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Económico

DIÁSPORA ALTOARAGONESA

"La bolsa es hoy más casino que nunca, sobre todo en el corto plazo"

Gonzalo Lardiés, un altoaragonés de Senegüé declarado mejor gestor de fondos de España

Gonzalo Lardiés, gestor de fondos al que el diario Expansión calificaba hace dos meses como "el mejor de España" tres años después de que fuera declarado el mejor de Europa, ofreció una brillante conferencia en la Diáspora Altoaragonesa que organizan Fundesa y DIARIO DEL ALTOARAGÓN, con el patrocinio de Caja Inmaculada y la colaboración de Cámara de Comercio e Industria y Confederación Empresarial.

Javier GARCÍA ANTÓN
10/11/2010

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HUESCA.- En el coloquio posterior a la cena del Hotel Pedro I de Aragón, donde se sirvieron vinos de Bodega Pégalas, estuvo flanqueado por el vicepresidente de la Diputación, José María Abarca, el presidente de la Comarca de La Hoya, Pedro Bergua, la directora de la Obra Social y Cultural y el director provincial de la CAI, María González y Jesús Ruiz respectivamente, el presidente de Fundesa, Manuel Rodríguez Chesa, el del diario, Mariano Bergua, y los vicepresidentes de Cámara y Ceos-Cepyme Fernando Callizo y Fernando Palacín. Lardiés, de Senegüé, aportó una certera visión de la realidad de los mercados, de la amenaza de la hiperinflación y de la singularidad de los inversores españoles.

MIGUEL LUCAS.- Hasta hace unos años, se hablaba de jugar con bolsa, ahora de inversión. ¿Juego o inversión?

GONZALO LARDIÉS.- Hoy es más casino que nunca, sobre todo en el corto plazo. El tema está en que todavía tenemos la mentalidad de que la bolsa es un juego, es un casino, el pelotazo del 20% en cuatro o cinco días y, normalmente, si acude con la idea del pelotazo del 20% en cuatro o cinco días hay bastantes papeletas para que pase lo contrario. Yo siempre digo que los inversores son a corto o largo plazo dependiendo del porrazo que se haya pegado. Entonces, hay mucho inversor de largo plazo que realmente es uno de corto plazo al que le han salido mal las cosas. Lo que tenemos que tener claro es el horizonte de inversión y hacer un poco las cosas con sentido común. Y, si vamos a jugar al pelotazo, cuando no sale bien, a los cuatro días nos vamos y volveremos al mes que viene. Pero el que va al casino hace lo mismo: va al casino, le sale bien o mal y al mes siguiente vuelve a ir. Pero sí es verdad que hoy en día, en el corto plazo, los movimientos son absolutamente erráticos, no hay inversor final prácticamente, pero no ya solo del pequeño inversor, sino de inversor institucional y realmente por los movimientos carecen prácticamente de sentido. Hoy, quizás, el tema de jugar a bolsa quizás cobra más sentido que nunca. También es verdad que en las épocas de crisis la volatilidad siempre es muy elevada, porque realmente en los movimientos del mercado no es tan claro cuál va a ser la tendencia: si realmente lo peor de la crisis ha pasado y nos empezamos a posicionar, hay inversores que se posicionan, al mes siguiente sale una noticia negativa y deshacen posiciones, al mes siguiente sale otra positiva y deshacemos el camino otra vez. Entonces, en periodo de incertidumbre, sí es verdad que los movimientos son mucho más erráticos, pero no solamente ya en periodos de meses sino en el intradiario hay volatilidades que realmente son disparadas. Empieza el mercado subiendo un 1, a las 12 baja un 2 y a las tres de la tarde está plano. Entonces, hoy en día sí que los movimientos son más parecidos a los de un casino que realmente a los de un mercado como tal.

PREGUNTA.- ¿Recuerda algún traspiés personal especialmente sensible en su trayectoria?

