
La flecha señala el corredor donde ocurrió la avalancha de nieve | P.ABLO SEGURA
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El grupo de montañeros escalaba el corredor del Pico del Águila cuando les sorprendió el alud
Julio César A.D., de 36 años y con domicilio en Madrid, falleció ayer como consecuencia de una avalancha provocada por el desprendimiento de una cornisa de nieve en el corredor del Pico del Águila (término municipal de Canfranc) donde había acudido con otros dos compañeros, Juan B.S., de 47 años con domicilio en Segorbe (Castellón) y María Paz G. R. , de 33 años y residente en Madrid, que resultaron heridos graves.
CANFRANC.- El rescate se inició hacia las doce del mediodía, cuando
uno de los montañeros, Juan B.S., llamó al 112 para alertar de que habían
sido arrastrados por una avalancha de nieve en las inmediaciones del corredor. La
Guardia Civil partió de inmediato hacia la búsqueda de un número
indeterminado de montañeros, ya que en un principio les habían informado
de que podían estar afectadas hasta siete personas, dado que había un
grupo de otros cuatro montañeros que había comenzado a escalar el corredor
con antelación.
Una vez en el corredor encontraron el cuerpo sin vida de Julio César A.D.,
que falleció como consecuencia del impacto del alud y que posteriormente trasladaron
al tanatorio de Jaca. La mujer, que estaba parcialmente sepultada en la nieve y
sufría hipotermia por el frío y varios politraumatismos ocasionados por
los golpes, fue rescatada con vida gracias a la rápida intervención de
los efectivos de la Guardia Civil. Más adelante la llevaron en helicóptero
al Hospital Miguel Servet de Zaragoza, donde actualmente se recupera. El montañero
que avisó del incidente al número de emergencias de Aragón presentaba
una fractura de fémur y fue trasladado al Hospital San Jorge en ambulancia,
donde fue operado.
En el rescate, que concluyó a las 15 horas, tomaron parte diez efectivos de
la Guardia Civil de Montaña de Jaca y Panticosa, incluidos un perro de búsqueda
en avalanchas, una patrulla de seguridad ciudadana del Puesto de Jaca y el helicóptero
del Cuerpo con base en Huesca con dos pilotos. También colaboraron empleados
de la estación de esquí de Candanchú, personal del ejército
del centro de instrucción de montaña de Rioseta, un médico y dos
pisters.
Según el teniente Sergio Rodríguez Martínez, jefe del área de
Jaca de Rescate en Montaña, las tres víctimas del alud, que estaban encordadas
y bien equipadas con crampones, casco y piolets, habían comenzado a escalar
el corredor cuando les sorprendió el desprendimiento de la cornisa, que provocó
un alud de unos 20 ó 30 metros de anchura desde una altura de 400 metros. El
teniente Rodríguez añadió que las condiciones de la montaña
eran buenas "dentro de lo que cabe", puesto que en todo el Pirineo hay alerta
por riesgo de avalanchas a causa de la lluvia y el aumento de las temperaturas.
En todo caso, el jefe de rescate manifestó que los montañeros "no
pudieron hacer nada ante la fuerza de la naturaleza".
Además, había otro grupo de cuatro hombres procedentes de Alicante que
habían alcanzado ya el final del corredor cuando se produjo la avalancha, por
lo que salieron ilesos. Al ver caer la cornisa, que se produjo por el propio peso
que ejercía la nieve acumulada, los cuatro montañeros decidieron bajar
caminando por otra zona de la montaña en vez de volver rapelando por el mismo
sitio. Después de lo sucedido, prestaron declaración ante la Guardia Civil.
Aunque depende de las condiciones en que se encuentre la nieve, el corredor del
Pico del Águila está catalogado como AD (algo difícil), y es una
zona bastante transitada por los montañeros de alta montaña. La actividad,
en la que se recorren 500 metros de altura, incluye escalada en hielo y nieve, por
lo que requieren conocimientos técnicos y material apropiado. Se suele utilizar
como formación para dar el paso a corredores de mayor dificultad.
En estos momentos todavía se están investigando las causas del desprendimiento,
aunque es posible que haya influido el aumento de temperaturas en los últimos
días, que han alcanzado hasta doce grados en la zona conocida como "Rioseta",
ubicada a cuatro kilómetros de la estación de Candanchú.
Se trata de la sexta víctima mortal como consecuencia de una avalancha de nieve
en lo que va de año. Por tanto, estamos ante una temporada invernal especialmente
dura para el Pirineo altoaragonés en lo que a rescates por aludes se refiere.
Precisamente, el pasado 11 de marzo se llevó a cabo con éxito en la estación
de esquí de Formigal Aramón una prueba simulada de rescate de ocho víctimas
en avalanchas de nieve, que permitió coordinar el ejercicio práctico de
cincuenta personas, entre ellas efectivos de la Guardia Civil de Montaña y
de la Gendarmería francesa, cuyo objetivo fue coordinar los distintos modos
de trabajo de estos efectivos en caso de aludes en una estación de esquí.
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