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CONFLICTO BÉLICO

La mayoría de batallas en Siria incluyeron crímenes de guerra este año


Una comisión de la ONU investiga las violaciones de los derechos humanos en Siria



EFE
12/09/2018

GINEBRA.- La mayoría de las batallas que se registraron entre enero y julio pasados en Siria incluyeron acciones consideradas como crímenes de guerra, dijo este miércoles una comisión de la ONU que investiga las violaciones de los derechos humanos desde los inicios de la guerra civil.

Los crímenes de guerra ocurrieron mediante ataques indiscriminados sobre zonas donde había civiles, bombardeos de instalaciones protegidas por el derecho internacional -incluyendo hospitales y escuelas- y el uso de armas prohibidas.

También hubo pillajes y desplazamientos forzados, de los que fueron responsables tanto fuerzas progubernamentales, como grupos armados rebeldes o terroristas.

Los miembros de la comisión de la ONU presentaron a la prensa su informe más reciente, en el que se detalla cómo la confrontación en Siria continuó entre mediados de enero y de julio, concretamente en las provincias de Alepo, Homs, Damasco, Daraa e Idleb.

En ese periodo se registraron en Siria niveles de desplazamiento forzado sin precedentes, con más de un millón de personas afectadas a medida que las fuerzas a favor del gobierno han ido recuperando territorios.

"En seis meses, mientras las fuerzas progubernamentales han recuperado grandes sectores de territorio de grupos armados o de organizaciones terroristas, más de un millón de hombres, mujeres y niños sirios fueron desplazados y la mayoría vive ahora en condiciones terribles", afirma el informe.

"Después de siete años de guerra, este sufrimiento afecta a más de 6,5 millones de desplazados que subsisten dentro de Siria con una ayuda humanitaria muy limitada", declaró el presidente de la comisión, Paulo Pinheiro.

Asimismo, los miembros de la comisión advirtieron del impacto que tendría una ofensiva militar a gran escala sobre la provincia de Idleb (noroeste del país), donde hay 2,9 millones de civiles, de los cuales 1,4 millones viven allí como desplazados y un millón son niños.

"Idleb no se puede convertir en la última masacre de la guerra en Siria. La razón debe prevalecer", pidió Hanny Megally, miembro de la comisión.

El Gobierno sirio prepara con el apoyo explícito de Rusia una ofensiva para recuperar el control de esa provincia, donde se refugiaron con sus familias miembros de grupos armados rebeldes derrotados en batallas anteriores en otras regiones del país.

Según la ONU, allí hay 10.000 integrantes de organizaciones terroristas, con los que el régimen sirio ha dicho que desea acabar.