Roberto Ciria pone en pie a todo el Palacio de Congresos de Huesca
HUESCA.- Cuando hace dos años Carlos Saura volvió a Huesca para participar en el ciclo Primavera Flamenca, comentó que la jota no entraría en el siglo XXI hasta que la gente joven la bailara con un vaquero y una camisa. Una forma de decir que para su completa normalización, la jota debía actualizarse, ponerse al día y estar acorde con el tiempo que nos ha tocado vivir. Todo ello, por supuesto, sin perder de vista nunca las raíces ni la tradición. Y eso es algo que quedó perfectamente resumido en el texto de Estela Alastruey que se escuchó en la voz en off de Regina Trigo al inicio del espectáculo La Jota del Siglo XXI el domingo en el Auditorio del Palacio de Congresos: se trata de dar voz a la jota antigua y a la de hoy, a la jota pura y la mestiza, a la clásica y la renovada. Sin discriminaciones ni prejuicios. Convencido de ello y de que la palabra audacia también se puede escribir con Jota, el cantador oscense Roberto Ciria ha montado, con la inestimable ayuda del director musical Juanjo Almarza (ducho ya en estos menesteres de quitarle a la jota el polvo) y del bailarín y coreógrafo Jairo Périz (que se ha encargado de firmar una exquisita coordinación del baile), un espectáculo audaz y atrevido en el que la jota se baila con vaquero y camiseta, pero también con traje de gala. Que todo cabe en este magnífico trabajo que ha sabido llevar más lejos y con más elegancia que nadie la aproximación de la jota al espíritu mestizo y abierto del siglo XXI. Ahora solo falta que Ciria se acerque al hip hop (un experimento hip-jotero) y que incluya a un dj de música electrónica en su propuesta para que su audacia sea absoluta. ¡Venga, Roberto, que tú puedes! Pero más allá de posibles retos, está claro que la fusión que este cantador oscense ha llevado a cabo funciona. No había más que ver la efusividad con que el público recibió el domingo su propuesta para comprobarlo. Un público que, por otro lado, agotó las localidades en su deseo de disfrutar de un espectáculo realmente redondo, que tiene su origen en el excelente disco-libro "A ritmo de jota", que Roberto Ciria lanzó el año pasado. Una escenografía cuidada al detalle, una buena iluminación y un magnífico plantel de músicos, bailadores e invitados convirtieron la velada en una deliciosa caja de sorpresas. La tarde comenzó con "Raíces", toda una declaración de principios acerca de la pervivencia de la jota, a la que siguieron un conjunto de bien seleccionadas jotas de estilo (especialmente emocionante "En enero no hay claveles") en las voces de Roberto Ciria y Lorena Palacio, voces protagonistas de este espectáculo que ofrecieron bellos contrastes entre la recia tesitura de tenor de Roberto y la modulada y melodiosa voz de Lorena, afortunadamente lejos de las estridencias de otras cantadoras. Fue un gran momento de lucimiento también para Juanjo Almarza, que acompañó a la guitarra estas piezas de una forma no convencional, con ecos flamencos en algunos momentos.
|