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ALTO ARAGÓN - COLABORAN: BANTIERRA Y DIPUTACIÓN DE HUESCA
Los jóvenes Amanda Buil, Álex Gascón y Claudia Raluy denuncian la falta de vivienda para asentarse en su pueblo, mientras su alcalde, Ramón Capel, ofrece terreno urbanizado "a precio simbólico" para encontrar promotores

Amanda Buil, vecina de Vencillón: "No me quiero ir del pueblo, pero si no puedo encontrar casa, no sé qué haré"


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#CONTRALADESPOBLACIÓN



ELENA PUÉRTOLAS PUÉRTOLAS
24/11/2018

HUESCA.- Claudia Raluy, de 34 años, ha podido conseguir una casa de alquiler en Vencillón, donde se ha criado, para vivir con sus hijos de 8 y 9 años. Alex Gascón, de 25 años, ha logrado alquilar otra y quedarse en el pueblo. Ambos sueñan con comprar su propia casa, pero no hay disponibles ni se construye nada. A ojos de Amanda Buil, de 28 años, son hasta privilegiados, porque a ella le gustaría conseguir algo para independizarse. "No me quiero ir del pueblo, pero si no puedo encontrar casa, no sé qué tendré que hacer", indica. La mayoría de los pueblos de la provincia pierden población pero la realidad es que la dificultad de encontrar una vivienda a veces empuja a muchos jóvenes a marcharse.

El Ayuntamiento de Vencillón, consciente de la situación, ha intentado diversas fórmulas y no ceja en su empeño para revertir la situación. "El plan de Vivienda Estatal no es suficiente para solucionar los problemas en estos pueblos", denuncia el alcalde Ramón Capel. "Muchos jóvenes que querrían quedarse, aunque salieran a trabajar fuera, se tienen que ir porque no hay viviendas", insiste.

Y esto, apunta, conlleva que la siguiente generación nace y se cría fuera, de forma que la continuidad de la escuela infantil peligra. Eso se trasladará después al colegio y, si no hay población, se perderán servicios como el consultorio médico, lamenta. "A veces los alcaldes pensamos que lo importante es arreglar una calle o hacer un parque, pero lo importante es que haya gente", asegura.

Situados a solo 25 kilómetros de Binéfar, con la construcción del matadero de Pini podrían llegar nuevos vecinos, pero no hay viviendas. "Tiene que haber vivienda en alquiler porque la gente no va a llegar y comprarse una casa, porque necesita un periodo de adaptación primero", señala. "La gente de aquí no quiere vender y tampoco alquilar por no complicarse la vida", indica, "y para eso tiene que haber planes de vivienda".

Lo paradójico es que Vencillón cuenta con un terreno urbanizado de 5.000 metros, pero no encuentran promotores para levantar las viviendas y, la entidad municipal, tampoco puede impulsarlo. En 2008, a través de Suelo y Vivienda del Gobierno de Aragón, se intentó construir nueve viviendas unifamiliares, pero "a pesar de haber jóvenes interesados que tenían una nómina, no fue posible por falta de financiación", explica el alcalde.

Hace dos años, recuerda, hubo un acuerdo municipal para promover viviendas en la zona urbanizada pero no salieron promotores. "Cedíamos los terrenos a precio simbólico tanto para promoción de vivienda individual como colectiva, pero no hemos tenido respuesta", indica. Ahora, se vuelve a intentar, y a través de la Asociación de Empresarios de Binéfar y se ofrece suelo de nuevo "a precio simbólico" para que construyan viviendas.

 

SERVICIOS EN PELIGRO

 

Como consecuencia, de los 468 habitantes que había empadronados en 2001, se llegó a un máximo de 479 en 2009 y ahora solo quedan 392. La realidad es que "necesitamos más residentes para no perder servicios", resume Capel. En este sentido, "para los pocos habitantes que somos tenemos muchos servicios, pero esto también peligra. Si no hay gente que los podamos mantener, se irán cerrando", indica Claudia Raluy.

