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ALTO ARAGÓN - COLABORAN: BANTIERRA Y DIPUTACIÓN DE HUESCA

La veterinaria de Plan Asun Ballarín defiende la labor de la ganadería y las pequeñas explotaciones


#CONTRALADESPOBLACIÓN



E. PUÉRTOLAS
16/03/2019

HUESCA.- Las grandes explotaciones son "inviables" en los valles de Chistau y Bielsa. En esta afirmación coinciden la veterinaria de la zona y vecina de Plan, Asun Ballarín, y Alberto Palacín, ganadero de San Juan de Plan, que se suman a la reivindicación de Adelpa del mantenimiento del sistema familiar de pequeñas explotaciones en la montaña para la supervivencia de la actividad y de los pueblos. Por suerte, en el valle de Chistau todavía hay jóvenes que quieren seguir con la actividad.

Sin embargo, si le preguntan a Asun por cómo ve el futuro, les dirá que complicado. Alberto Palacín ha tenido que reinventarse para aumentar la rentabilidad de su explotación de 70 vacas nodrizas con la marca Chistau Natural, a través de la que comercializa la carne. Para ello, cierra el ciclo, mientras que la mayoría de los ganaderos de montaña los venden de pasteros (cuando tienen 5 o 6 meses) a cebaderos de otras zonas de la provincia.

Es uno de los miembros de la Asociación de Ganaderos de San Juan de Plan, uno de los pueblos del valle donde hay más explotaciones, pero el año pasado cerró una. La mayor parte tienen entre 25 y 40 vacas, pero las pequeñas "desaparecerán porque como los hijos no le ven futuro se dedicarán a otra cosa", resalta. Por ello, defiende que las pequeñas explotaciones tienen que ser rentables para que contribuyan a mantener la vida en el valle. De hecho, la situación de su pueblo es distinta a la de Gistaín, a pesar de estar muy cerca, ya que allí "quedarán pocos ganaderos porque no hay relevo generacional". Ni siquiera tiene claro que sus dos hijos puedan continuar con la actividad familiar. Y es que denuncia que no ponen las cosas fáciles. Por ejemplo, el Gobierno de Aragón da unas ayudas a inversiones a partir de los 6.000 euros, de modo que cualquier explotación pequeña se queda fuera, indica.

Ballarín y Palacín están de acuerdo en muchas cosas más, como en que si no se toman medidas la actividad desaparecerá. Seguramente, "esta sea la última generación", lamenta Ballarín, que desde que empezó a trabajar en la zona hace 20 años ha visto cerrar muchas explotaciones. En estos momentos, en las ADS de los valles de Bielsa y Chistau hay unos 30 ganaderos de vacuno y 50 de ovino, que suman 1.500 vacas y 5.000 ovejas respectivamente. El número de cabezas es similar, sin embargo, el de ganaderos igual no llega ni a la cuarta parte.

Asun Ballarín dice que no quiere ser pesimista, pero que si se cierran explotaciones, abrir otras de cero es "imposible" por las inversiones que conllevan y el trabajo, si no se tiene un apoyo extra. Además, resalta las duras condiciones de trabajar en una explotación de montaña, que nada tienen que ver con otras zonas de la provincia. Cuando nieva, por ejemplo, algunos ganaderos tienen que subir a su explotación a 1.700 metros. A esto, se añaden inconvenientes como los pastos que no se quieren incluir en la PAC por el arbolado o las pendientes. "Ya tenemos problemas con el jabalí, que destroza los campos, o con los topos; y ya solo falta el oso y el lobo", señala. "Mis ganaderos tienen la sensación de que sobran, no sé si para convertir los valles en parques o algo así", denuncia.

Ven en la falta de relevo generacional un problema para el futuro. Y no solo para la ganadería sino para la pervivencia de los pueblos, ya que "la ganadería, a diferencia del turismo rural, mantiene las casas abiertas todo el año", señala Alberto. En este mismo sentido, se expresa Asun Ballarín, quien asegura que "el turismo es importante, pero no fija población igual".