
Conchi Malavia y José Luis Laguna, en el Centro de Especial de Empleo. | V.IBÁÑEZ
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El Centro Especial de Empleo celebra este año su vigésimo aniversario
Era una idea, un proyecto que poco a poco fue tomando forma hasta que, hace ahora veinte años, se hizo realidad. Entonces, el Centro Especial de Empleo de Atades Huesca no sabía la suerte que correría, ni que ahora, dos décadas después, celebraría este aniversario con cerca de medio centenar de usuarios empleados en sus instalaciones y con la previsión de seguir creciendo.
HUESCA.- Quienes lucharon entonces por su puesta en marcha, entre ellos el
actual gerente de Atades Huesca, José Luis Laguna, sólo vieron las posibles
dificultades como retos a superar. Sabían que el camino no sería fácil,
pero hoy, veinte años después, no ocultan su satisfacción por lo
conseguido hasta el momento, una victoria parcial que conciben como una nueva fuente
de motivación para seguir trabajando por el empleo de las personas con discapacidad
intelectual, la misma idea, según explicó Laguna a este periódico,
que inspiró en sus orígenes este Centro Especial de Empleo.
"Comenzamos en el año noventa, con la idea de crear puestos de trabajo
para las personas con discapacidad intelectual, que difícilmente se integraban
en empresas ordinarias", un campo en el que también desarrollaron su labor.
"Conseguimos integrar a siete u ocho personas, pero quedaba fuera una parte
importante del colectivo, y se pensó en crear este centro". Así se
pusieron los primeros ladrillos de este proyecto, que en sus comienzos se centró
en "las actividades de limpieza, que no requerían demasiada inversión,
y además, resultaban fáciles" y asequibles para sus usuarios.
El primer paso ya estaba dado. "Empezamos con diez personas con discapacidad
intelectual y un trabajador más, un responsable del proyecto", añade
Laguna, que desde entonces ha visto cómo "a lo largo de los años este
proyecto ha ido creciendo" cuantitativa y cualitativamente hasta llegar a los
cuarenta y cuatro usuarios de Atades que forman parte de una plantilla que alcanza,
incluyendo formadores, monitores y personal de administración, las setenta
personas.
Han sido muchos los pasos que se han dado para llegar al momento actual, y aunque
los servicios que se prestan desde este centro no han dejado de crecer, han mantenido
desde el mismo momento de su puesta en marcha un mismo espíritu, "la calidad".
"Ésa ha sido siempre nuestra máxima", apunta Laguna. "Queríamos
que Atades tuviera un valor, prestar los servicios y hacerlo con la misma calidad
o superior a la de cualquier otra empresa del sector". Y a tenor de los resultados,
lo han conseguido. "La gente nos ha ido llamando y hemos ido incrementando tanto
el número de trabajos como el de trabajadores".
La cosa funcionaba, y era el momento de dar un paso más. "Comenzaron los
cursos de jardinería, que empezamos a dar con el Inem. Y esto fue llevando
a que la gente nos preguntara si vendíamos las plantas de estos cursos, y surgió
la idea de hacer una ampliación del centro. Montamos entonces unos viveros"
que, como ocurrió con la sección de limpieza, no han dejado de crecer.
"Hacíamos también el mantenimiento de nuestros jardines, y comenzamos
a hacerlo para otras personas", aumentando su cartera de servicios y brindando
nuevas oportunidades a sus usuarios. A medida que crecía el Centro Especial
de Empleo, en torno al final de la década de los noventa, también lo hacía
el número de usuarios que podían acceder a él. El objetivo se seguía
cumpliendo, y había que seguir trabajando. "La idea surgió por la
demanda que había" en torno a los cursos de jardinería, y eso les
dio pie a seguir afrontando nuevos retos. "Poco a poco fuimos cultivando más
plantas, la gente nos demandaba cada vez más trabajos de jardinería, y
en un momento dado, decidimos potenciar el centro de jardinería" convirtiéndolo
en lo que es hoy, "un centro de referencia que permitiera a la gente ponerse
en contacto con Atades" y que, a fuerza de trabajo y tesón, ha conseguido
hacerse un nombre propio en el sector. "Ahora ya podemos decir que somos una
empresa consolidada", dice con orgullo Laguna, que, pese a ello, prefiere no
confiarse, máxime "en estos tiempos de crisis", en pos de seguir trabajando
en nuevos proyectos que permitan al Centro Especial de Empleo seguir creciendo,
al menos otros veinte años. Para ello, espera contar con las mismas manos amigas
que han hecho posible que el centro sea lo que es hoy. "Esto no hubiera sido
posible sin la ayuda inicial del Inem, entonces, y de la directora provincial del
Inaem en Huesca, Pepa Borau". A ella, como al resto de instituciones y entidades
que han prestado su apoyo a este proyecto, les agradece que hayan estado ahí
permitiendo que cada vez más usuarios participen en los equipos de limpieza,
en los de mantenimiento de jardines o en el Atadesflor, su marca de jardinería,
y una de sus principales señas de identidad.
Gracias a estos proyectos, medio centenar de usuarios demuestran cada día "a
la sociedad que las personas con discapacidad pueden aportar mucho", apunta
Laguna. "Incluso me atrevería a decir que son necesarios e imprescindibles",
tal y como han demostrado a lo largo de estos veinte años con "un trabajo
de calidad" que, además, tiene un valor añadido para quien lo solicita:
el de saber que está contribuyendo a la "normalización" de una
situación en la que la diferencia, lejos de ser un inconveniente, es un valor
más.
Por ello, desde Atades también quieren agradecer a las instituciones y a los
particulares que han confiando en ellos a lo largo de estos años su apuesta
por la integración, algo que hoy nos puede parecer más o menos habitual,
pero que suponía dar un paso muy importante hace veinte años. "Esto
ha sido una labor de muchos años y de mucha gente", entre ellos, "los
profesionales que están al frente de este centro con una entrega que va más
allá de su propia responsabilidad laboral".
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