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EDUCACIÓN

Carlos Omiste: "Una escuela implica empleo y no perder gente joven"


Doce colegios rurales de la provincia abren este lunes sus clases con seis o menos alumnos



Ó. I./M. J. L.
10/09/2018

HUESCA.- Doce colegios rurales del Alto Aragón tendrán en sus aulas este año seis o menos alumnos, una situación que no es más que el reflejo del envejecimiento de la población y los escasos nacimientos en pueblos.

El colegio Ramón J. Sender de Chalamera pierde este curso un alumno, que ha pasado a Secundaria, por lo que hoy inician las clases cinco niños. La alcaldesa, Palmira Zapater, se muestra satisfecha de que el centro se mantenga con cinco alumnos únicamente, porque "el colegio es vida", afirma sin dudar, pero se muestra muy poco halagüeña con respecto a su futuro.

"A este ritmo, en tres años el colegio probablemente se quede con un alumno o dos", comenta, ya que los actuales escolares irán acabando Primaria y tendrán que irse fuera a cursar Secundaria. Tampoco ayuda la baja natalidad, que hace que no haya relevo para los que se van del cole. Excepcionalmente, este año ha habido un nacimiento en Chalamera, comenta su alcaldesa, que incide en el envejecimiento de la población.

Contrariamente, el colegio Miguel Servet de Villanueva de Sijena gana este curso tres alumnos y pasa a tener seis. Este incremento se debe a llegada de nuevas familias al municipio atraídas por la "invitación" a vivir y trabajar en la zona que ha realizado el Ayuntamiento, según explica su alcalde, Alfonso Salillas. El munícipe se muestra satisfecho de ello, porque supone asentar la escuela después de que el año pasado solo hubiera tres alumnos. Un número que ha caído en picado en las dos últimas décadas. "Cuando entré yo de alcalde (1995) éramos la escuela con más niños de la provincia. Éramos 493 habitantes y teníamos 63 críos en la escuela." Veintitrés años más tarde, el Consistorio paga el material escolar tanto a los alumnos de Primaria como a los que van a la Escuela Infantil Comarcal (a estos también les paga la matrícula) como una forma de ayudar a su mantenimiento.

Y en Gistaín, seis niños de entre 3 y 10 años vuelven este lunes al aula. La escuela, relata el maestro Carlos Omiste, tuvo que cerrar hace más de una década por falta de escolares, pero "un pequeño "baby boom" permitió la reapertura" y en los últimos años una empresa local ofrece trabajo a gente de fuera con la condición de que vengan con hijos, con lo que la escuela supera la ratio exigida para continuar abierta.

"Una escuela genera más puestos de trabajo y no perder a la gente joven, que es el principal problema de los pueblos", reflexiona Omiste.