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ALTO ARAGÓN - #CONTRALADESPOBLACIÓN

Jorge Rabal: "He creado 10 empleos fijos en un pueblo de 30 habitantes"


Tras pasar por la universidad, Jorge Rabal apostó por volver a su pueblo, Buesa, donde empezó con alojamientos y montó un asador



ELENA PUÉRTOLAS
04/08/2018

HUESCA.- Jorge Rabal, de 39 años, estudió Ingeniería Agrónoma en la Universidad, cursó un máster y se formó en otros países, pero eligió volver y apostar por el turismo en su pueblo, a las puertas del Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido. Trece años después de esa decisión y sin dejar de acometer nuevos proyectos, hoy vive con su mujer y sus hijas de 7 y 4 años en Buesa y además emplea a diez personas fijas, muchas de las cuales residen en esta localidad del Sobrarbe, o en Broto, municipio al que pertenece.

Rabal está estos días junto a la parrilla para atender a los clientes del asador "Balcón del Pirineo" de Buesa, "una referencia en carnes asadas" en el valle de Broto. Aunque para todos los negocios de turismo cuenta con su plantilla de 10 empleados, nadie le ha tomado el relevo en esta tarea. Este negocio completa el de los apartamentos turísticos, donde "muchas veces hay más gente que en el resto del pueblo". En Buesa, viven unas 30 personas, aunque según el Instituto Nacional de Estadística (INE), hay 49 empadronadas. En alguna casa no hay relevo generacional, pero en otras, por fortuna, sí. "He creado 10 empleos fijos en un pueblo de 30 habitantes", resume.

"La idea era generar una oferta diferenciada para atraer clientes todo el año", explica al hablar de sus apartamentos con jacuzzi, que fuera de la temporada de verano los hacen más atractivos. No es el único negocio, ya que su actividad se diversifica incluso a un proyecto de mejora genética de la raza parda de montaña.

Su pueblo, situado a 1.135 metros altitud, se coloca en ocasiones sobre la bruma. Pero además, la mejora de la carretera de Buesa, que acometió la Diputación Provincial de Huesca en tres fases, "ha sido un antes y un después, porque había clientes que anulaban la reserva por el acceso", comenta, sin olvidar el cambio radical que supuso la apertura de la N-260 entre Sabiñánigo y Fiscal.

"Con 23 o 24 años hice balance y decidí volver al pueblo", explica. "Teníamos vacas, las vendimos y decidí hacer esa apuesta por el turismo", detalla. Lo hizo ya con Karine, a quien conoció de estudiante en Francia. Karine es Psicóloga de formación y, aunque el modo de vida es muy diferente al de su tierra y en Buesa no ejerce su profesión, se ha adaptado muy bien. "Yo creo que sí, por el momento no se ha ido", bromea Rabal.

Al regresar, no tuvo que empezar de cero, sino que amplió el negocio de turismo rural de sus padres, Marino y Dominica, que ya tenían 10 apartamentos. Ya con Karine, comenzaron con la construcción de 11 más y, entre 2004 y 2014, fueron reformando poco a poco los anteriores. En 2015, compraron un edificio en Buerba, población del valle de Añisclo, también en la comarca del Sobrarbe. "Nos parece una zona que tiene mucho potencial. Hicimos cinco apartamentos y un restaurante, pero coincidió que cerraron las pistas de esquí de fondo y eso nos trastocó un poco los planes, porque la idea era abrir todo el año", comenta.

"Nuestro objetivo siempre ha sido generar un proyecto que nos permitiera trabajar todo el año", insiste. También tenía en mente una infraestructura turística de aventura para el valle de Broto, pero todavía no lo ha sacado adelante. Finalmente han vendido dos de los cinco apartamentos de Buerba y han ajustado la orientación de restaurante, para el que recibieron apoyo del programa Leader, a través del Centro de Desarrollo de Sobrarbe y Ribagorza (Cedesor). En principio, iba a ser una pizzería pero le han dado el enfoque de asador porque el que tienen en Buesa les va muy bien.

En Buesa, su oferta de apartamentos se completa con una casa reformada recientemente. Todos los trabajos los realiza una empresa propia de construcción, en la que tiene a dos de los diez empleados. "La uso para los trabajos de mantenimiento y ampliación de todo, para fuera no hacemos nada. Esto me permite flexibilizar y poder acometer las mejoras cuando lo necesitamos", explica.

 

MEJORA GENÉTICA DE LA VACA PARDA DE MONTAÑA

 

Además, sus negocios repercuten en el entorno, ya que en sus asadores se consume ternera del valle de Broto. Al mismo tiempo, ha comenzado a trabajar con otro Ingeniero Agrónomo de Oto, otra localidad próxima del municipio de Broto, que está finalizando el doctorado, en un proyecto de mejora genética de la raza parda de montaña para autoconsumo en el restaurante. "Es la mezcla con la wagyu, una raza de origen japonés que infiltra mucho la grasa en la carne, una grasa de mayor calidad, con Omega 3, 5 y 6, que funde a más baja temperatura y hace que la carne sea más jugosa", detalla. Están haciendo pruebas con la raza pura y con la mezcla, cuyo resultado ya se ha degustado en el restaurante.

Es un orgullo para Rabal haber podido desarrollar un proyecto en Buesa que emplee a diez personas fijas todo el año. La mejora de las carreteras fue "clave" para el funcionamiento de sus negocios y, ahora, espera que se desarrolle el proyecto de la Diputación Provincial de Huesca de extensión de la banda ancha. "Tengo sistemas de 4G, radio y satélite para poder dar cobertura y, con todo, siempre hay problemas en la recepción", comenta. Además, "la mayor parte de la población es urbana. La gente quiere una oferta bucólica pero con las comodidades de la ciudad", explica. Al final, "los servicios son muy importantes para que la gente viva en el medio rural", concluye.