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SEMANA DE LA ONCE

Desayuno a ciegas en Huesca: ponerse en la piel de las personas con discapacidad visual te abre los ojos


Políticos y diversos profesionales han participado en una singular experiencia de sensibilización



D. A.
06/06/2019

HUESCA.- Realizar cualquier actividad cotidiana a ciegas, aunque sea tan sencilla como tomarse un desayuno, no es nada fácil. Tratar de coger un zumo sin derramarlo por la mesa, mojar un churro en él café sin meter los dedos, partir el cruasán con el cuchillo sin desmigarlo completamente, conseguir que el tenedor no llegue vacío a la boca, calcular bien la distancia cuando quieres darle un mordisco a la pulguita de jamón, o no terminar comiendo del plato del vecino son pequeños gestos que habitualmente hacemos de forma bastante mecánica, pero que en un momento dado pueden convertirse en grandes retos.

 

MIRA EN ESTE ENLACE CÓMO HA SIDO ESTA EXPERIENCIA

 

Diversos profesionales y políticos de la ciudad de Huesca lo han podido comprobar este jueves, en una nueva actividad organizada por la Organización Nacional de Ciegos Españoles (Once), en el marco de su Semana de Sensibilización.

Ponerse en la piel de los demás ayuda a sensibilizarnos ante realidades que podemos pasar por alto a pesar de estar muy cercanas. Y meternos en los zapatos del otro puede ser un estímulo para cambiar comportamientos y contribuir a construir una sociedad mejor y un mundo más habitable.

El escenario de esta singular experiencia ha sido la Granja Anita y la hora de la cita, las 10:00. Poco a poco han ido llegando los comensales. La "popular" Marta Escartín ha sido la más madrugadora. El último tramo de la escalera por la que se accede al piso superior lo ha finalizado con los ojos tapados con un antifaz y guiada por una técnico de la Once.

El resto de invitados ha repetido, más o menos, la misma operación: su compañera de partido Ana Alós, la gerente de la Asociación Provincial de Hostelería de Huesca, Silvia Fernández, el presidente de la Coordinadora de Personas con Discapacidad Cadis-Huesca, Francisco Ratia, el gerente de la Fundación Alcoraz, Roque Vicente, las policías locales Rosa Cacho y María Jesús Gabarre, y las periodistas de Huesca Televisión, Nuria Garcés, y de Diario del Altoaragón, Myriam Martínez.

Por parte de la Once, han acudido el presidente del Consejo Territorial, José Luis Catalán, la delegada territorial de Aragón, Raquel Pérez Valcárcel, el director provincial en Huesca, Emilio Sánchez, y la técnico en Rehabilitación Básica Rosa Lagrava, entre otros profesionales de la entidad. Sánchez ha excusado la ausencia del alcalde, Luis Felipe, y el concejal Antonio Sanclemente, por problemas de agenda.

Antes de que comenzara al desayuno, a los participantes les han explicado las mismas técnicas que se les enseña en la Once a las personas que quieren tener más autonomía. El "sistema del reloj" proporciona unas referencias horarias para ubicar el contenido del desayuno y los diferentes cubiertos que se van a utilizar.

"Luego, cada uno se desenvuelve como quiere -ha explicado Rosa Lagrava-. Ahí se ve, aparte de las dificultades, el carácter de las personas: los que son más intrépidos, y enseguida se lanzan, y los que son más tímidos y se quedan esperando. No hay dos personas iguales".

El hecho de prescindir de un sentido tan importante como la vista, aunque solo fuera durante una hora escasa, ha provocado muchas sensaciones en los invitados, comenzando por una tensión generalizada que se plasmaba en la rigidez de las posturas corporales.

Resultaba difícil llevar una conversación, porque las voces que intervenían en las diferentes charlas simultáneas y los ruidos parecían conjurarse para impedirlo. No era sencillo localizar los cubiertos ni las servilletas, ni calcular las dimensiones de la sala o de la propia mesa. Era realmente complicado utilizar con acierto el cuchillo, sin manosear previamente el alimento.

En un momento dado, Rosa Lagrava ha dado por finalizado el ejercicio. Con cierto alivio, los participantes se han despojado de los antifaces y se han reencontrado de nuevo con la misma luz de siempre. Quizá, la mirada ya no era la misma, ojalá.

"Todo el mundo puede poner su granito de arena, profesionalmente y en el ámbito político, a la hora de legislar o de hacer que se cumplan las normas de accesibilidad. Todos llevamos coches, o bicis, o patinetes y, en un momento dado, los aparcamos mal. Cada uno tiene que pensar de qué manera puede facilitar la vida a las personas con discapacidad visual", ha comentado Rosa Lagrava.