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ALTO ARAGÓN - GANADERÍA

Dos años después el debate del lobo continúa: ¿Es o no posible la coexistencia?


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El sector agrario lo ve "imposible" y los ecologistas urgen medidas



VERÓNICA ALLUÉ
13/05/2019

HAN PASADO casi dos años desde que se detectó el primer lobo en Aragón, y el debate sobre si es posible la coexistencia con la ganadería extensiva continúa igual de abierto que siempre. Mientras ganaderos y sindicatos agrarios hacen frente común en contra de la presencia de los grandes carnívoros en el territorio, organizaciones ecologistas y otros colectivos simpatizantes con el animal se muestran a favor. Ambos lados esgrimen razones convincentes, pero sigue faltando entendimiento.

Pedro Pérez fue el primer ganadero altoaragonés en sufrir un ataque de lobo y denunciarlo. Ocurrió en abril de 2018 y perdió cuatro ovejas y una cabrita en la sierra de Tardienta. A pesar de ser precavido, esta no fue la única merma que ha sufrido el ganadero monegrino. A finales del pasado mes de marzo, con un año casi de diferencia, el lobo volvió a entrar en el cercado donde tenía su rebaño, acabando con la vida de siete ovejas y cuatro cabras. "La impotencia es enorme", lamenta Pérez, quien denuncia que "el coste de tener el lobo en el territorio no es gratis, no podemos ser solo los ganaderos los que paguemos sus gastos".

A su juicio, la convivencia de la ganadería extensiva con el depredador es "totalmente imposible", y alerta del riesgo que supondría para el sector que se implante una manada en la zona, "sería la puntilla definitiva".

Desde Ecologistas en Acción, Chesús Ferrer asegura comprender "perfectamente los problemas que tienen los ganaderos". Por ello, aboga por una mayor implicación del Gobierno para mejorar la situación del sector.

"Pedimos a la Administración que desarrolle medidas para evitar ataques. Entendemos que aún así los ganaderos van a tener que esforzarse un poco más, pero deben contar con la Administración para que les facilite el trabajo", insiste Ferrer.

El ecologista está convencido de que la coexistencia entre el lobo y la ganadería extensiva es posible, y argumenta que se lleva practicando por un amplio número de ganaderos desde hace décadas en zonas donde la presencia del carnívoro se ha mantenido de forma ininterrumpida.

"Gracias a la utilización de perros mastines, el pastoreo, el uso de cerramientos, la recogida del ganado por la noche y el uso de pastores eléctricos, muchas explotaciones conviven con el lobo sin ataques o con daños muy reducidos", señalan desde Ecologista en Acción.

La organización desarrolla desde 2016 el proyecto "Vivir con Lobos", donde trabaja con profesionales del sector ganadero que conviven con lobos para conocer las medidas que resultan efectivas para reducir los daños al ganado. Fruto de esta colaboración han elaborado un documento con las principales medidas para la coexistencia.

 

PAUTAS PARA LA CONVIVENCIA

 

En lo que corresponde a la competencia de las administraciones autonómicas y provinciales, piden que se implementen las ayudas a los costes derivados de un manejo del ganado compatible con la presencia de grandes carnívoros; reclaman un reconocimiento legal de los perros de defensa de ganado como animales de trabajo; pagar indemnizaciones por ataques de lobo, justas en tiempo y forma, condicionadas a la adopción de medidas de prevención; promover la prevención de daños, especialmente antes de que el lobo llegue a una zona; y fomentar y apoyar el uso de canales cortos de comercialización.

Respecto a la competencia de la administración estatal, instan a desarrollar una Ley de Ganadería Extensiva adaptada a las pequeñas explotaciones y el manejo integral y sostenible de los sistemas pastorales que incluya la convivencia con grandes carnívoros.

Por último, consideran necesario fomentar el conocimiento y la empatía de la sociedad con la ganadería extensiva, dar a conocer la profesión y su papel fundamental para la coexistencia con el lobo.