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BALANCE

Francisco Bono explica las oportunidades y las fortalezas de Aragón


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Hechos y reflexiones en torno a la Economía Aragonesa



J.G.A.
22/04/2019

HUESCA.- Una vocación, la divulgativa y pedagógica que son parte de su esencia, y una oportunidad, la que le dio la edad del júbilo y la edición a cargo de la Real Sociedad Económica Aragonesa de Amigos del País, han fructificado en una lectura certera de los últimos 35 años y una prospección de futuro firmadas por Francisco Bono Ríos, profesor, doctor en Ciencias Económicas, consejero del Gobierno de Aragón en dos etapas y con una trayectoria de cuarenta años en Ibercaja, donde cerró su periplo como subdirector.

Francisco Bono elude la consideración de un libro de memorias, ya que es una obra "que recurre a la memoria para narrar técnicamente unos hechos", a los que añade "una reflexión personal sobre las características de esa economía a la luz de las transformaciones que ha experimentado en un periodo muy concreto y decisivo como ha sido el conformado por el Estado de las Autonomías".

Discurre el hilo de "El discreto encanto de la economía aragonesa (1982-2017)" por los diferentes ciclos que ha padecido y disfrutado nuestra comunidad autónoma, con tono descriptivo de los principales hitos y su entronque en el entorno nacional e internacional.

En una segunda parte, Francisco Bono analiza las transformaciones de la economía aragonesa en estos 35 años, fundamentalmente en su tejido productivo, que han caminado hasta un escenario actual complejo y enormemente distinto al del comienzo de esta historia.

Finalmente, el último tercio representa una síntesis y una formulación de las ventajas competitivas y las limitaciones de cara al futuro, con un toque de atención sobre la trascendencia que la economía tiene para el desempeño general de la sociedad.

 

MÁS LUCES QUE SOMBRAS

 

El encanto discreto de la economía ofrece más luces que sombras, con una base sólida por su situación favorable en indicadores como la evolución del Producto Interior Bruto, las tasas de paro y las variables de renta, mientras las incertidumbres se manifiestan en la despoblación, el envejecimiento y el insuficiente desarrollo de determinadas infraestructuras.

Siete son las ventajas competitivas que Francisco Bono señala dentro de este compendio final: la buena situación geoestratégica y su aprovechamiento; la alta diversificación de sus actividades; el importante peso de la industria en el conjunto del tejido productivo; el notable censo de empresas con tradición, dimensión y gestión eficiente; un alto grado de apertura y apuesta por la internacionalización; un sistema financiero autóctono eficiente y una larga tradición de pacto social.

No esconde el preclaro profesor algunos factores que representan una cortapisa para las antedichas fortalezas. A corto plazo, apunta a "determinados déficits de infraestructuras que retrasan el desarrollo de las actividades logísticas de muchas empresas, así como la urgente necesidad de afrontar las demandas de trabajadores cualificados en muchas áreas productivas, en especial las relacionadas con las TIC. En este panorama temporal, aboga por la búsqueda de fórmulas para paliar el problema de los desempleados de larga duración con dificultades de reinserción en el mercado de trabajo, aun reconociendo la dificultad de dar con la ecuación precisa y eficiente. Finalmente, recalca que se precisa resolver problemas concretos del territorio como los que afectan a las cuencas mineras.

En el medio y largo plazo, estima que debemos abordar con decisión el "muy difícil" reto de la despoblación, la desvertebración y el envejecimiento. Discretamente, como pretende el libro y como es el autor, advierte de la prolongación de la tendencia.