GONZALO LARDIÉS.- Bastantes. En 2008 hubo un traspiés generalizado en todo. Tuve una percepción tardía de lo que realmente estaba pasando. El mayor error fue entender que esto era una crisis más, como las que había habido tantos años antes, pero el problema era que ésta era la crisis. Eso tardé en verlo varios meses. Lo he comentado un poco con el tema de Arcelor. Hablaba con las compañías y ellas decían que no ellos no veían nada tan grave como para que las cotizaciones cayesen tanto y, realmente, ellos vieron en sus cuentas y en sus empresas el impacto que estaba teniendo al cabo de dos meses. Yo, que en teoría me tenía que haber anticipado un poco, pues tampoco lo vi venir. El mayor error de estos últimos años ha sido ese. Cuando sale el gurú Roubini éste que está tan de moda, que "predijo la crisis", llevan prediciendo crisis los últimos diez años. Lógicamente siempre hay uno que habla en el momento adecuado, en el foro adecuado, a los seis meses pasa la crisis y ese es el nuevo gurú. Pero Roubini llevaba cinco años diciendo a todo el mundo que, cuando había cualquier corrección de mercado, iba una crisis y, como se suele decir, al mercado cuesta más tiempo reaccionar que tú solventes.

PREGUNTA.- ¿Los gestores sienten alguna vez la presión del efecto del juego de palabras de tener una cartera de clientes a dejar a unos clientes sin cartera?

GONZALO LARDIÉS.- Yo soy gestor y tengo partícipes asesorados por otro gestor de carteras que realmente tiene inversiones en distintos sitios. Lo que siempre intento transmitir y la primera pregunta que hago a cualquier persona que tenga intención de invertir es, primero, lo que busca y en cuanto tiempo lo busca. El tema del casino es, a veces, la solución más adecuada para muchas filosofías de inversión. Luego, vienen los problemas y por eso pronto hay que dejarles las cosas claras al cliente y adecuar lo que él quiere a lo que tú ofreces, con lo que luego no hay que dar explicaciones como últimamente por desgracia ha habido que dar más de una y más de dos.

PREGUNTA.- ¿Un cliente tiene que ser conservador siempre por definición?

GONZALO LARDIÉS.- El cliente un mes es conservador, ve subir la bolsa, se vuelve agresivo porque se está perdiendo la subida, se pega el batacazo y es conservador otra vez. Realmente, hay gente que no tiene muy claro cuál es su criterio. Ahora estamos todos con el criterio de a ver si va a venir una subida buena y me la voy a perder. Entonces, está todo el mundo esperando con el gatillo preparado que, en el momento en que empiece a subir un poco la bolsa, entran todos a trapo. En el inversor, hay muchas filosofías. Había un director de Barclays, un inglés, que decía que el español no tenía punto medio y que hay cuatro tipos de actitudes ante el riesgo: totalmente adverso al riesgo, el que tiene una aceptación del riesgo media, luego el cliente muy arriesgado y luego venían los españoles. Eso en las épocas buenas. En las épocas malas, al revés, nos volvemos los más conservadores. Entonces, muchas veces no encontramos el término medio. A veces nos perdemos la subida de la bolsa, que lleva dos años subiendo y, como lleva dos años subiendo y me he quedado fuera, tengo que recuperar en dos meses lo que ha subido el mercado en dos años y he estado totalmente fuera de mercado y me tiro a por los valores que más riesgo tienen, porque si quiero subir en dos meses lo que ha subido en dos años, pasamos de estar fuera de mercado a meternos en los valores que más riesgo tienen. Digamos que filosofía de inversión, de aguantar a medio y largo plazo y hacer las cosas con cierta pausa y con sentido común es quizás un poco lo que nos haría falta.

MIGUEL LUCAS.- En los años 20, la producción de gran cantidad de papel moneda produjo una hiperinflación, la caída de la república de Weimar y abrir las puertas del nazismo, con la destrucción de las clases medias. ¿Hay diferencias con la inyección de la Reserva Federal estadounidense?

