuando, siendo todavía un niño, tiene que hacer frente a la ignominia desatada por los rebeldes, que ocasiona que su padre se vea compelido a huir al bando republicano para salvar su vida, que su madre sea detenida en el fuerte Rapitán de Jaca y que él mismo sea encarcelado en Ayerbe en venganza por no haber podido apresar al padre. Afortunadamente, sobrevivió a los más duros embates. Y vivió feliz con su esposa Mimí y sus dos hijos, Daniel -hijo de Mimí y de un republicano español de Torres de Alcanadre asesinado por la Gestapo- y Catterine, en la francesa ciudad de Montpellier. En todo el mundo ha sido reconocido su testimonio como un recordatorio imprescindible y permanente de la barbarie. Se ha ido pero permanecerá siempre el ejemplo solidario y tenaz de toda una vida consagrada a la lucha contra la injusticia y al deber ético de la memoria. El poeta Paul Eluard, al subrayar la importancia de esas voces que emergieron como luminarias desde el más allá, manifestó: "si el eco de sus voces se debilita, pereceremos". Estamos seguros de que el eco de su voz, de esa voz que se rebeló con arrojo y valentía contra el totalitarismo, contra la gangrena del olvido, no se debilitará sino que se acrecentará, pues su semilla fructificará en todos aquellos que tuvieron la suerte de escucharla.



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Comentarios

12 Comentarios


emilio
conoci a esta persona en la primera fiesta que organizo el partido comunista de españa y me produjo una gran impresion conocer en persona a un hombre que lucho toda su vida contra el fascismo . mi respeto para con su memoria.
09/02/2010 20:12:52
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Sniper
Que la tierra te sea leve.
07/02/2010 14:28:04
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bielsa
Voy a comprar y leer libros de Mariano Constante
07/02/2010 10:50:32
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corny thompson
ya basta despues de morir manolo benito ahora mariano constante....gracias a los dos por ayudarnos a saber un poco mas de nuestra historia..esas cosas que tardan años en destaparse, viva la transparencia, la republica, y por encima de todo la legalidad vigente, los politicos a gobernar, los banqueros a trabajar y los militares a defender españa de agresiones bélicas......que grandes han sido todos los republicanos que defendian la legalidad del gobierno republicano democrático frente a banqueros y caciques...
05/02/2010 22:58:12
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Eduardo
Como veis,los comentarios de Eduardo(1),Carmen(2),Taria(4),Tapón(5),Ana Belén(6) y Adolfo(7) son comentarios educados ensalzando la figura de Mariano.En todos ellos hay 2 votos en contra.Ni aqui la escoria humana de siempre sabe respetar el dolor de los demas por la muerte de esta persona ni que lo ensalcemos.Ni aqui pueden simplemente no leer y pasar del tema.Tienen que votar,porque 70 años despues aun les rechina en su cerebro de encefalograma plano que hombres como Mariano lucharan por un gobierno republicano legitimo.No pueden soportar oir que los rebeldes y golpistas fueron ellos.Que el rebelde y golpista fue franco.No pueden.
05/02/2010 20:07:04
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Adolfo
Nunca olvidaremos el ejemplo de Mariano Constante como luchador y resistente por las libertades en los tiempos más bárbaros y despiadados del fascismo. Nunca te olvidaremos, Mariano.
05/02/2010 18:26:46
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Ana Belén Molina Pérez
Enhorabuena Jesús por el artículo, has resumido en pocas líneas aquello que tanto te costo y gusto investigar y de lo que fui testigo cuando fui tu alumna en el Instituto de Grañén. Siempre recordare aquel trabajo que los alumnos de un curso superior al mío hicieron con tu ayuda y nos explicaron a todos lo que muchas personas, algunas muy cercanas a nosotros, pasaron en aquellos turbulentos y difíciles años. Espero que Mariano y todas aquellos afectados por ese horror no queden en el olvido a pesar de habernos abandonado, ya que han dejado una huella muy clara en el camino que para muchos será difícil de olvidar. Un saludo
05/02/2010 15:23:44
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(23 Votos)

TAPON
SANTIAGO ANDA TIO VETE POR AHI, QUE COÑO TIENE Q VER TU COMENTARIO CON LA NOTICIA SI ESTAS QUEMAO ECHATE AL MONTE MAÑO.
05/02/2010 14:37:53
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Taría
Fue testigo y notario de una de las mayores tragedias de la Humanidad en el siglo XX. ¡Hasta dónde puede llegar el odio entre los humanos! Nos dio a conocer el horror para que aprendamos y no lo consintamos jamás. Descansa en paz.
05/02/2010 14:27:37
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santiago serena puig
Despues de lo que paso,ESTA PERSONA,esperemos que los terroristas actuales que estan camuflados en la politica,iglesia catolica,y lo que es mas grave juzgados,no hagan pasados los años con el, lo mismo que han hecho con personas indefensas por ser difuntas,y que encima expoliarón sin ningun empacho,esto es aragón y españa,y lo digo yo como IMPLICADO en esos delitos.
05/02/2010 14:11:33
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