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EXPOSICIÓN

El artista oscense Santiago Arranz protagoniza su segunda exposición en Marrakech


"Desplazamientos" es una reflexión sobre las literaturas del exilio tras una residencia en aquella ciudad



D.A.
24/04/2019

HUESCA.- Del diálogo establecido en 2015 entre los pintores Santiago Arranz (Huesca, 1959) y Hassan Bourkia (Beni Mellal, 1956) en torno a la obra de Juan Goytisolo, nace "Desplazamientos", una reflexión del artista oscense sobre las literaturas del exilio con motivo de una residencia artística en Marrakech.

Entre otros autores que se han dado cita en este encuentro entre las artes figuran Lorca en Nueva York (El exilio como curación del alma), Antonio Machado en Colliure, Francia (El exilio como melancolía interior), Stefan Zweig y su esposa Lotte Altman en Brasil (El exilio como fracaso y suicidio), Maria Zambrano en México, Puerto Rico y Cuba (El exilio como patria),

El Instituto Cervantes de Marrakech, que por motivos de espacio no puede recoger todas las obras derivadas de este encuentro, ha seleccionado para esta ocasión dos grupos de obras del artista altoaragonés Santiago Arranz: No hay fronteras para los pájaros, 20 dibujos realizados a tinta sobre papel, así como de una instalación: Desterrados, inspirada en la obra de María Zambrano El exilio como patria.

En su segunda exposición en Marrakech, que ha titulado Desplazamientos, Santiago Arranz vuelve a representar y problematizar artísticamente el tema del exilio, a través de las obras de escritores que lo han vivido en primera persona, como ya lo hizo anteriormente con obras dedicadas a Juan Goytisolo o Federico García Lorca.

La elección de la filosofa María Zambrano pone de relieve, a su vez, el exilio en la mujer, menos conocido y del que también formaron parte otras autoras como Aurora Albornoz, Rosa Chacel, Mercé Rodorera o Carmen Laforet.

La exposición se ha inaugurado este martes con gran afluencia de público. Entre otros asistentes, estuvieron presentes la coordinadora exposiciones en el Instituto Cervantes y la directora del Instituto Francés de Marrakech.

Desterrados, es una instalación que consta de 12 casas construidas en madera y tela, en la que Santiago Arranz ha dibujado a lápiz raíces para representar la fragilidad de los supervivientes del exilio en esa metáfora visual de levantar la casa, de casas arrancadas violentamente a la tierra, que se ven obligadas a vagar por el espacio, exhibiendo sus raíces desnudas y dejando su destino soñado en suspenso porque -como decía María Zambrano en alusión a los que se quedaron y a los que tuvieron que huir-, a vosotros os dejaron sin tiempo, a nosotros sin lugar.

No hay fronteras para los pájaros, por su parte, es en origen un ejercicio formal de dialogo e intersección de formas vegetales, un verdadero jardín de la diversidad, que alude a toda la humanidad que, por diversos motivos, se ven forzados a vivir la dramática experiencia del exilio. Estos dibujos, realizados por puntos en tinta negra, representan el vuelo de los estorninos y la belleza de sus dibujos en el horizonte, cuando vuelan juntos en libertad. Esta razón poética es la única fuerza de un exiliado creativo que convierte la escritura en la única fuerza de resistencia frente a un mundo hostil representado por la precariedad del papel kraf de embalaje que sirven de soporte a estas obras dedicadas a toda la humanidad desplazada.