GONZALO LARDIÉS.- Lamentablemente, no muchas. Comentaba Keynes que, en la época de la república de Weimar, cuando él estuvo en aquella época por Alemania, el tema de ir con un carretillo a comprar con billetes pan era literal. O sea, él presenció un capazo lleno de billetes en la puerta de una casa, tirar los billetes y llevarse el capazo, porque valía más el capazo que lo que contenía dentro. Ejemplo reciente de esto hay uno en Zimbawe. Hace unos años, el presidente, con las pretensiones de los veteranos de guerra, accedió a ellas, incrementó la base monetaria; ese dinero, en vez de dedicarse a prestar, se volvió especulativo, la bolsa de Zimbawe fue la que más subió en 2007 e inmediatamente, de un día para otro, pasó a transformarse en hiperinflación. Confío en la serenidad de las entidades de los bancos centrales occidentales para que no se llegue a ese extremo. Pero, realmente, la dinámica en la que estamos entrando es bastante peligrosa. Y a eso, o se le pone coto o podemos encontrarnos con sorpresas desagradables. El problema de que lo haga cualquier otra moneda realmente no es tan importante, es importante en tanto en cuanto le afecta a esa economía, pero es que el dólar tiene importancia doble porque en todo el mundo todas las materias primas van referenciadas al dólar. Entonces, entramos en una dinámica que no creo que vayamos a llegar a esos extremos, espero que no, pero sí que las semillas que estamos sembrando, como no se ponga un poco de sentido común, nos pueden llevar a episodios bastante desagradables. También es verdad que la única manera de que las deudas sean cada vez menores es generar inflación, que es un poco lo que pretende ahora la Reserva Federal. Si tenemos la misma deuda y la inflación cada año es de un 10 por ciento, cada año un diez por ciento tenemos menos de deuda. Lo que es desastroso para una economía endeudada es un estilo a lo japonés, que la misma deuda que tenía en los años 90, sin variaciones de precios, es la misma deuda que tienen hoy. Eso es un poco lo que se trata de evitar, pero los peligros de esa política es que se les vaya de las manos y eso derive en un periodo hiperinflacionista y que tiene unas consecuencias bastante desastrosas.

PREGUNTA.- ¿Es previsible a corto o medio plazo la paridad euro/dólar?

GONZALO LARDIÉS.- Yo veo más probable el 2-1 que el 1-1. Me columpié porque esto lo vengo diciendo ya dos años. La Unión Europea realmente tiene bastantes problemas de fondo, pero en el corto plazo nos están empujando mucho inversor de corto plazo y mucho inversor especulativo. La pasada semana estábamos con la cantidad de dinero que había impreso Estados Unidos, que el dólar se va al garete, y hoy lunes ya estamos otra vez con la deuda periférica, los problemas de Irlanda… Digamos que es un chivo expiatorio muy bueno para evitar atajar los problemas que tienen otros. Pero yo creo que los problemas de fondo de la economía americana y la política que están llevando a cabo están más encaminados a que, si Europa no lo hace mal del todo, sea más probable un tipo de cambio 2-1 que 1-1. Realmente, en el último años, hemos visto tres tendencias. En octubre-noviembre del año pasado, parecía un poco a la situación que teníamos la pasada semana, que el dólar se está yendo al garete y, de repente, de un día para otro empieza a darse la vuelta. Se va de 1,50 a uno treinta y tantos y empiezan a aparecer los problemas del euro. Cuando estábamos a 1,19, ya estaban muchos bancos con que la paridad está a la vuelta de la esquina y, de repente, se da la vuelta y estamos otra vez en el 1,40-1,42, y ya otra vez en el discurso anterior de que el dólar realmente cada vez vale menos. Yo, por el tipo de política que están llevando unos y otros, creo que es más probable a medio plazo ver un 2-1 que un 1-1, salvo que en la Unión Europea pase cualquier desastre y esto salte por los aires. Entonces, ya nada que decir.

PREGUNTA.- ¿Podría ocurrir en España un "corralito" al estilo argentino?

