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CRÍTICA TEATRAL

Impactante montaje de Medea


Teatro de Robres vuelve a sorprender con su puesta en escena



PEDRO OLIVÁN
10/02/2019

Los clásico son intemporales y eternos pues lo que nos dicen y proponen es el pasado, el presente y el futuro de la humanidad. Como expresaba Luis Manuel Casáus en la presentación de Medea en el Teatro Olimpia como director de Teatro de Robres, siempre han escogido textos con temas sociales profundos en estos 30 años de recorrido teatral continuado y han montado estaobra deEurípides (450 a.C.) precisamente para celebrar esta efeméride de forma muy especial.

El estreno de este montaje tuvo lugar el verano pasado ante la fachada imponente del Santuario de Nª Sª de Magallón en el monte de Leciñena, al aire libre y en formato monumental, y el pasado viernes por la mañana se representó en formato sala en el Teatro Olimpia ante estudiantes de la ESO y de Bachillerato de los Centros Santa Ana, Salesianos, Escuela de Artes Aplicadas, IES de Almudévar, de Graus y Lucas Mallada, que siguieron con atención y mucho respeto el desarrollo de la impactante tragedia.

Además, para las sesiones del viernes y el sábado por la tarde también se vendió todo el aforo disponible, por lo que en total disfrutaron de la obra más de 2.000 personas.

Si la magia y el valor fundamental del teatro es que cada montaje de un mismo texto teatral está supeditado a la creación artística de un director y su equipo, también cada representación es única pues está supeditada a la actuación individual de cada actriz y actor y la coordinación de todo el equipo que interviene en la dramaturgia.

La temática que se expone en el texto de esta tragedia de Eurípides es compleja y traumatizante, desvelándonos el proceso por el que va pasando un ser humano hasta llegar a realizar la acción más repulsiva y horrorosa como es el asesinato de sus dos queridos y preciosos hijos con sus propias manos como venganza última y directa a su esposo Jasón.

Una introducción en off con imágenes de un mar Egeo embravecido nos aproxima al espacio y tiempo en el que se van a desarrollar los acontecimientos. La Nodriza, el Pedagogo y el Coro nos preparan para ser testigos de ellos. Medea entra en escena y desahoga su humillación, su rebeldía, su amor apasionado ahora desairado por su esposo Jasón. Se siente traicionada, intolerante, rebelde y dispuesta a una venganza. El destierro que le dictamina el Rey Creonte colma su irritación y comienza a pergeñar la estrategia de su venganza.

Conocemos entonces a la Medea astuta, versátil, maga y estratega. Engaña a Creonte y al mismo Jasón para ganar el tiempo suficiente de llevar a cabo su horrible venganza que va ejecutando con suma habilidad. Avergüenza a Jasón de su hipocresía para aspirar al poder despreciando su amor sacrificado y toma la decisión irrevocable de vengarse con las víctimas más inocentes: los hijos.

Inma Cáceres ejecuta con maestría profesional todos estos perfiles de Medea con una réplica muy ajustada de J. Carlos Jiménez en el papel de Jasón. Brillante actuación de ambos respaldada por una actuación homogénea y precisa de todos los personajes secundarios y del Coro, con la que desarrollan toda la trama a un ritmo ágil y medido para el espectador y una referencia tierna y meritoria para las niñas Leticia y Noa.

El texto recoge ya proclamas anticipadas de reivindicaciones de las mujeres sobre la igualdad de género de clara actualidad social y nos ayuda a explicar conductas atroces y horripilantes que sufrimos en nuestra sociedad.

Un mensaje y una advertencia que no pasó desapercibida al público joven ni al adulto que asistió al Teatro Olimpia de Huesca.