
Presentación de "Lo que nunca se olvida". | E.F.
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"Lo que nunca se olvida" destaca la importancia de las raíces
GRAUS.- Tras el éxito de la novela en bajorribagorzano "Lo que mai no s"olvida", de Elena Chazal, en las últimas semanas, se ha publicado su traducción al castellano, "Lo que nunca se olvida", que ha despertado grandes expectativas. Con grandes dosis de "autenticidad y humanidad", como explicó el doctor Francisco Salamero durante la presentación del libro el pasado jueves, y un estilo "sobrio, directo y luminoso", en palabras del profesor Tomás Castillón, la novela "quiere explicar la importancia de las raíces y de la identidad de los pueblos", resumió la autora. Como reflejo del apoyo prestado a la obra, la sede de la Comarca de la Ribagorza en Graus acogió la presentación de "Lo que nunca se olvida", una novela "muy entretenida", de la que el consejero de Cultura y Deportes de Ribagorza, Félix Jordán de Urriés, destacó "la precisión con la que narra el día a día en esa época". También se deshizo en elogios Francisco Salamero, que recordó el "triunfo" cosechado por esta obra en ribagorzano, "Lo que mai no s"olvida" y la necesidad de llegar a un público mayor con su traducción, que ya le recomendó a la autora coincidiendo con su publicación en bajorribagorano en 2005. La trayectoria de la escritora estadillana comenzó en su juventud cuando "el papel y la pluma eran mi paraíso y mi refugio", dijo Castillón parafraseando a Chazal. A partir de ahí, recordó que en 1992 publicó "La Virgen de la Carrodilla, de Aragón a Mendoza", diversos relatos y poemas, algunos premiados en el Concurso "Condau de Ribagorza", y el libro "Cuentos de la Lluna en mingua", en 2009. Castillón resumió ampliamente la novela, ambientada en distintas localidades ribagorzanas y París, y que narra la historia de amor de Ricardo y Marina a lo largo de 34 años. La traducción al castellano de "Lo que mai no s"olvida", que ya tenía dos ediciones publicadas en bajorribagorzano, ha supuesto algunos cambios en el texto original. La autora aludió a "algunas expresiones y giros sin traducción exacta" y a la imprescindible supresión de algunos párrafos, casi todos en la primera parte correspondiente a la Ribagorza de los años de la Guerra Civil, demasiado localistas. Por el contrario, se potencia en la traducción la trama francesa, más cosmopolita. Aunque la autora reiteró que se trata de "una historia inventada, con personajes ficticios", tanto ella como el resto de los participantes destacaron la verosimilitud del texto, como uno de los valores de la obra, además de la imparcialidad del narrador al tratar un asunto tan escabroso como la Guerra Civil española. Elena Chazal, satisfecha con el resultado de la traducción cuya portada ha sido diseñada por su hija, estudiante de diseño gráfico, no descartó escribir una segunda parte de la novela, aunque no precisó si en castellano o bajorribagorzano.
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