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CARTAS

Si la vida...




PILAR LACHÉN
11/09/2018

Si la vida me diera la oportunidad de poder volver de nuevo al colegio, quizá le diría que sí. Volver a las clases en las que aprendí las cuatro reglas básicas de las matemáticas, en las que escribí mis primeras letras, en las que descubrí el mundo en el que vivo y los seres que lo pueblan, volver a partir de cero y que mi cerebro se llenara con tantos conocimientos que, a estas alturas de la vida, parece increíble que cupieran todos. Volvería a esos juegos de recreo con la comba, la goma, una pelota o, simplemente, a pillarnos.

Ahora son recuerdos de un pasado que no parece tan lejano, a pesar del paso de los años; recuerdos de días felices en los que mi mayor preocupación era aprobar los exámenes y tener amigos con los que jugar.

Si la vida me diera la oportunidad de poder volver de nuevo al instituto, quizá le diría que sí. Volver a jugar a ser adulto cuando era una cría que no sabía nada de la vida, tener que elegir si ciencias o letras, cuando ambas cosas me gustaban y no tenía nada claro lo que quería que fuera mi vida en un futuro, volver a luchar por encontrar una identidad y un sitio en este mundo que me desbordaba porque quería vivir como un "mayor" cuando era una niña.

Ahora son recuerdos de un pasado que está presente en la adolescencia de mi hija, en sus alegrías diarias y en sus pequeños pero grandes problemas.

Si la vida me diera la oportunidad de poder volver de nuevo a la universidad, quizá le diría que sí. Volver a esas aulas atestadas de jóvenes que soñábamos con cambiar las cosas, con comernos el mundo, sin saber que era él el que nos iba a comer; volver a estudiar interminables carpetas de apuntes y jugármelo todo en un examen; volver a las fiestas de no importaba qué facultad donde conocías gente de todo tipo que, una vez, pasó por mi vida y desapareció para siempre.

Ahora son recuerdos de mi vida que vuelven a mi mente con el inicio de cada curso y, con el olor de los libros nuevos, los cuadernos en blancos y los bolígrafos sin mordiscos y tapes intactos, me hacen sonreír y pensar que, a pesar de lo que la vida tenía preparado para mí, hice lo que debía y cada etapa de mi vida me convirtió en lo que soy ahora.

Si la vida me diera la oportunidad de poder volver de nuevo a ser estudiante, seguro que le diría que sí, porque sigo estudiando cada día, porque sigo aprendiendo, porque sigo intrigada por las cosas, porque en mi mente sigue habiendo un porqué.