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ALTO ARAGÓN - #CONTRALADESPOBLACIÓN

Vencillón reclama ayudas a la construcción de viviendas para crecer

Los niños de Vencillón, símbolo de un pueblo que quiere crecer.
El vacuno y el porcino han complementado su economía



ELENA PUÉRTOLAS
24/03/2018

HUESCA.- "¿Qué tenías entonces de comodidades Nada", dice Pepeta en una conversación con Ramón Capel, de 89 años, en una sala en la que se reúnen los primeros colonos de Vencillón. Sus padres salieron de Almería en 1932 y llegaron en un barco que transportaba cabras a Barcelona. Después, estuvieron trabajando en la carretera de Pont de Suert y, tras la Guerra Civil, llegaron a trabajar a grandes fincas del entorno de lo que ahora es Vencillón. Cuando su padre solicitó el lote, trabajaba en la finca de San Miguel. Allí llegó gente de Andalucía, Valencia y de los Pirineos oscense y catalán, fundamentalmente. Ahora, Vencillón quiere crecer, dice su hijo y alcalde, que también se llama Ramón Capel. Por ello, reclama ayudas a la promoción de vivienda para que los jóvenes puedan quedarse.

"Ahora hay parejas que tienen que irse a vivir de alquiler fuera porque no hay viviendas. Aunque tuvieran que salir a trabajar a Lérida, Monzón o Binéfar, se quedarían", comenta. Este pueblo de colonización, el único de La Litera, se creó desde la delegación en Lérida del Instituto Nacional de Colonización en 1965 con 100 viviendas de colonos y 25 de obreros. Después se levantaron hasta 50 más, de las que 24 se hicieron por promoción pública en 1988 y 9 más en 2003, además de que también se urbanizaron parcelas. Capel explica que esas últimas viviendas permitieron el asentamiento de nueve parejas.

Aunque hubo otro intento posterior, con el advenimiento de la crisis los planes se fueron al traste porque no encontraron financiación. Por ello, "los jóvenes se van y la natalidad es baja", dice, si bien cuentan con unos 36 escolares, 10 más de los que había en 1996, pero menos de los 50 del años 2000.

Como sucede en otros pueblos de colonización, las 10 hectáreas del lote inicial pronto se quedaron cortas para poder sobrevivir exclusivamente con ellas y muchos agricultores han tenido que complementar su actividad con granjas de vacuno de engorde o de porcino. No obstante, muchos otros vecinos han podido aumentar su patrimonio con la compra de lotes de colonos que han fallecido y así se siguen cultivando.