Ignacio ALMUDÉVAR 11/07/2012
Me he acercado a una zapatería, donde apañan o arreglan los zapatos, sandalias e incluso zapatillas. El zapato con que calzaba mi pie derecho, tenía una rotura en los hilos que lo tenían completamente abierto, y ahora, me acudían pensamientos de deshacerme de él y naturalmente de su compañero "zapatil", que todavía conservaba su fortaleza, para defenderme a mí, como caminante, del frío, del calor, de los golpes que generalmente, con el tiempo, se convierten en callos.
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