Araceli Sánchez y Chelo Puértolas completaron el palmarés de esta fiesta culinaria
Rosario Solorzano se consolida entre las mejores cocineras de Barbastro después de conseguir el undécimo premio en la historia -de 32 ediciones- del Concurso Gastromuro, celebrado el pasado lunes en la plaza de La Candelera.
BARBASTRO.- El "guisadillo de la abuela" fue el mejor plato entre
los veinticinco entrantes que optaron al premio. Este plato abrió un menú
ganador que se completó con el "pollo de corral" de Araceli Sánchez,
en segundos platos, y el "bizcochup" elaborado por Chelo Puértolas
y elegido entre los treinta postres presentados.
El vino de Angüés "criado" con madre de hace ochenta años
por Isidro Soler fue el mejor caldo de entre los veintiuno presentados al veterano
concurso que, una vez más, rubricó las Fiestas del Barrio del Entremuro.
El certamen tuvo buen poder de convocatoria, con más de trescientas personas
en la plaza y un registro de concursantes similar al del año pasado entre las
modalidades de entrantes (25), segundos platos (16), postres (30) y vinos (21).
El jurado, en cada modalidad, lo formaron veinte profesionales de los sectores de
restauración (14), pastelería (3) y del Consejo Regulador de la D.O. Somontano
(3).
La calidad y preparativos de entrantes y segundos platos se valoraron por parte
de Luis Duque y José M. Larramona (Venta del Sotón), Gregorio Cabrero
(El Placer), José A.Pérez y Alberto Noguero (Flor), Dolores del Valle
y Melchor Muñoz (Pirineos), Javier Sánchez (Rey Sancho Ramírez),
Lorenzo Lasaosa y Javier Trallero (San Ramón del Somontano). También aportaron
sus valoraciones Rafael Abadías (Las Torres), Roberto Aragón (Lillas Pastia),
Ignacio Gabás (Mallacán), Sergio Ribas (La Juliana) y Luis Montes, representante
del barrio del Entremuro.
En el jurado de postres fueron Antonio Raya y Luis Raya (Iris) y Tomás Muelas
(Güerri) quienes emitieron su opinión. Por último, cataron los vinos,
Óscar Torres (Consejo Regulador), Ana Gállego y Begoña Roca (Enate)
y Jesús Lobera.
La cita gastronómica reunió además a diversas autoridades encabezadas
por Antonio Cosculluela, alcalde de Barbastro; Jaime Facerías, presidente de
la Comarca de Somontano, Roberto Pac, presidente de la Asociación Provincial
de Empresarios de Hostelería de Huesca, y Manuel Rodríguez, presidente
de la Cámara de Comercio e Industria.
Tampoco faltaron a la cita María Larrosa y Paula Ferra, Damas de Honor del
barrio, y Luis Montes, presidente de la Asociación de Vecinos del Santo Cristo
de los Milagros. Antonio Abadías, párroco de La Asunción, bendijo
la mesa antes de que los miembros del jurado iniciaras sus tareas en medio de una
gran expectación.
En el intermedio del acto se distribuyeron cincuenta kilos de judías entremuranas
que condimentó Javier Sánchez, cocinero del Hotel Rey Sancho Ramírez.
La degustación es una costumbre muy bien recibida por parte del público
que suele acarrerar con largas colas mientras el Jurado delibera sobre los guisos,
postres y vinos presentados a concurso.
"ESFUERZO, TRABAJO E INTERÉS"
Antonio Cosculluela destacó la trayectoria de treinta y dos ediciones de Gastromuro
y los noventa y dos concursantes que concurrieron en esta edición. "Es
un mérito de la Asociación de Vecinos porque la trayectoria no es casual,
se debe al trabajo, empeño e interés de mucha gente que ha pasado por
estas treinta y dos ediciones. Dos recetarios avalan este concurso que se mantiene
y crece en calidad y presentación de los platos", aseveró.
Roberto Pac, por su parte, se refirió a las más de treinta ediciones de
Gastromuro como una referencia del territorio. "La gastronomía que se hace
en Barbastro, a nivel popular, con productos autóctonos para una comida tradicional,
consolidan al concurso entre los mejores", resaltó.
"Cada año me llevo una sorpresa por la calidad y presentación de los
platos elaborados por auténticos gurús de la gastronomía. Es una
maravilla, saben darle el toque familiar que raya lo profesional", añadió
el presidente de la Asociación Provincial de Empresarios de Hostelería.
Los dos libros recetarios-guías publicados en los años 1990 y 2005 son
en este sentido una buena referencia. "Toda la información es de utilidad,
hoy aún más porque necesitamos saber los gustos de los clientes, aspecto
fundamental. Sobre todo, llama la atención la gran profesionalidad aunque sea
una cocina familiar", insistió Pac.
Respecto a la situación actual del sector de hostelería y restauración
en la provincia de Huesca, la repuesta fue rápida. "Muy complicado, pero
la situación se generaliza en todos. Este sector es una industria hecha por
artistas que transforman los ingredientes en una obra de arte", dijo en alusión
a su trabajo. "Es algo sublime pero los tiempos están muy complicados.
El consumo ha bajado pero no decaen la calidad ni tampoco el servicio".
En cuanto a las posibles soluciones, tampoco dudó. "Trabajo, ingenio, creatividad
y ajuste. No podemos entrar en la guerra de destrozar precios porque, al final,
nos cargaremos algo tan sublime como la gastronomía", concluyó.
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