Vencillón fue de los últimos pueblos de colonización que se crearon, en este caso desde la delegación en Lérida del Instituto Nacional de Colonización, en 1965. Se construyeron 100 viviendas de colonos y 25 de obreros. Después se levantaron hasta 50 más, de las que 24 se hicieron por promoción pública en 1988 y nueve más en 2003, que permitieron el asentamiento de parejas jóvenes del pueblo. Desde entonces, solo un joven ha comprado terreno y se ha hecho una vivienda.

Pero el intento del año 2008, con la crisis, ya no salió adelante. "Aquí no hay salidas laborares pero sí a 30 o 35 kilómetros en Binéfar, Lérida, Tamarite o Fraga y muchos estarían dispuestos de ir y venir", indica el alcalde. Hay unas 15 viviendas vacías y el Ayuntamiento ya se ha puesto en contacto con los dueños para ver si quieren alquilarlas porque hay gente que pregunta, pero no hay oferta".

 

"ME FASTIDIARÍA IRME"

 

La realidad es que de los 16 o 17 jóvenes más o menos de la edad de Claudia solo tres siguen en el pueblo, mientras que la mayoría se han ido a Binéfar o Lérida, aunque casi todos vuelven en verano o los fines de semana. "Si me tengo que ir fuera del pueblo, viviré de alquiler toda la vida, porque me gusta estar aquí y más ahora que tengo dos hijos y hacen aquí su vida", comenta Claudia. Además, pasa días sin tener que salir del pueblo porque trabaja de Auxiliar Administrativo en el Ayuntamiento, por lo que tener que irse a vivir fuera le supondría un problema más que una solución.

"Intentaron hacer unos pisos y había interesados, pero como se frenaron las ayudas, se quedó todo paralizado", recuerda también. Aunque sabe que existe la opción de que el Ayuntamiento le ceda terreno a precio simbólico para construir una casa, "para eso hace falta tener buen bolsillo", indica. "Me gustaría poder conseguir una casa más vieja y entre mis hermanos y mi padre me ayudarían a arreglarla", comenta.

Amanda Buil ya lleva 10 años trabajando en la residencia "El Pilar" de Vencillón para personas con discapacidad psíquica y tampoco se quiere ir del pueblo, pero no descarta tener que hacerlo por la vivienda. "Si no tengo otra opción... pero me fastidiaría mucho", admite. "Hace unos años iban a construir casas y nos apuntamos muchos jóvenes, pero al final, nada. Mucha gente joven se está yendo porque no vas a estar en casa de tus padres toda la vida", indica Amanda, que vive con su madre pero a la que le gustaría tener su propia vivienda. Además, advierte que en otros pueblos próximos, como Esplús, la situación es similar.

Miguel Ángel Garcés, de 27 años, trabaja y vive en una vivienda que adquirió en Lérida. Ahora, ya duda si se compraría algo en Vencillón porque él, que es hijo único, piensa en que ya tiene allí la casa de sus padres, a la que por supuesto acude todos los fines de semana. David Berdiell se fue a vivir de alquiler a Binéfar, donde trabaja. Ahora se plantea volver a Vencillón, pero tendrá que ser a casa de sus padres.

Alex Gascón, de 25 años, ya tiene claro que quiere vivir en Vencillón y la prueba más evidente es que acaba de construirse una granja de terneros mamones, la tercera de la explotación familiar en la que trabaja con su novia, que se trasladó desde Esplús. Ellos también han conseguido una casa de alquiler, pero confía en poder comprar la suya propia.

Es la tercera generación en la localidad a la que llegó su abuelo como colono, que ya construyó la primera granja y después continuó su padre, de forma que también tienen cerdos y terneros "gordos". Por ello, confía en que los proyectos del Ayuntamiento de construir unas casas en el terreno urbanizado salgan adelante. "Nos pasaron una circular y estamos pendientes de una reunión. Estamos interesados porque una cosa u otra tenemos que hacer y está claro que nos queremos quedar aquí", indica.