GONZALO LARDIÉS.- Todas las cosas pueden ocurrir. Hace tres años era impensable, hoy también es impensable pero hay alguna probabilidad más: digamos que en vez de un 0 por ciento de probabilidades, hay un 1. Ya ha subido algo. Hace poco ponían un símil sobre las crisis económicas, que son muy parecidas a los huracanes. Todo el mundo sabe más o menos cuál es el origen de huracanes, dónde se van a producir y aparte, con las tecnologías, se predice todo muy bien. El tema está en que, una vez que el huracán se ha formado, nadie sabe por dónde va a salir: si va a ir a la derecha, si va a ir hacia la izquierda, si va a coger fuerza, si se va a convertir en tormenta tropical… Una vez que ya se ha formado, el devenir es impredecible. Con las crisis económicas, un poco pasa lo mismo. Lo que sí está claro es que tenemos un problema de una debilidad financiera bastante importante. Dinero y fondos hay para salvar a cierto número de entidades, pero el problema es que, si hay más entidades que tienen problemas, no hay dinero para todas. Entonces, se puede crear un efecto de alarma general en que la gente quiera empezar a retirar los depósitos y eso se carga el sistema financiero en dos tardes. Los franceses lo hicieron muy bien con el tema de Société Générale, que tuvieron una pérdida de 5.000 millones de euros de un día para otro, supieron echarle la culpa a un tío que dijeron que se había vuelto loco y que no lo controlaban, porque, si no le echan la culpa a ese tío, se empieza a generar el runrún, a la semana siguiente empiezan los problemas y, como no le des un mensaje claro al mercado de que tu situación es solvente, como genere dudas puedes tener problemas. No creo que lleguemos a esa situación, pero estamos en una situación de debilidad donde las verdades absolutas no existen, una vez que ha pasado que los pisos nunca bajan y cosas de éstas. Nadie está libre de que sucedan cosas que hace tres años eran impensables. Hoy en día, podemos dar una probabilidad de un 1 por ciento, pero es algo que no digo yo que no pueda pasar. Lógicamente, si yo fuera un político y estuviera en el Ministerio de Economía, os diría que eso es impensable.

PREGUNTA.- ¿A qué han ayudado las "fusiones frías" en la reorganización del sistema de las cajas? ¿Hasta dónde llegarán las reformas de las cajas?

GONZALO LARDIÉS.- Ayudar, creo que poco porque realmente el problema de calado es otro. El problema de calado de muchas entidades es de capitalización y eso, de momento, no se ha solucionado. Sobre cómo se han hecho muchos de estos movimientos, y algunos de ellos los he conocido de primera mano, muchos de ellos se han hecho más por intereses personalistas: a ver en la nueva entidad qué puesto voy a ocupar yo y cuál vas a ocupar tú. En eso ha girado el 80 por ciento de las negociaciones y el 20 por ciento restante son realmente los que más nos preocupan: qué es lo que vamos a hacer con todos los trabajadores que nos sobran, cómo vamos a organizar ahora los sistemas centrales y, realmente, las cosas que debieran ser importantes en todas las fusiones. Muchas veces, al fin y al cabo, hay muchas entidades con problemas y, cuando juntas dos problemas, tienes los dos de antes y el nuevo de ahora. Lo que sí está claro es que se da un paso de toma de conciencia del problema y de que se quieren poner las medidas, pero se han fusionado a lo mejor entidades de comunidades que son afines. Realmente, más que una toma de conciencia del problema, han sido las circunstancias las que han obligado. Si en el futuro, realmente hay esa toma de conciencia y se hacen las cosas como se deben hacer, quizás hemos sentado la base, pero, de momento, creo que muchas cúpulas están más pendientes de los problemas de luchas de poderes que de solucionar los problemas.

PREGUNTA.- ¿Sería posible una fusión BBVA-Santander? ¿Qué tipo de fusiones se podrían dar a nivel nacional?

GONZALO LARDIÉS.- Lo veo inviable totalmente. Es más, creo que, en caso de fusión, sería más una fusión como la que hubo con el Central Hispano, que son fusiones encubiertas y luego está claro quién se queda con el poder. Hoy realmente no tiene ningún sentido y, desde el punto de vista de competencia en España, se crea un problema muy serio porque tienes una cuota de mercado que se dispararía. Estratégicamente, tampoco tiene demasiado sentido. Otra cosa es que alguna de las dos entidades estuviera en una situación más débil y pudiese ser, pero, para llegar a eso, todo el tema de cajas tendría que haber avanzado muchísimo más.

PREGUNTA.- ¿Cómo ve la compra de garantías por parte de BBVA? ¿Y el proceso de ampliación de capital? ¿Es el inicio de un proceso de internacionalización?

