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ALTO ARAGÓN - COLABORAN: CAJA RURAL DE ARAGÓN Y DIPUTACIÓN DE HUESCA

Sergio Saló, agricultor de Fraga: "Aposté por las abejas porque con los cerezos era imposible la inversión"


#CONTRALADESPOBLACIÓN



ELENA PUÉRTOLAS
01/06/2019

HUESCA.- Siempre se piensa en las incorporaciones a la agricultura y a la ganadería con tierras, cerdos, ovejas, vacas o pollos, pero pocas veces con abejas. Y, además, tampoco se cuidan solas, aunque a veces lo parezca. Necesitan vacunas, alimentación extra y hacer la trashumancia en busca del mejor polen. Sergio Solá, de 32 años y de Fraga, se ha decidido a continuar con la apicultura, a la que siempre se han dedicado en su casa. Después de trabajar 16 años por cuenta ajena, fundamentalmente de soldador, ha apostado por el campo.

Sin embargo, no fue su primera opción. "Cada vez había más faena y daba menos dinero, porque sube todo, pero la nómina se estancaba y había que hacer más horas", comenta. De ahí que dejara sus trabajos en talleres. Por ello, "he preferido tirar para casa porque desde pequeño lo he visto y me gusta el campo. Ahora mi padre se va a jubilar y yo continuaré", indica Solá, que apuesta por Fraga.

La actividad de su padre, además de la apicultura, es el cultivo de cerezos, a lo que se dedica su hermano mayor. De hecho, Sergio trabaja estos días como empleado en las labores de recolección de la cereza mientras aguarda la resolución de la orden de subvenciones a la modernización de explotaciones o a la incorporación de jóvenes agricultores para comenzar con sus abejas. La presentación de solicitudes, para lo que Sergio contó con el apoyo y el asesoramiento de Asaja, acabó el 15 de marzo pero todavía es pronto para saber cuándo se resolverán, apuntan desde la Consejería de Desarrollo Rural del Gobierno de Aragón.

En realidad, "primero quería entrar con cerezos, pero no podía, la inversión era una barbaridad porque tenía que comprar muchos campos", indica, porque "hoy en día con cinco hectáreas no se vive". Por ello, "los que ya son hijos de un agricultor o ganadero pueden, pero para un chaval joven que sus padres son pintores, por ejemplo, y tiene que comprarlo todo, es prácticamente imposible", asegura.

 

LA AGRICULTURA COMO SALIDA

 

"La agricultura es la salida que hay si te quieres quedar en Fraga. Ahora, con el tema de Cataluña han venido empresas al polígono (Platafoma Logística de Fraga) pero encontrar trabajo en un taller, de pintor... es complicado. Está todo muy parado", comenta. Además, señala que el precio de los pisos se ha disparado y que superan los 200.000 euros, precios similares a los que hay en Lérida.

En su casa tienen ahora entre 1.500 y 1.700 colmenas en zonas fijas del monte de Fraga, que después mueven a campos de diferentes cultivos. Aprovechan la primera floración de los almendros, los de albaricoques... aunque de los frutales no se saca miel, por lo que también es importante llevarlas a los campos de girasoles, ya que ahí sí producen miel y además beneficia al cultivo.

Sergio entrará con 700 colmenas y la subvención que ha pedido es para la compra de material: un camión, la bomba de extracción, cera... Y admite que tiene la ventaja de poder continuar una actividad que ya está iniciada. El producto "Miel Saló" lo venden al por mayor envasado en bidones pero también se puede encontrar en tiendas de proximidad en el entorno de Fraga. Con todo, también apunta que no es un sector fácil por la miel procedente de China". "El problema es que para lo que tiene que salir de España exigen muchas garantías, pero no para lo que entra", denuncia. Otra de las amenazas a las que se enfrenta es a la proliferación de la asiática.

Con todo, su objetivo es trabajar "en casa" y continuar viviendo en Fraga, de donde nunca se ha querido mover y donde se cría su hijo de tres años.