GONZALO LARDIÉS.- No creo que hoy en día sea momento de hacer ese tipo de operaciones. Creo que es momento de hacer las operaciones si tienes una situación más o menos solvente. El tema es que hay ahí mil millones de euros que nadie sabe adónde van, porque la compra son realmente unos 3.900-4.000 millones y la ampliación son 5.050 millones o algo así. Aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid, me recapitalizo un poco y no lo digo muy alto para que no me saquen… Este tipo de operaciones tiene cierta lógica pero yo creo que el BBVA tiene una participación del 6% de Telefónica que, realmente, si necesita esos mil millones que está pidiendo al mercado –tampoco sé los acuerdos que tiene con el Estado, si esa participación no se puede vender bajo ningún concepto-, veo más fácil hacerlo por esa vía. Los ratios que ha pagado son bastante caros. Hay ahí algunos acuerdos de división de poder que ya veremos cómo se materializan, y yo, siempre que hay este tipo de operaciones, aunque la economía turca no la conozco en profundidad, querría conocer por qué ha vendido. Si es una buena operación estratégica para el banco, si tiene problemas financieros y es una venta obligada, lo podría entender. Pero quizás como pasa en muchas ocasiones se están pagando ratios demasiado exigentes y a lo mejor dentro de dos años nos podríamos estar arrepintiendo. Yo creo que, para entidades financieras, es mejor momento para estarse quieto, reorganizar tus negocios y ya veremos el futuro cómo queda todo esto. BBVA tiene el problema de que la compra que hizo en Estados Unidos le salió fatal, igual la compra que hizo el Santander. Últimamente, salvo el negocio mejicano que le está saliendo bastante bien,… Bueno, yo no la veo mala compra pero no creo que sea el momento ni que en las circunstancias del banco se la pueda permitir.

PREGUNTA.- ¿Qué opinión le merecen las agencias de calificación? Y, cuando decide la inversión de la cartera, ¿hasta qué punto valora la calificación de estas agencias?

GONZALO LARDIÉS.- Yo, por suerte o por desgracia, no las tengo que usar. Yo creo que más bien por suerte. Las agencias de calificación, sobre todo, se utilizan para el tema de renta fija. Las agencias de calificación hacen un trabajo que tú no haces. En teoría no las tienes por qué usar. Yo, por ejemplo, trabajo con brokers y los brokers tienen una casa de análisis, que tiene unos analistas y me dan un precio objetivo de las compañías. Yo, ese precio objetivo me lo puedo creer o no, pero luego tengo que se yo como inversor el que tenga que hacer un análisis detallado y a lo mejor puedo estar de acuerdo con lo que dice el analista de esa compañía o en contra. Si tengo un día un problema, no le voy a echar la culpa al analista de tal banco, que me dijo que esta empresa valía 24 euros y ahora vale 7. Con las agencias de calificación pasa una cosa parecida: hay entidades que no pueden tener cierta deuda si no tienes cierta calificación, pero tú también podrías tener tus equipos y tu visión propia para ver qué es lo que te interesa y qué es lo que no te interesa. Estamos delegando parte de nuestro trabajo en este tipo de entidades. Delegar este trabajo puede tener luego sus consecuencias positivas o negativas.

PREGUNTA.- ¿Qué perspectivas presentan en su opinión la cotización de las compañías del sector eléctrico y las vinculadas al sector de las energías renovables?

GONZALO LARDIÉS.- El tema de las energías renovables parece que es un boom nuevo, pero este mismo boom de las energías renovables lo hubo en los años 70 con el tema de la crisis del petróleo, la inflación disparada… En Estados Unidos, se empezó a impulsar el tema de las energías renovables y, en el momento en el que el precio del petróleo empezó a caer, se aparcó. Mientras el precio de las materias primas siga más o menos en estos entornos, parece que, después de que el petróleo tocó los 140 dólares, han pasado a un segundo plano. El tema está si, estratégicamente, vamos a tomar por fin la decisión de cambiar nuestras fuentes de aprovisionamiento o ésta es una moda pasajero de cuando el petróleo estaba a 140 dólares, y por eso estábamos diciendo en esta mesa que a los países productores que el petróleo se dispare tanto tampoco les interesa porque surgen este tipo de cosas y, al fin y al cabo, su negocio es vender petróleo y, si surgen alternativas, su negocio empieza a reducirse.

En cuanto a las eléctricas, en un problema como hay hoy en día de endeudamiento, son las reinas. Y, aparte, las eléctricas todos los años recurrentemente necesitan unas inversiones de mantenimiento bastante fuertes. Todo este boom de las constructoras metiéndose a electricistas vino de un momento en que el consumo eléctrico, que tiene una tendencia histórica de crecimiento de entre el uno y pico y el dos por ciento, en aquellos años del boom inmobiliario en España crecía a tasas del 4-5 por ciento. Eso disparó los beneficios de las eléctricas, también disparó en muchos casos sus inversiones y ahora se están encontrando con el problema de que han hecho inversiones a precios muy elevados y, encima, el consumo eléctrico está bajando. Intentan maquillarlo con el tema del déficit de tarifa, que también es un problema serio que tienen tanto las eléctricas como el Estado. Pero un sector que debiera haberse comportado como un sector defensivo, se comportó como un sector que estaba yendo al son del boom económico y ahora está pagando un poco esas consecuencias. No creo que ni uno ni otro sean hoy en día sectores donde podamos estar relativamente tranquilos. Habría que ir caso por caso y compañía por compañía, ver las necesidades que tengan de financiación y ver cómo van evolucionando. Llegar a los precios que marcaron hace dos o tres años lo veo bastante improbable.

Hubo unos hechos curiosos. Acciona se compró Endesa, a los dos días ACS se metió con Iberdrola y el de Sacyr, que veía que no tenía más eléctricas, dijo que se compraba una petrolera y adquirió el 20 por ciento de Repsol. La manera en que se hicieron aquellas operaciones, en aquellos momentos era darle el pase en el momento bueno del boom económico, pero ahora el principal problema que tiene ACS es que ha pagado unos ratios y unos precios por la compañía que difícilmente los puede justificar hoy en día.

JORGE GÓMEZ.- Está creciendo el papel de las redes de "Inversión Socialmente Responsable (ISR) y la importancia de los criterios de sostenibilidad en las inversiones. ¿Juegan una función importante las ISR en la salida de la crisis o es sólo una moda?

GONZALO LARDIÉS.- Efectivamente, es una moda, igual que ahora todas las compañías están comprometidas con el medio ambiente, que es lo que vende, que es lo que necesito transmitir de que es bueno para la sociedad y que se me tenga en cuenta por ese lado. Pero una cosa es decirlo y otra es predicar con el ejemplo. En tema de responsabilidad social, de lo que se dice a lo que se hace realmente deja bastante que desear. Es una moda.

MARIANO BERGUA.- Ustedes hablan siempre de fondos de inversión. ¿Se podría llegar a individualizar determinado tramo y dar la posibilidad de que se gestionaran a través de determinados gestores la inversión en fondos de pensiones?

GONZALO LARDIÉS.- Los fondos de inversión son los ahorros que tiene la gente, pero el tema de los fondos de pensiones es socialmente más sensible. Hay que ir con bastante cuidado y realmente en este país no tenemos tradición por ejemplo ni que los planes de pensiones del Estado la Seguridad Social invierta en bolsa. Al primero que no le interesa es al propio Estado porque la mayoría de la deuda que tiene es la deuda del Estado. Pero sí hay fondos de pensiones noruegos del Estado que tienen un dos y pico por ciento del Santander. Y es una fuente de inversión más como está la renta fija. Pero aquí todavía se tiene muy asociado el que los planes de pensiones inviertan en bolsa y, sobre todo los públicos, tiene demasiado riesgo y socialmente no está todavía muy aceptado. Desde el punto de vista de la gestión, hoy es un negocio bastante cautivo de las entidades financieras, sobre todo por la percepción que tiene el cliente de que está más seguro con su plan de pensiones en su entidad de toda la vida, que le transmite más confianza que irse con el Lardiés éste que ahora es muy conocido pero, de aquí a cinco años, ¿dónde está? Todavía es bastante sensible y la gente tiene bastante recelo a realizarlo y es un negocio bastante cautivo de entidades financieras. En el futuro, para nosotros sería importante tener otra vía más de fuente de gestión y de patrimonio que el fondo de inversión tradicional de toda la vida.

 



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